Las células inmunes autoagresivas causan hígado graso no alcohólico

Descubren que la enfermedad por hígado graso puede deberse a una disfunción de las células inmunes T CD8 o células asesinas, que nos protegen contra los patógenos, pero que en este caso atacarían los tejidos sanos del hígado.
Escrito por: Eva Salabert

25/03/2021

Hígado graso causado por células asesinas

La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA), que se conoce popularmente como hígado graso, puede originar graves daños a este órgano, e incluso originar cáncer de hígado. La hepatitis de hígado graso está frecuentemente asociada a la obesidad, sin embargo, el conocimiento sobre sus causas es limitado. Un nuevo estudio acaba de descubrir que esta enfermedad está provocada por células del sistema inmune que no funcionan correctamente y atacan los tejidos sanos, un fenómeno denominado autoagresión.

El estudio ha sido realizado por científicos de la Universidad Técnica de Munich (TUM). Los autores del trabajo, en colaboración con el profesor Percy Knolle, inmunólogo de TUM, han analizado signos prometedores sobre el mecanismo que causa EHNA en los humanos. Knolle ha explicado  que “todos los pasos observados en el modelo los han visto en los pacientes humanos”. Sus resultados, que se han publicado en Nature, pueden ayudar a desarrollar nuevas terapias para evitar las consecuencias de la EHNA.

Células inmunes autoagresivas que destruyen tejidos del hígado

El sistema inmune nos protege contra bacterias y virus y contra el desarrollo de tumores cancerosos; en concreto, los linfocitos T CD8 –conocidos como células asesinas– desempeñan un importante papel en ello, ya que reconocen específicamente las células infectadas del cuerpo y las eliminan. En el caso de la enfermedad por hígado graso, las T CD8 han perdido su capacidad de desactivación dirigida.

“En la EHNA, las células inmunes no son activadas por ciertos patógenos, sino más bien por estímulos metabólicos”, y “las células activadas de esta forma matan células de todo tipo”

Michael Dudek, primer autor del trabajo, ha afirmado que han “descubierto que, en la EHNA, las células inmunes no son activadas por ciertos patógenos, sino más bien por estímulos metabólicos”, y que “las células activadas de esta forma matan células de todo tipo”, hasta el punto de que las células inmunitarias experimentan, paso a paso, un único y previamente desconocido proceso de activación. Los linfocitos T desarrolla sus propiedades autoagresivas solo cuando se exponen a señales de inflamación y productos del metabolismo de las grasas en el orden adecuado.

Al igual que ocurre cuando usamos “la combinación para abrir una caja fuerte, las células de T cambian 'a su forma mortal' solo con la secuencia definida de los estímulos de la activación” señala el profesor Knolle. Los investigadores identificaron un metabolito básicamente inofensivo –la presencia de la molécula ATP portadora de energía fuera de las células– como el desencadenante de la eliminación de las células de los tejidos. Cuando las CD8 T autoagresivas en el hígado reaccionaron con ATP destruyeron las células cercanas y provocaron EHNA.

La destrucción de los tejidos provocado por estas células autoagresivas, tal y como descubrieron los investigadores, era diferente de la que causan las enfermedades autoinmunes, en las que células del sistema inmune atacan de forma específica a determinadas células del organismo. Los autores señalan, sin embargo, que los tejidos destruidos por los linfocitos T autoagresivos pueden también tener un papel en patologías autoinmunes que todavía no se ha descubierto.

Nuevos tratamientos para el hígado graso

Hasta el momento la única forma de revertir los efectos del hígado graso era eliminar los factores subyacentes como la obesidad y las dietas altas en calorías. En otras palabras, los pacientes han de cambiar su estilo de vida. Comprender que la enfermedad está causada por células inmunes activadas sugiere ahora que existen otras posibilidades para el desarrollo de nuevas terapias.

“La destructiva forma autoagresiva de la respuesta inmune es fundamentalmente diferente de la respuesta protectora de las células T a los virus y bacterias”, ha explicado el profesor Knolle , que confía en que nuevas investigaciones puedan identificar inmunoterapias dirigidas que simplemente prevengan la destrucción de los tejidos.

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