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El ejercicio físico contrarresta el daño cardiaco de la quimioterapia

Practicar ejercicio físico individualizado antes, durante y después de un tratamiento con quimioterapia para el cáncer, puede proteger al corazón de la cardiotoxicidad de estos fármacos y aliviar otras molestias que provocan.
Escrito por: Caridad Ruiz

11/10/2019

El ejercicio físico de una persona con cáncer

Los enfermos de cáncer que realizan ejercicio físico personalizado antes, durante y después de recibir quimioterapia reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular que conlleva esta terapia, según un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology, realizado en la Universidad de Siena. Sin embargo, según este trabajo, los pacientes con cáncer suelen ser más sedentarios que las personas sin esta enfermedad y entre el 53% y el 70% de los supervivientes no siguen las pautas de actividad física recomendadas a la población general.

El estudio, que consiste en una revisión de los trabajos realizados sobre los beneficios del ejercicio físico en el cáncer, aconseja además a los pacientes oncológicos adoptar medidas protectoras de la salud cardiovascular y preventivas del cáncer, como comer sano, no fumar, y controlar el peso.

Se debe realizar una evaluación cardiaca del paciente de cáncer con pruebas de esfuerzo, para determinar la intensidad y la frecuencia de la actividad física

Uno de los efectos secundarios de los fármacos que se emplean en quimioterapia es la cardiotoxicidad: provocan daños en el corazón, que se han asociado, entre otros, con problemas electrofisiológicos, isquémicos, e insuficiencia cardiaca. La muerte de las células del músculo cardiaco que provocan los quimioterápicos causa esa disfunción cardiaca. A estas lesiones se pueden sumar otros factores que también perjudican al corazón, como la hipertensión, el tabaquismo, o la obesidad.

Pero si el enfermo realiza alguna actividad física antes, durante y después del tratamiento contra el cáncer puede contrarrestar esas secuelas. El estudio de la Universidad de Siena afirma que este hábito, además, puede reducir otros efectos secundarios como las náuseas, el cansancio, o el aumento de peso.

El ejercicio físico debe ser individualizado y adaptado al paciente

Según los investigadores, los ejercicios deben ser supervisados por el equipo médico, compuesto por oncólogos, cardiólogos, fisioterapeutas, enfermeras, nutricionistas y psicólogos, y ser personalizados, dado que los pacientes de cáncer presentan características muy diversas. También hay que tener presente el fármaco que se le suministra y la respuesta al ejercicio.

Por eso, antes de empezar hay que hacer una evaluación cardiaca con pruebas de esfuerzo para determinar la intensidad y la frecuencia de la actividad física, o qué ejercicios son los más convenientes. Por ejemplo, los pacientes con niveles bajos de hemoglobina no deben someterse a entrenamientos muy intensos, y para los enfermos de cáncer de pulmón el más adecuando es el entrenamiento muscular inspiratorio, ya que ayuda a fortalecer la musculatura implicada en la respiración.

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