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Belleza y bienestar
Salvia
La aromática salvia, empleada como planta medicinal desde la Antigüedad, destaca por la variedad de virtudes que atesora, desde potenciar la salud de la mujer a su empleo para tratar problemas bucales y digestivos.
Escrito por Jordi Cebrián, Periodista especializado en plantas medicinales

Qué es la salvia: dónde encontrarla y principios activos

Salvia

De la salvia se cosechan tanto las hojas como los ramilletes floridos, siendo el mejor momento la primavera o principios del estío.

En el Dioscórides renovado, del profesor Pius Font i Quer –obra de referencia para cualquier estudioso de las plantas medicinales– se recoge la elocuente frase, de origen medieval, que traducida del latín expresa: “¿de qué puede llegar a morir un hombre que tiene salvia en su huerto?”, aludiendo a la versatilidad medicinal de esta planta tan fragante, que nos permite tratar todo tipo de dolencias corrientes.

Hay pocas plantas de herbolario a las que se les puedan atribuir tantas virtudes diferentes como a la salvia. Se integra en numerosas formulaciones herbarias para el tratamiento de afecciones muy diversas. Pero, además, la salvia constituye un recurso importante en la cocina, para condimentar guisos o sazonar sopas, en cosmética al ser incorporada en perfumes y jabones y, por supuesto, en jardinería, por la vistosidad de sus ramilletes floridos, por su capacidad de resistencia a las condiciones climáticas más severas, y por su especial fragancia.

El nombre de salvia procede del término latino salus o salve, por salud o por salvar, lo que en cualquier caso alude a su capacidad curativa y reparadora. Era bien conocida en el antiguo Egipto como potenciadora de la fertilidad. En la antigua Grecia, en tiempos del ya aludido médico Dioscórides, las infusiones de salvia se utilizaban para detener hemorragias severas, cicatrizar heridas, para provocar la orina, y también para estimular la menstruación.

Cómo es la salvia y dónde se encuentra

La salvia Salvia officinalis, pertenece, como el tomillo, el romero, o la lavanda, todas ellas también plantas muy aromáticas, a la gran familia de las labiadas. Forma matas leñosas, densas, de hasta medio metro de alto, con las hojas oblongo lanceoladas, de tono grisáceo, sedosas al tacto, y flores azuladas, reunidas en inflorescencias largas y espigadas, distribuidas por pisos o verticilos. Emana una fragancia intensa con sólo tocarla, lo que explica que sea tan valorada en jardinería y también en cosmética, como veremos.

Se conocen unas 500 especies distintas de salvias en todo el mundo, muchas de las cuales se encuentran en ambientes tropicales o subtropicales, como es el caso de la chía Salvia hispanica y de la salvia escarlata Salvia coccinea. En Europa contamos con una docena de especies diferentes. La más conocida es sin duda la salvia que ahora nos ocupa, la salvia medicinal Salvia officinalis, de la que se distinguen diversas subespecies. Se distribuye de forma natural por la cuenca mediterránea, por la mitad este de la península Ibérica y la costa de la Provenza, más el norte de Marruecos, en su subespecie lavandulifolia, y por los Balcanes, sur de Italia, Grecia y costa turca en su subespecie officinalis. En jardinería se emplean diversas variedades dentro de esta segunda subespecie.

La salvia aparece, muchas veces de forma abundante, en collados secos, matorrales abiertos expuestos a una importante insolación, en laderas pedregosas y orlas forestales, sobre suelos calizos, asociada a veces al espliego, al tomillo y al romero.

Principios activos de la salvia

De la salvia se cosechan tanto las hojas, muy fragantes, como los ramilletes floridos, siendo el mejor momento la primavera o principios del estío. Si te decides a hacer tu mismo la cosecha, recuerda cosechar sólo aquel volumen de planta que estés dispuesto a utilizar en un tiempo razonable –uno o dos años–, y ten en cuenta también que es mejor tomar un poco de aquí y allá de diferentes plantas, antes que encarnizarse en un solo ejemplar, hasta dejarlo pelado. Una vez en casa, debes dejar secar los ramilletes en un ambiente seco, exento de humedad y de humos procedentes de la cocina, y alejado de la luz solar, pero bien aireado.

La salvia es muy rica en aceite esencial, lo cual explica su gran potencial como planta aromática. Los principios activos que le confieren su importancia medicinal y curativa son los siguientes:

  • Aceite esencial, hasta un 2,5%, con sustancias presentes también en otras labiadas como el borneol, el cineol, la tuyona y, sobre todo, el alcanfor, más otros hidrocarburos terpénicos.
  • Sustancias amargas como la pricosalvina.
  • Ácidos fosfórico, oxálico y nítrico.
  • Ácidos fenólicos, como el rosmarínico, cafeico y clorogénico, con efectos antisépticos.
  • Flavonoides, glicósidos de luteolol, apigenol, y otros alcoholes.
  • Saponinas.
  • Taninos, que le confieren un efecto astringente.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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Escrito por:

Jordi Cebrián

Periodista especializado en plantas medicinales
Jordi Cebrián

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'Fuente: 'European Journal of Preventive Cardiology''