The Lancet respalda la seguridad y eficacia de la vacuna de AstraZeneca

Por primera vez se publican en una revista científica, 'The Lancet', los resultados del ensayo fase 3 de una vacuna contra el COVID-19, la de AstraZeneca y Oxford, que confirman su seguridad y una eficacia que alcanza el 90% dependiendo de la dosis.
Escrito por: Eva Salabert

09/12/2020

Vacuna de AstraZeneca, segura y eficaz

Tras una retahíla de comunicados de prensa por parte de las farmacéuticas que encabezan la carrera por la vacuna contra el coronavirus, la desarrollada por AstraZeneca con la colaboración de la Universidad de Oxford, y que es una de las que se encuentra en fase de investigación más avanzada, es la primera que ha publicado los resultados preliminares de su ensayo en fase 3 en una publicación científica, y lo ha hecho nada menos que en la prestigiosa revista The Lancet. Dichos resultados muestran que es segura y que su eficacia media es del 70%, aunque la variación de la cantidad de cada dosis (se necesitan dos para la inmunización) influye en su efectividad, que alcanza el 90% cuando se administra media dosis inicialmente, seguida de una dosis completa al cabo de un mes.

La vacuna, denominada AZD1222, se ha elaborado modificando genéticamente un virus común de resfriado que afecta a los chimpancés pero que no provoca enfermedades en humanos, y que es capaz de expresar la proteína S del SARS-CoV-2. Según los resultados de las pruebas clínicas realizadas, no se han producido ingresos hospitalarios ni casos de COVID-19 grave entre los participantes del grupo vacunado.

La eficacia de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca alcanza el 90% cuando se administra media dosis inicialmente, seguida de una dosis completa al cabo de un mes

El equipo de científicos de Oxford, liderado por Andrew Pollard y Sarah Gilbert, ha comprobado que cuando esta vacuna se administra en dos dosis (preparatoria y de refuerzo), la eficacia media es del 70%, cuando se administra media dosis seguida de una dosis completa, la eficacia aumenta hasta el 90%, un nivel similar al de las de Moderna (94%) y Pfizer (95%).

Esto significa que de los casos de infección identificados entre los voluntarios que participaron en el ensayo clínico a los que se administró la dosis que ha demostrado ser más efectiva o un placebo, el 90% de los casos se registró en el grupo placebo, que no había recibido vacunación.

Una vacuna frente al COVID-19 eficaz y con pocos efectos adversos

En concreto, estos resultados sobre la eficacia clínica de AZD1222 –que han sido revisados por otros expertos independientes–, se basan en el análisis de un grupo pre-específico de la fase 3 realizado en Reino Unido y Brasil con 11.636 individuos, al que se añade “datos de seguridad” de un total de 23.745 individuos analizados (a la mitad de los cuales se les suministró el fármaco, y a la otra mitad un placebo) en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

De los 23.745 voluntarios solo hubo tres que experimentaron “efectos adversos serios” en un periodo medio de 3,4 meses que podrían atribuirse a la vacuna (uno de ellos la recibió, otro estaba en el grupo placebo, y el otro no se sabe), aunque todos se han recuperado o se están recuperando y continúan participando en el ensayo clínico, según han informado los expertos de Oxford.

“Solo lograremos controlar la pandemia si el proceso de vacunación llega hasta los más vulnerables”

Uno de los parámetros secundarios que evaluaron los científicos en este estudio fue la protección que aportaba la vacuna frente a COVID-19 grave. Observaron que en los 21 días siguientes a la inyección de la primera dosis se detectaron 10 casos de infección por coronavirus grave que precisó hospitalización, y que todos estos pacientes pertenecían al grupo control. Dos de ellos fueron muy graves, y uno de los afectados falleció.

Merryn Voysey, uno de los autores del estudio, ha explicado en los próximos análisis incluirán más datos a medida que estén disponibles, e investigarán las diferencias “en sub-grupos clave –como los adultos mayores–, diversas etnias, dosis, tiempos de administración de vacunas de refuerzo, y así determinaremos qué respuestas inmunes ofrecen protección ante infecciones o enfermedades”.

Andrew Pollard, por su parte, ha destacado que “la eficacia de nuestra vacuna” ha superado los umbrales fijados por las autoridades sanitarias, entre ellas las de la Unión Europea, que aún debe aprobar este fármaco. Y advierte que “solo lograremos controlar la pandemia si las licencias, fabricación y distribución de estas vacunas puede llevarse a cabo en una escala sin precedentes, y el proceso de vacunación llega hasta los más vulnerables”.

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