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Bebés y niños
Calzado infantil, guía de compra
¿Vuestro hijo está a punto de andar? Es el momento de preocuparse por la compra de un buen par de zapatos. Elegir bien desde pequeños y durante todo su crecimiento es fundamental para su buen desarrollo.
Escrito por Alhelí Quintanilla, Periodista especializada en infancia y embarazo

Cómo ha de ser el calzado en la edad escolar

Calzado en la edad escolar

El uso de un calzado correcto durante la infancia es fundamental para un buen desarrollo del pie, la marcha, y el resto del esqueleto.

A partir de los tres años, las piernas rotan, lo que también hace cambiar la forma de apoyo en los pies, que se afinan y toman forma. El pie sigue creciendo muy rápido –a razón de 5 a 8 milímetros por trimestre–, por lo que hay que estar muy atento a las tallas de los zapatos y cambiarlos en cuanto notemos que se quedan pequeños. 

De los tres a los cinco-seis años (tallas 23-27) es importante que el tobillo siga bien sujeto y el zapato tenga contrafuertes, porque los pies todavía están muy inmaduros.

Ahora que se empiezan a calzar solitos, es mejor que los cierres sean de velcro o hebilla (un niño no es capaz de atarse un cordón hasta los seis años) y que, además, la abertura sea amplia para que el pie entre con facilidad, sin provocar posturas forzadas o que los dedos queden superpuestos.

Luego, según crecen, ya en la edad escolar, debemos seguir las siguientes pautas que más van más allá de modas y marcas que no se ajustan bien o no convienen al pie de nuestro hijo:

  • Que tu hijo te acompañe siempre a comprar los zapatos, así evitaremos sorpresas.
  • Se debe probar los dos y caminar un ratito con ellos. 
  • La distancia final entre los dedos y la puntera ha de ser de 1-1,5 cm (tenemos que poder meter un dedo por el talón).
  • La puntera ha de ser ancha y rígida.
  • Los zapatos infantiles tienen que ser ligeros y lo suficientemente flexibles para doblarse al caminar. 

No podemos perder de vista que el uso de un calzado correcto en la infancia tiene una gran trascendencia para el desarrollo del pie, para la marcha y el resto del esqueleto, especialmente rodillas y columna. Si notamos que nuestro hijo se cae mucho, gasta muy rápido los zapatos, tiene las rodillas desviadas o no pisa bien, debemos llevarle al podólogo para una revisión.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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