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Parto de nalgas
Al final del embarazo el feto se coloca boca abajo para nacer, pero si no se da la vuelta se dice que “viene de nalgas”. Te explicamos en qué casos está indicado una cesárea, y qué técnicas se usan para ayudar al bebé a girarse.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Parto de nalgas, por qué el feto no se da la vuelta

Entre las semanas 28ª y 32ª de gestación el feto se gira, se coloca boca abajo y se prepara para nacer. Sin embargo, como nos comenta el doctor Juan León, ginecólogo del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, “entre un 3 y un 7% no llega a darse la vuelta”. Se dice entonces que el bebé “viene de nalgas”.

Durante décadas, cuando esto ocurría siempre se practicaba una cesárea, y de hecho todavía suele ser habitual que se programe esta intervención hacia la semana 39ª de embarazo, aunque antes de comenzar se realiza una ecografía porque el feto puede decidir girarse en el último momento y no ser necesaria. En el caso de que la mujer comience con las contracciones de parto antes de la fecha prevista para la intervención, debe acudir enseguida a su hospital para que se practique la cesárea lo antes posible.

En cualquier caso, y como veremos a continuación, también existe la posibilidad en algunos casos de realizar un parto vaginal de nalgas. Y en otras situaciones, pueden usarse técnicas que pueden ayudar al bebé a girarse de posición.

Tipos de posiciones podálicas del feto

Las posiciones del feto que se consideran de nalgas y dificultan o impiden el parto vaginal son:

  • De nalgas completa: lo primero que aparecen son las nalgas y el bebé se encuentra con las rodillas flexionadas.
  • Presentación de nalgas franca: en lugar de tener las rodillas flexionadas, las piernas están extendidas hacia arriba.
  • Presentación podálica o incompleta: una pierna está flexionada, pero la otra no.
  • Presentación transversal: el bebé está atravesado en el útero, en posición horizontal.
Posiciones del feto en un parto de nalgas
Ilustración de los tipos de posiciones podálicas del feto.

Por qué el bebé se da la vuelta al final del embarazo

En las mujeres primíparas, es decir, las que nunca han dado a luz, lo habitual es que el giro se produzca entre la 29ª y la 32ª semanas de gestación porque es cuando las condiciones lo favorecen, ya que todavía hay suficiente espacio en el útero para que el feto pueda moverse sin dificultades. A partir de la semana 32ª de gestación, el bebé gana dos tercios de su peso y el útero empieza a quedarse pequeño para dar volteretas. Cuando la mujer ya ha tenido más hijos el giro puede producirse hasta en el mismo parto, dado que la musculatura está más laxa.

Embrión gemelar en posición podálica

El feto se pone boca abajo al final del embarazo por dos motivos: el cambio en la forma del útero y para facilitar el parto, así:

  • Al colocarse con la cabeza hacia abajo adecúa sus nalgas y piernas flexionadas a la parte más ancha del útero, que tiene forma de pera invertida.
  • Respecto al parto, si es el culete lo que sale primero, como es más pequeño y blando el canal del parto no se ensancha lo suficiente para que luego pase la cabeza. Además, como explica la doctora Mª Carmen Navas Acién, ginecóloga del Hospital Vithas La Salud de Granada, “cuando el bebé está en posición cefálica es más fácil que mantenga la cabeza flexionada sobre su pecho y pueda realizar los giros adecuados que permiten el descenso”.

Causas por las que el feto no se da la vuelta

Entre el 3% y el 7% de los bebés no llegan a colocarse en posición podálica por diferentes motivos:

  • Partos prematuros: especialmente si se produce antes de la 28ª semana de gestación.
  • Cordón umbilical corto: impide los movimientos libres del feto.
  • Malformaciones en el útero: fibromas, que reducen el espacio del feto para que pueda moverse, o úteros bicornes, que están divididos por un tabique o septo, lo que constituye un obstáculo que provoca que el feto se quede de nalgas.
  • Alteraciones en el volumen de líquido amniótico: cuando hay mucho líquido amniótico es más difícil que el feto apoye la cabeza en la zona más baja del útero, mientras que cuando ocurre lo contrario y existe poco líquido, los movimientos del bebé se ven dificultados porque se encuentra comprimido por las paredes del útero.
  • Gestaciones múltiples. Dar a luz a más de un feto conlleva posibles complicaciones, y la posición inadecuada de los bebés es una de ellas.
  • Placenta previa: cuando este órgano tapa en parte o totalmente el cuello del útero.

Actualizado: 9 de Abril de 2019

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