Cada cuatro años se celebra el Mundial de fútbol, uno de los eventos del deporte por antonomasia. Con mayor número de seguidores que cualquier otro y una pasión que no conoce barreras y se extiende por todos los rincones, en este evento se reúnen 32 selecciones nacionales de los cinco continentes para jugar al deporte rey y comprobar cuál es la mejor. Volver a casa luciendo una estrella más o una recién estrenada en la camiseta de la selección es la aspiración de todos los participantes.

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Pero ya hablemos del Mundial, de una Liga local o incluso de una competición amateur, hay muchas variables que influyen en el resultado de un partido o en el rendimiento según van pasando los días: forma física, factor psicológico, climatología, unidad del equipo, etcétera. Por supuesto, en la forma física y el rendimiento en el campo tiene mucho que decir la alimentación de los jugadores. Pero esto no es cosa de 10 días de concentración antes de la ceremonia inaugural o del inicio de la Liga. Esto es un trabajo que exige una preparación mantenida durante toda la temporada previa.

Y es que los futbolistas profesionales se cuidan cada día más, atrás quedaron las imágenes de otro tiempo de jugadores fumando en los descansos, celebrando victorias con un exceso de alcohol o disfrutando de pizzas o hamburguesas sin reparo. Los cuerpos se pulen en los gimnasios, los nutricionistas han ganado un gran peso específico en las preparaciones de las grandes competiones y el peso de los jugadores se vigila al mílimetro en las concentraciones, en los entrenos y después de los partidos. Si tenemos en cuenta que cada futbolista puede recorrer entre 8 y 12 kilómetros en cada encuentro, nos podemos hacer una idea de sus necesidades calóricas e hídricas. 

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Condicionantes de Qatar en la dieta del futbolista

A diferencia de otros Mundiales, donde las sedes se reparten por casi todo el territorio nacional (en el pasado de Mundial de Rusia, por ejemplo hasta once ciudades repartidas entre el Cáucaso y el Báltico acogieron el torneo) y eso implicaba diferencias en cuanto a las condiciones ambientales con las que se pudieran encontrar los jugadores, no ocurre lo mismo en Qatar. Primero por que debido a las altas temperaturas que suelen registrarse en la región qatarí se ha evitado celebrar la Copa Mundial por primera vez en verano, y segundo por que se ha concentrado todo el campeonato en cinco sedes en un radio de 50 km: Doha (la capital de Qatar), Al Rayyan, Al-Wakrah, Lusail y Al-Khor.

La dieta del futbolista

Sin embargo, y a pesar de la imagen de calor que solemos tener asociada en la cabeza al país del oeste de Asia, y aunque el clima sea árido, las temperaturas probablemente no serán tan altas como pudiera esperarse, y durante el campeonato oscilarán entre los 18 y los 28 Cº. Podría suponerse, por tanto, que quizás jugar aquí será más cómodo de lo esperado para la mayoría de las estrellas acostumbradas a jugar en Europa, y el esfuerzo no supondrá tantas pérdidas nutritivas y recuperación posterior.

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En el caso de los seleccionados por España, en general se tiende a apostar por buffets divididos en cuatro comidas –desayuno, almuerzo, merienda y cena, estas últimas se suelen adelantar en los partidos de la tarde-noche– donde prima la presencia de carbohidratos como pasta y arroz –con cereales ricos en fibra y bajos en calorías–, verduras y carnes y pescados con preparaciones típicamente mediterráneas, con el aceite de oliva siempre presente, y lacteos desnatados. Se apostará por desayunos protéicos y, por su puesto el agua, zumos y tés, y las bebidas deportivas en las horas de entreno o juego, serán fundamentales para ayudar a los músculos a recuperar esfuerzos y reequilibrar el cuerpo por el sudor perdido.  

Creado: 19 de junio de 2014

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