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Consejos para pacientes con epilepsia ante el COVID-19

En el Día Nacional de la Epilepsia, expertos de la SEN ofrecen consejos a los pacientes frente a la pandemia por coronavirus y recuerdan que esta enfermedad neurológica no aumenta el riesgo de padecer COVID-19, ni su gravedad.
Escrito por: Eva Salabert

22/05/2020

Consejos para pacientes con epilepsia ante el coronavirus

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más comunes; en España alrededor de 400.000 personas la padecen y, según la Organización Mundial de la Salud, el 10% de la población sufrirá al menos una crisis epiléptica durante su vida. La Sociedad Española de Neurología (SEN) está elaborando un 'Registro de manifestaciones y complicaciones neurológicas en pacientes con infección COVID-19' y ha detectado casos de pacientes con enfermedad por coronavirus que han experimentado crisis epilépticas y no les había ocurrido antes.

El Dr. Francisco Javier López, Coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la SEN, ha explicado que al igual que sucede con otras enfermedades infecciosas como la gripe es probable que algunas de las personas con COVID-19 experimenten crisis epilépticas en el curso de la infección como una complicación secundaria más.

Pautas para pacientes con epilepsia ante la pandemia

Aunque el hecho de padecer epilepsia no aumenta ni el riesgo de contraer la infección por SARS-CoV-2, ni la gravedad de la enfermedad, con motivo del Día Nacional de la Epilepsia, que tiene lugar cada 24 de mayo, los expertos de la SEN han emitido una serie de recomendaciones a estos pacientes frente a la pandemia por coronavirus:

  • No suspender el tratamiento de la epilepsia y abastecerse con la cantidad necesaria de fármacos, incluyendo benzodiazepinas de rescate que ayuden a evitar la necesidad de acudir a urgencias.
  • Si es necesario que el paciente epiléptico se aísle en casa debe estar siempre vigilado por otras personas que se aseguren de que es capaz de comer, beber, dormir y tomar sus medicamentos con normalidad.
  • No acudir al hospital sin cita salvo en caso de urgencia y contactar previamente con su neurólogo siempre que sea posible.

Contactar con el servicio de urgencia en los siguientes casos:

  • Si el paciente sufre una crisis convulsiva que dura más de cinco minutos.
  • Si poco después de una primera crisis convulsiva experimenta otra.
  • Si se produce una lesión durante la convulsión.
  • Si la persona que sufre la convulsión padece otra patología como diabetes, trastornos cardiovasculares, etcétera, o se trata de una mujer embarazada.
  • Si el paciente sufre la convulsión mientras está en el agua.

En el caso de pacientes con epilepsia que contraigan COVID-19, las recomendaciones son:

  • Tomarse regularmente la temperatura corporal, ya que la infección por SARS-CoV-2, al igual que otras enfermedades que cursan con fiebre, puede propiciar un incremento de las crisis en el paciente con epilepsia.
  • Tener en cuenta que algunos de los fármacos que se emplean para tratar el COVID-19 pueden tener interacciones con los antiepilépticos, por lo que habrá que comprobar esa posibilidad antes de administrar o ajustar nuevas terapias.

Epilepsia, una enfermedad infradiagnosticada y discapacitante

La epilepsia no siempre es fácil de detectar porque no todos los afectados sufren crisis convulsivas y hasta el 25% de las crisis pasan desapercibidas, o los síntomas no son correctamente identificados, y por ello su diagnóstico puede retrasarse hasta 10 años, a lo que se añade que aunque esta enfermedad tiene tratamiento hasta el 25% de los afectados padece epilepsia farmacorresistente, lo que significa que no responden a las terapias disponibles, aunque un 5% de ellos se pueden beneficiar del tratamiento quirúrgico, que obtiene buenos resultados en el 55-85% de los casos.

Las crisis epilépticas no siempre causan convulsiones, sino otros síntomas como no responder a estímulos, realizar movimientos automáticos repetidamente, tener ausencias…

Esta enfermedad neurológica afecta significativamente a la calidad de vida de los pacientes, cuya esperanza de vida, además, se reduce entre dos y 10 años y cuya tasa de mortalidad también es entre dos y tres veces mayor que la del resto de la población, según datos de la SEN, que también indica que el 60% de los pacientes presentan trastornos psiquiátricos, neurológicos o intelectuales asociados a esta patología.

tratamiento para la epilepsia

En España se diagnostican cada año unos 20.000 nuevos casos de epilepsia. Sus causas pueden ser muy variadas, pero el Dr. Francisco Javier López afirma que las más habituales son tener una predisposición genética o algún tipo de anomalía o lesión cerebral. El experto añade que la enfermedad se da en todas las edades, aunque tiene mayor incidencia en niños, adolescentes y ancianos.

En otros casos también se producen falsos positivos porque, como explica el Dr. López, existen síncopes o crisis no epilépticas que pueden asemejarse mucho a las crisis epilépticas y conducir a un diagnóstico incorrecto. Además, según este especialista las crisis epilépticas no siempre provocan convulsiones –esto solo ocurre en el 20-30% de los casos–, sino que hay otros signos que las caracterizan como no responder a los estímulos, realizar movimientos automáticos repetidamente, tener ausencias…, que hay que tener en cuenta para mejorar el diagnóstico.

En España, más de 26.000 personas en edad de trabajar sufren discapacidad a causa de la epilepsia

La epilepsia remite de forma espontánea en el 4% de los pacientes adultos y en un porcentaje mayor de los niños afectados, pero aunque en los últimos 25 años se han aumentado considerablemente las opciones terapéuticas para controlar la enfermedad el número de pacientes con farmacorresistencia no ha disminuido.

En estos pacientes la epilepsia tiene importantes consecuencias socio-sanitarias, ya que en España no solo se destinan más de 7.000 euros de media al año por cada uno de estos pacientes, sino que hay más de 26.000 personas en edad de trabajar que sufren discapacidad a causa de la enfermedad y las crisis epilépticas constituyen el 1% de las consultas en los Servicios de Urgencias y el 15% de las urgencias neurológicas, lo que las convierte en la segunda causa de atención neurológica en urgencias.

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