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Una menor presión arterial reduciría el riesgo de muerte tras un ictus

Las muertes entre los supervivientes de un ictus o accidente cerebrovascular se podrían reducir hasta un 32,7% si estos pacientes mantuvieran sus niveles de presión arterial por debajo de 130/80 mmHg.
Escrito por: Eva Salabert

08/06/2018

Hombre midiéndose la presión arterial

Bajar la tensión de 140/90 mmHg a 130/ mmHg supondría pasar del 29,9% al 49,8% de supervivencia.

Las personas que sobreviven a un ictus pueden sufrir secuelas y discapacidad, y tienen más probabilidades que la población general de tener otro accidente cerebrovascular y de fallecer prematuramente. Sin embargo, para prevenir un nuevo episodio y reducir el riesgo de muerte por esta u otras causas, bastaría con controlar mejor los niveles de presión arterial de estos pacientes para que se mantuvieran por debajo de 130/80 mmHg, según revela una investigación que han liderado científicos de la Universidad Médica de Carolina del Sur en Charleston (Estados Unidos).

De hecho, con esta medida se podrían evitar hasta un 32,7% de las muertes entre los supervivientes de un ictus, que pasarían del 8,3% al 5,6%. Según ha explicado Alain Lekoubou, el director de este estudio, que se ha publicado en Journal of the American Heart Association, más de la mitad de todos los casos de ictus se podrían atribuir a la hipertensión arterial, por lo que es posible disminuir significativamente tanto la recurrencia de los accidentes cerebrovasculares, como su tasa de mortalidad con un tratamiento adecuado de la hipertensión.

Más de la mitad de todos los casos de ictus se podrían atribuir a la hipertensión arterial

Los autores del trabajo analizaron los resultados de las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) que se habían realizado entre 2003 y 2014, con el objetivo de comprobar si el hecho de que las personas que habían sufrido un ictus bajaran a 130/80 mmHg sus cifras de presión sanguínea –que son los niveles recomendados por la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Cardiología (ACC) en sus guías de práctica clínica de 2017–, les ayudaría a prevenir nuevos episodios y a disminuir su riesgo de muerte.

La adherencia al tratamiento de la hipertensión es clave

De acuerdo a los resultados del estudio, bajar la tensión de 140/90 mmHg a 130/ mmHg supondría que el porcentaje de supervivientes de un ictus que serían diagnosticados con hipertensión y, por lo tanto, deberían seguir un tratamiento con medicamentos antihipertensivos pasaría del 29,9% al 49,8% (un aumento del 66,7%), y entre los que ya siguen este tipo de tratamientos el porcentaje de los que necesitarían tomar más medicación para lograrlo se incrementaría un 53,9% (del 36,3% al 56%).

Lekoubou ha advertido de que no es fácil lograr que estos pacientes mantengan unas cifras de tensión adecuadas, ya que no solo es necesario detectar la hipertensión y realizar el seguimiento, sino que también es imprescindible que estas personas sigan los tratamientos correctamente, y en muchos casos existen factores que lo dificultan, ya que suelen sufrir daños neurológicos o depresión, o se trata de adultos mayores que padecen otras patologías y están por ello polimedicados.

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