La colchicina podría ayudar a evitar ingresos hospitalarios por COVID

Un fármaco oral que ya se usa para tratar la gota, la colchicina, podría reducir significativamente el riesgo de que los pacientes con COVID-19 desarrollen complicaciones y necesiten hospitalización o mueran por la infección.
Escrito por: Eva Salabert

25/01/2021

Colchicina reduce ingresos por COVID

La colchicina es un antiinflamatorio oral que se usa en el tratamiento de la gota y otras patologías reumáticas, por lo que su seguridad en seres humanos ya está confirmada, y ahora se ha comprobado que administrar este fármaco a pacientes con COVID-19 puede ayudar a que desarrollen menos complicaciones asociadas a esta enfermedad y reducir un 21% el riesgo de que necesiten ser ingresados en un hospital o fallezcan por su causa.

Esta es la esperanzadora conclusión a la que han llegado los autores de un ensayo clínico internacional que ha dirigido el Instituto del Corazón de Montreal (MHI), y en caso de confirmarse sus resultados la colchicina podría convertirse en un nuevo tratamiento de primera línea indicado para los pacientes infectados por el SARS-CoV-2 que presenten riesgo de desarrollar síntomas graves y complicaciones, y ayudar así a reducir el número de ingresos hospitalarios y evitar la saturación del sistema de salud.

La administración de colchicina se asoció a una disminución del 44% en las muertes, un 50% menos necesidad de ventilación mecánica y una reducción del 25% de los ingresos hospitalarios

El efecto de este medicamento se analizó en 4.488 pacientes, de los que 4.159 habían sido diagnosticados de infección por coronavirus confirmada por PCR y que no se encontraban hospitalizados al inicio del estudio, que se ha denominado COLCORONA y es un ensayo clínico sin contacto, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.

En los pacientes infectados por el virus la administración de colchicina se asoció a la disminución del riesgo de muerte y de hospitalización en comparación con placebo; en concreto: una disminución del 44% en las muertes, un 50% menos necesidad de ventilación mecánica y una reducción del 25% de los ingresos hospitalarios.

Según han informado los investigadores estos resultados –que probablemente se publiquen próximamente en una prestigiosa revista científica– son “clínicamente convincentes de la eficacia de la colchicina para tratar la COVID-19”, por lo que consideran que se puede convertir en el “primer fármaco oral que podría usarse para tratar a pacientes no hospitalizados con COVID-19”.

Jean-Claude Tardif, director del Centro de Investigación del MHI y principal investigador del ensayo, ha afirmado que su investigación “muestra la eficacia del tratamiento con colchicina para prevenir el fenómeno de la tormenta de citocinas y reducir las complicaciones asociadas con COVID-19”.

Colchicina: un fármaco seguro, barato y accesible

El profesor José Luis López-Sendón, cardiólogo e investigador del IDIPAZ que ha participado en el estudio, ha declarado a Diario Médico que este fármaco muestra beneficios en las personas que han desarrollado COVID pero no se encuentran tan graves como para precisar el ingreso hospitalario. El medicamento, añade este experto, tiene grandes ventajas porque es muy barato, hace 200 años que se usa para tratar enfermedades reumatológicas y no provoca apenas efectos adversos porque la dosis a la que se administrar es baja: “una pastilla diaria durante 30 días”, por lo que sus características “lo hacen extensible a todos los países del mundo”.

La colchicina se puede convertir en el “primer fármaco oral que podría usarse para tratar a pacientes no hospitalizados con COVID-19”

Sin embargo, antes de poder tratar a los enfermos COVID con colchicina el fármaco debe obtener las correspondientes autorizaciones para esta indicación de los organismos reguladores, como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) o la Agencia Española del Medicamento (AEMPS), ha advertido López-Sendón, aunque dice que imagina que “estas agencias le darán carácter urgente, pues, como se está viendo con las vacunas, están trabajando con una rapidez y flexibilidad acorde a las circunstancias”.

En el estudio han participado varios centros de Canadá, Estados Unidos, América del Sur, Sudáfrica y España, donde se ha coordinado desde el IDIPAZ, el Instituto de Investigación del Hospital Universitario La Paz, y en el que también han colaborado los hospitales de La Paz, Ramón y Cajal, Puerta de Hierro, La Princesa, la Fundación Jimenez Díaz y el 12 de Octubre (todos en Madrid), que aportaron al estudio unos 250 enfermos. Además, se ha financiado gracias a la Universidad de Montreal, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos y la Fundación Bill y Melinda Gates.

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