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Maniobra Kristeller
La maniobra Kristeller es un procedimiento que las matronas o ginecólogos pueden usar para facilitar el trabajo de parto. Sus muchos detractores advierten de los riesgos que entraña, y proponen opciones más seguras.
Escrito por Carmen Moreno, Periodista especializada en Salud, Embarazo, Infancia y Tercera Edad

Riesgos de la maniobra Kristeller

Médicos haciendo una episiotomía después del parto

La OMS considera que la maniobra Kristeller es poco segura

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda la maniobra de Kristeller por considerarla poco segura. De hecho, se ha prohibido su práctica en algunos países, como es el caso de Reino Unido. No obstante, en otros países se utiliza con cierta frecuencia. En España, una encuesta encargada en 2010 por el Ministerio de Sanidad para la Estrategia de Atención al Parto Normal reveló que este procedimiento se realiza en el 26,1% de los partos.

Muchas mujeres aseguran que, tras habérseles practicado la maniobra de Kristeller, han sentido dolor muscular en la zona, una sensación que describen como similar a la de tener agujetas; pero eso es lo mejor que puede sucederles, porque este método tiene riesgos más graves, y no sólo para la madre, sino también para el bebé.

Diversos estudios ponen de manifiesto las complicaciones de la maniobra Kristeller:

  • En la madre: desgarros del suelo pélvico, rotura uterina, hematomas, inversión uterina, hemorragias, prolapsos uterinos, desprendimiento prematuro de la placenta, fracturas de las costillas, etcétera.
  • En el bebé: falta de oxígeno, fracturas de la clavícula y del húmero, y parálisis de Erb Duchenne (parálisis de los nervios que se encuentran alrededor de la zona cervical y que se manifiesta con una pérdida de la movilidad de los brazos).

Estas conclusiones deberían ser suficientes para que los profesionales tomen conciencia de que esta práctica se debe emplear con prudencia hasta que existan estudios que aclaren su uso.

Otro inconveniente que presenta la maniobra Kristeller está en que no se suele informar ni pedir consentimiento a las afectadas. Un informe reciente de El Parto es Nuestro, en el que se cuenta la experiencia de 340 mujeres a las que se les practicó esta técnica, denuncia que el 96% de las mujeres no fueron informadas de que se les iba a practicar. No obstante, si realizas un Plan de Parto, puedes indicar entre tus preferencias si quieres permitir o no que se te practique esta técnica en caso de ser necesario.

Asimismo, los profesionales constatan que esta maniobra no se enseña durante la carrera formativa, sino que se aprende por tradición oral, lo que puede tener más riesgos que eficacia. Además, su empleo no suele quedar registrado en la historia clínica de la parturienta, quizá por miedo a represalias legales, por lo que no hay forma de protocolarizar su uso.

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Actualizado: 3 de Octubre de 2017

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