Los corticoides para el asma pueden cambiar la estructura del cerebro

Encuentran una asociación entre el uso de glucocorticoides orales e inhalados para tratar el asma, la alergia o la artritis, con cambios en la materia gris y blanca del cerebro, lo que explicaría efectos secundarios como ansiedad y depresión.
Escrito por: Eva Salabert

31/08/2022

Mujer joven inhalando un corticoide para el asma

Un nuevo estudio ha encontrado una asociación entre el uso de medicamentos glucocorticoides sistémicos, tanto orales como mediante inhaladores, para tratar el asma, las alergias o la artritis, con la aparición de cambios en la estructura y el volumen de la materia blanca y gris del cerebro, lo que podría explicar por qué el uso prolongado de estos fármacos puede provocar efectos secundarios neuropsiquiátricos como la ansiedad y la depresión.

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Los glucocorticoides, de la familia de los corticosteroides o corticoides, un tipo de esteroides sintéticos, son medicamentos que regulan la respuesta del sistema inmunitario y reducen la inflamación, y se suelen emplear para combatir patologías como el asma, la artritis, o la enfermedad de Crohn. Entre los más comunes se incluyen beclometasona para el asma y betametasona para la artritis, y se clasifican como inhalados o sistémicos (que afectan a todo el organismo), incluyendo los últimos pastillas o inyecciones.

El estudio se ha publicado en BMJ Open y ha sido realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Leiden (LUMC), en Holanda, que compararon las imágenes obtenidas mediante un escáner cerebral en personas que utilizan glucocorticoides con las de individuos que no los usan. Estos científicos analizaron los escáneres cerebrales de 222 personas que tomaban esteroides sistémicos y 557 que tomaban esteroides inhalados, comparándolos con los de 24.106 personas no usuarias.

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“Los glucocorticoides incluyen prednisona y varios inhaladores para el asma”, ha señalado la estudiante de doctorado Merel van der Meulen, una de las autoras del trabajo, que observó que la materia blanca tenía una estructura diferente en el cerebro de los usuarios de glucocorticoides, en comparación con la de los que no usaban estos fármacos.

Los esteroides sistémicos afectan más al cerebro que los inhalados

“También vimos que los efectos eran mayores en los usuarios sistémicos, personas que toman o reciben los medicamentos inyectados, que en los usuarios de glucocorticoides inhalados”, afirma Van der Meulen. Estos efectos podrían ser más intensos en las personas que usan estos fármacos a largo plazo, según sugiere un análisis posterior. En los usuarios de glucocorticoides sistémicos también se encontró que el núcleo caudado –una zona del cerero que interviene en el aprendizaje y el procesamiento emocional– era más grande en comparación con los no usuarios. El uso de esteroides inhalados se asoció, sin embargo, con una amígdala más pequeña. Este área del cerebro desempeña un importante papel en la respuesta a las amenazas externas.

Los usuarios de glucocorticoides sistémicos tenían una velocidad de procesamiento más lenta que los no usuarios, y experimentaron más síntomas depresivos, apatía, inquietud y fatiga

Onno Meijer, profesor de Neuroendocrinología Molecular de Corticosteroides, considera que es interesante que los cambios más intensos se encuentren en la materia blanca del cerebro. “Con quejas psicológicas y psiquiátricas, como las que vemos con el uso de glucocorticoides, rápidamente pensamos en las células nerviosas, que se encuentran en la materia gris. También sabemos que estas células son muy sensibles a los glucocorticoides. Pero llama la atención que las diferencias estructurales visibles estén precisamente en la sustancia blanca, donde se ubican los nervios”, ha declarado.

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Van der Meulen y sus colegas también realizaron pruebas y cuestionarios psicológicos, que les permitieron comprobar, por ejemplo, que los usuarios de glucocorticoides sistémicos tenían una velocidad de procesamiento más lenta que los no usuarios, y que refirieron experimentar más síntomas depresivos, apatía, inquietud y fatiga. Los usuarios de esteroides inhalados solo dijeron sentir más fatiga, y en menor medida, que los usuarios de esteroides sistémicos.

“Aunque los hallazgos son asociaciones, y aún no podemos decir con certeza si estos cambios en el cerebro son realmente causados ​​por el uso de glucocorticoides, parece improbable otra causa”, ha señalado Meijer. Para él, esta es una razón más para tener cuidado con estos medicamentos de uso común. “Dado el uso generalizado de estos medicamentos, tanto los médicos como los pacientes deben ser conscientes de sus posibles efectos en el cerebro”.

Actualizado: 1 de septiembre de 2022

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