Las alteraciones de gusto y olfato por COVID-19 afectan más a jóvenes

La alteración del olfato y el gusto en pacientes con COVID-19 es más comun en jóvenes no hospitalizados, con una prevalencia del 53% y del 52% respectivamente, y constituye el primer síntoma de COVID-19 en uno de cada cinco pacientes.
Escrito por: Eva Salabert

09/09/2020

Joven intentando oler una rosa de un jardín

Las alteraciones del gusto (ageusia) y el olfato (anosmia) son síntomas del COVID-19 comunes, pero afectan con mayor frecuencia a los pacientes jóvenes y a los que no han sido hospitalizados, que además tardan más en recuperarse de estas alteraciones que los pacientes ingresados, según indica un estudio multicéntrico en 15 hospitales españoles y en el que han participado 989 pacientes.

La investigación, de la que han formado parte varios otorrinolaringólogos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), se llevó a cabo durante el pico máximo de la pandemia para definir la afectación del olfato y el gusto y su relación con otros marcadores inflamatorios de gravedad de la infección por coronavirus, y ha revelado que la prevalencia de la alteración del olfato es del 53% y la del gusto de un 52%, y que uno de cada cinco pacientes presenta estas alteraciones como primer síntoma del COVID-19.

"La alteración del olfato es un síntoma característico de la COVID-19 porque el virus se sitúa en el epitelio respiratorio y puede afectar al neuroepitelio olfatorio"

La Dra. Adriana Izquierdo-Domínguez, del Hospital Consorci Sanitari de Terrassa y de la Unidad de AlergoRino del Centro Medico Teknon, que también es miembro de la SEORL-CCC y ha liderado el trabajo, afirma que han observado que “no hay unos síntomas específicos de las vías respiratorias altas que nos permitan distinguir la infección causada por el virus SARS-CoV-2 de otras infecciones virales como el rinovirus, la influenza, el virus Ebstein-Barr y otros coronavirus. Sin embargo, las investigaciones realizadas nos permiten señalar la alteración del olfato como un síntoma característico de la COVID-19, debido a que el virus se sitúa en el epitelio respiratorio, por lo que puede afectar al neuroepitelio olfatorio. Por lo tanto, una disfunción en este sentido o en el del gusto, debe alertar en la situación actual de pandemia sobre una posible infección por SARS-CoV-2”.

Síntomas diferentes según la gravedad del COVID-19

Otro de los hallazgos del estudio ha sido que una mayor pérdida del olfato y del gusto se asocia a menos probabilidades de precisar ingreso hospitalario, mientras que los pacientes que necesitan ser ingresados en el hospital tienen síntomas de tos, fiebre y disnea de forma significativa. Según la Dra. Izquierdo han encontrado “que una mayor gravedad de la COVID-19 con una edad superior a los 60 años, hospitalización y mayores niveles de proteína C reactiva, se asocian a menor afectación del olfato que en los pacientes con COVID-19 ambulatorios y más jóvenes”. Y han comprobado también que el perfil de pacientes con una significativa pérdida del olfato eran personas más jóvenes y predominantemente del sexo femenino.

Una mayor pérdida del olfato y del gusto se asocia a menos probabilidades de precisar ingreso hospitalario

Cuanto más grave era la pérdida del olfato más tiempo se tardaba en recuperar este sentido, aunque los investigadores comprobaron que casi el 50% de los pacientes con COVID-19 mejoraban en este aspecto a las dos semanas de ser diagnosticados, si bien en algunos casos la alteración se prolongaba, afectando al sabor de los alimentos, además de suponer un riesgo porque al carecer de olfato tenían más probabilidades de inhalar tóxicos o sufrir una intoxicación alimentaria.

En cuanto al tratamiento de las alteraciones del gusto y el olfato, cuando se trata de una pérdida permanente estaría indicado el entrenamiento olfatorio, aunque en España hay pocas unidades de recuperación del olfato. El Dr. Isam Alobid, presidente de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la SEORL-CCC y uno de los autores del estudio, ha explicado que “esta técnica consiste en exponer a los pacientes a diferentes olores concentrados en recipientes individuales a diario y durante el tiempo indicado por el especialista”, y añade que “existe clara evidencia científica de que esta terapia mejora el olfato en patologías neurodegenerativas o traumatismos craneales”.

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