Aíslan potentes anticuerpos que podrían proteger contra el SARS-CoV-2

Aíslan anticuerpos de la sangre de personas que han superado formas de leves a graves de COVID-19 que pueden impedir que el coronavirus infecte a las células y han protegido a hámsteres contra una fuerte exposición viral.
Escrito por: Eva Salabert

16/06/2020

Aíslan anticuerpos que podrían proteger contra el SARS-CoV-2

Anticuerpos aislados de la sangre de pacientes que se han recuperado del COVID-19 proporcionan una potente protección contra el coronavirus responsable de esta enfermedad en las pruebas realizadas en animales y cultivos de células humanas, según muestra una nueva investigación que se acaba de publicar en Science.

El estudio, liderado por investigadores del Scripps Research (La Jolla, California), supone un ejemplo de rápida respuesta frente a una pandemia viral emergente y letal como la que ha originado el SARS-CoV-2, y pone las bases para realizar nuevos ensayos clínicos y test de anticuerpos adicionales, que ahora se están produciendo como potenciales tratamientos y medidas preventivas para combatir el COVID-19.

Una estrategia terapéutica que puede funcionar con otros virus letales

Inyecciones con este tipo de potentes anticuerpos neutralizantes (nAbs) se podrían administrar a los pacientes con COVID-19 en las primeras fases de la infección, con el objetivo de reducir la carga viral y protegerlos frente al desarrollo de una forma grave de la enfermedad. Los anticuerpos también se podrían utilizar en profesionales sanitarios, adultos mayores, o personas que sospechen que han estado expuestas recientemente al virus para proporcionarles una protección temporal contra la infección por SARS-CoV-2 similar a la de una vacuna.

Una de las estrategias para combatir las infecciones virales consiste en identificar en la sangre de los pacientes recuperados anticuerpos capaces de neutralizar la habilidad del virus para infectar a las células. Estos anticuerpos pueden ser entonces producidos de forma masiva empleando métodos biotecnológicos y utilizarlos como una terapia que impida el agravamiento de la enfermedad y como un método de prevención de la infección que funcione de forma parecida a una vacuna. Este enfoque terapéutico ya ha demostrado su eficacia contra el virus del Ébola y el virus respiratorio sincitial (VRS) que provoca neumonía.

Los anticuerpos también podrían proporcionar una protección temporal contra la infección por SARS-CoV-2 similar a la de una vacuna

Durante esta investigación y mientras se intentaban aislar los anticuerpos anti-SARS-CoV-2 en la sangre de los pacientes recuperados del COVID-19, los investigadores encontraron uno que puede también neutralizar el virus SARS-COV, responsable del brote de síndrome agudo respiratorio severo (SARS) que se produjo entre 2002 y 2004 en Asia. Un hallazgo que alimenta la esperanza de haber encontrado por fin anticuerpos ampliamente neutralizantes que ofrezcan una protección al menos parcial contra la mayoría de coronavirus SARS, y que podrían resultar útiles si otro virus de esta familia salta de animales a humanos.

Los potentes anticuerpos de los pacientes bloquearon el virus

Thomas Rogers, profesor ayudante adjunto del Departamento de Inmunología y Microbiología del Scripps Research, y profesor adjunto de Medicina and assistant professor of Medicine en la Universidad de Carlifornia San Diego y sus colegas tomaron muestras de sangre de pacientes que se habían recuperado de formas entre leves y graves de COVID-19.

Paralelamente, otro grupo de científicos del Scripps Research y del IAVI (una organización de investigación científica sin ánimo de lucro) desarrolló células de ensayo que expresaban ACE2 –el receptor que usa el SARS-CoV-2 para invadir las células humanas. El equipo llevó a cabo una serie de experimentos para comprobar si los anticuerpos aislados de la sangre de los pacientes podían unirse al virus y bloquearlo para impedirle infectar a las células de ensayo.

Los científicos identificaron varios anticuerpos que incluso en pequeñas cantidades podrían bloquear el virus en las células diseñadas para el ensayo

Los investigadores llegaron a aislar más de 1.000 anticuerpos distintos que producían células inmunes denominadas células B, cada una de las cuales produce distintos anticuerpos anticoronavirus, y consiguieron las secuencias genéticas de los anticuerpos de las células B, lo que les permitió producirlos en el laboratorio. Al examinar los anticuerpos de forma individual los científicos identificaron varios que, incluso en pequeñas cantidades, podrían bloquear el virus en las células de prueba, y uno que incluso era capaz de proteger a los hámsteres contra una fuerte exposición viral.

Los autores del estudio han afirmado que si las nuevas pruebas que realicen en animales y los ensayos clínicos con personas arrojan buenos resultados sería posible usar los anticuerpos en la práctica clínica el próximo mes de enero. Además, han asegurado que su intención es que estén disponibles para todos aquellos que más lo necesiten, incluyendo a los pacientes de países con ingresos bajos y medios.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD