Ácidos Omega 3 reducen el riesgo de discapacidad auditiva en mujeres

El consumo habitual de ácidos grasos poliinsaturados, como el Omega-3 y Omega-6, podría tener un papel protector frente a los problemas que causan discapacidad auditiva en mujeres, sobre todo en las menores de 60 años.
Escrito por: Natalia Castejón

13/10/2021

Mujer cocinando una rodaja de salmón

La ingesta de ácidos grasos poliinsaturados, como los Omega-3 y Omega-6, podría tener efectos en la función auditiva, pues se ha demostrado que este tipo de alimentación reduce el riesgo de sordera o discapacidad auditiva en las mujeres. Esta ha sido la principal conclusión de una investigación realizada por investigadores del CIBERESP, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad de Oviedo.

Para poder saber el papel de los ácidos grasos poliinsaturados en la audición, los autores analizaron los datos de 105.592 hombres y mujeres mayores de 40 años durante un periodo de tres años, en el que se recopiló información sobre su consumo de ácidos grasos totales, ácidos grasos poliinsaturados, ácidos grasos saturados y ácidos grasos monoinsaturados.

Sustituir el 5% de la ingesta energética de ácidos grasos saturados por una energía equivalente de ácidos Omega-3 o 6 podría disminuir hasta un 25% el riesgo de discapacidad auditiva

Los resultados, publicados en el European Journal of Nutrition, han indicado que del total de participantes, 832 hombres y 872 mujeres tuvieron alguna discapacidad auditiva al final del estudio. Estos datos, puestos en relación con el consumo de ácidos grasos, mostraron que había una asociación entre una alta ingesta de estas grasas con menor riesgo de discapacidad auditiva en mujeres, especialmente en el caso de las menores de 60 años.

Los estrógenos protegen la función auditiva

Según Humberto Yévenes, primer autor del estudio, reemplazar el 5% de la ingesta energética de ácidos grasos saturados por una energía que sea equivalente de ácidos grasos poliinsaturados podría disminuir hasta un 25% las probabilidades de tener una discapacidad auditiva.

El sexo parece ser clave en el desarrollo de pérdida auditiva, según recoge el estudio, pues los estrógenos tienen un papel protector sobre la función auditiva. Es en los mayores donde la pérdida auditiva se ha relacionado con más aislamiento social, mala calidad de vida, deterioro cognitivo, depresión y más probabilidades de enfermedades cardiovasculares.

“Este estudio es muy importante porque la pérdida auditiva es una de las principales causas de años vividos con discapacidad, y se considera invisible porque habitualmente se subestima en comparación con otros problemas de salud, de ahí que podríamos ayudar a desarrollar recomendaciones dietéticas para conservar una audición óptima”, explica Esther López, otra de las autoras de la investigación.

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