A más cantidad de polen en el aire, más contagios por coronavirus

La exposición a niveles elevados de polen en el aire se vincula con un aumento de los contagios por coronavirus, según un estudio que se realizó entre marzo y abril de 2020 con datos de estaciones de medición de todo el mundo.
Escrito por: Eva Salabert

16/03/2021

A + polen, + contagios por coronavirus

La concentración de polen en el aire aumenta durante la primavera y la de este año se prevé alta, debido a las condiciones climáticas que hemos vivido este invierno. Ahora, un estudio con participación española ha encontrado que la exposición a estos granos en suspensión se relaciona con un incremento de los contagios por coronavirus, una asociación que puede deberse a que la primera línea de defensa del organismo contra los virus respiratorios se debilita en presencia de polen, independientemente de si la persona es alérgica, o no.

El estudio que ha vinculado la infección por SARS-CoV-2 con los elevados niveles de polen se llevó a cabo entre marzo y abril de 2020, y se acaba de publicar en la revista PNAS. En él se analizaron datos procedentes de 130 estaciones repartidas por 31 países en los cinco continentes, varias de las cuales se encuentran en España. La Universidad de Málaga (UMA) ha participado en el trabajo, y ha proporcionado información procedente de su captador de polen de la estación aerobiológica del campus de Teatinos, que ha continuado funcionando durante el confinamiento.

Por cada aumento de 100 granos de polen por metro cúbico de aire se observó un aumento del 4% en el número de infectados al cabo de tres o cuatro días

El objetivo del trabajo era comprobar si el debilitamiento de la inmunidad contra ciertos virus respiratorios que provoca el polen al reducir la respuesta del interferón antiviral, provocaría una mayor tasa de contagios por SARS-CoV-2, que también es sensible a los interferones antivirales. Para ello, era necesario determinar si las oleadas de la pandemia coincidían con elevadas concentraciones de material polínico en el aire.

Los investigadores han explicado en el artículo de la citada publicación científica que estudiaron las relaciones entre las tasas de infección por coronavirus y las concentraciones de polen, teniendo en cuenta factores como la temperatura, la humedad, la densidad de población y los efectos del confinamiento. Comprobaron así que la cantidad de polen –en ocasiones junto a la humedad y la temperatura– explicaba, en promedio, el 44% de la variabilidad de la tasa de infección.

Asociación entre cantidad de polen y tasa de contagios

María del Mar Trigo, experta en botánica y fisiología vegetal de la UMA y coautora del estudio ha afirmado que “cuando aumenta el polen, suben los contagios. Y cuando baja su concentración, descienden”. Los resultados muestran, de hecho, que por cada aumento de 100 granos por metro cúbico de aire se observó un aumento del 4% en el número de infectados al cabo de tres o cuatro días.

El polen reduce la respuesta del interferón antiviral y debilita así la inmunidad contra ciertos virus respiratorios

El patrón de subidas y bajadas era casi universal, a excepción de 10 de las estaciones que estaban en el hemisferio sur, donde era otoño (la estación del año en la que menos polen circula) en la época en la que se obtuvieron los datos. También se observó que cuando se reforzaba el confinamiento la variación paralela de polen y contagios se debilitaba.

Por qué el polen puede aumentar el riesgo de infección

Los investigadores también han intentado explicar por qué la exposición al polen puede aumentar la susceptibilidad a contraer la infección por coronavirus, y lo atribuyen a la posibilidad de que esta sustancia debillite el sistema inmune, favoreciendo la acción del virus; una hipótesis que han basado en ensayos previos realizados por algunas de las coautoras de este trabajo, como el que publicó la científica Stefanie Gilles en septiembre de 2019 en European Journal of Allergy and Clinical Immunology, en el que relacionaba la concentración de polen con dos virus respiratorios: los rinovirus (responsables del resfriado común) y el virus respiratorio sincitial (VRS).

"Si rociamos extracto de polen de abedul en la nariz de personas no alérgicas, muchos genes involucrados en la defensa contra los virus se desregulan, lo que implica que la respuesta inmune antiviral se ve disminuida”

En esta investigación se incluyó a 20.000 personas a las que se hizo un seguimiento durante tres años para medir su exposición al polen y las infecciones sufridas a causa de rinovirus. Además, también se expuso a células humanas epiteliales del interior de las vías respiratorias a tres tipos de polen en primer lugar, y posteriormente a rinovirus. Y se llevó a cabo un tercer experimento en el que introdujeron a ratones en un ambiente lleno de polen, para infectarlos a continuación con el VRS.

La replicación viral aumentó tanto en las células humanas como en los ratones. Gilles ha explicado así sus hallazgos: “El polen es conocido principalmente como alérgeno, pero lo que nosotros hemos investigado es cómo afecta también a los individuos no alérgicos. Sabemos, por ejemplo, que si rociamos extracto de polen de abedul en la nariz de personas no alérgicas, muchos genes involucrados en la defensa contra los virus se desregulan, lo que implica que la respuesta inmune antiviral se ve disminuida”.

Aunque aún no conocen cuál es el componente del polen que causa esto, Gilles afirma que saben “que no es el mismo que nos provoca alergia”, y señala que este elemento desconocido “provoca una menor producción de interferones antivirales durante una infección vírica”. También ignoran si lo que han observado en dos virus respiratorios se produciría en el caso del coronavirus, que es otro virus respiratorio.

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