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Bebés y niños
El sacaleches: lactancia materna en diferido
Para que la lactancia materna en diferido sea tan exitosa como la tradicional, debes conocer algunas claves fundamentales sobre este aparato imprescindible para llevarla a cabo: el sacaleches. Aquí te las contamos.
Escrito por Inma D. Alonso, Periodista experta en salud y bienestar

Conservación de la leche materna

Tanto si te extraes la leche en casa como si lo haces en otro lugar, debes seguir unas pautas a la hora de conservarla para evitar que se contamine. En este sentido, es importante que seas rigurosa con la conservación de la leche materna, puesto que tanto el aparato digestivo del bebé como su sistema inmunológico están en proceso de maduración y hay que evitar, en la medida de lo posible, que se produzcan procesos infecciosos.

La forma más recomendada para almacenar la leche materna es en botes de plástico duro o de cristal, en muchas ocasiones el kit del sacaleches incluye un par de botes, aunque estos también pueden comprarse por separado si es que te extraes la leche con intención de almacenar cierta cantidad.

También está la opción de conservarla en bolsas específicas para este tipo de leche. Este almacenamiento está indicado para espacios cortos de tiempo, ya que la leche sólo puede permanecer en las bolsas durante un máximo de 72 horas.

Bolsas para la conservación de leche materna.

Si te extraes la leche fuera de casa, por ejemplo en el trabajo, lleva contigo una nevera portátil, de hecho, ya es posible encontrar neveras adaptadas para transportar y conservar leche materna.

Cuando guardes la leche, intenta no almacenar cantidades muy grandes, piensa que un bebé recién nacido hace tomas de unos 30 o 60 ml., por lo que no es conveniente que conserves una cantidad mucho mayor por bote o bolsa, ya que una vez que la hayas calentado no podrás volver a introducirla en la nevera. Según vaya creciendo tu bebé, puedes ir aumentando la cantidad de leche en cada bote.

Otra idea es que, si la cantidad que te extraes es muy pequeña, dejes el bote en la nevera y juntes la leche extraída en las diferentes tomas o extracciones que realices a lo largo del día.

La leche materna, en la nevera

A la hora de guardarla, puedes hacerlo en la nevera o en el congelador. Si lo haces en la nevera, la leche puede permanecer ahí hasta cinco días a una temperatura media de 4ºC. Tienes que ponerla en la zona más baja y en la parte de atrás –que suele ser la más fría– y nunca deberás hacerlo en la puerta.

Otra opción es congelarla. Si lo haces en el congelador de la nevera (-15ºC), la leche mantiene sus propiedades entre tres y seis meses; mientras que si lo haces en un arcón frigorífico (-20ºC), puede estar entre seis y 12 meses.

En cualquiera de estos casos, es muy importante que etiquetes correctamente cada bote o bolsa con la fecha en la que te extrajiste la leche para que no se produzcan confusiones y vayas consumiendo primero la de la fecha más antigua para que no se eche a perder.

Para descongelarla, hazlo en la nevera y, si no te diera tiempo a descongelarla del todo para la hora de la toma, ponla a temperatura ambiente o al baño maría. En este sentido, muchos expertos desaconsejan utilizar el microondas para descongelar o calentar la leche materna, ya que ésta puede perder parte de sus propiedades.

Actualizado: 5 de Septiembre de 2017

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'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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