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Adicción a los opioides
La adicción a los opioides con receta médica, y que incluso se pueden adquirir por internet, es ya un problema de salud pública en países como Estados Unidos, donde rivalizan en muertes por sobredosis con las drogas ilegales.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Tratamiento y prevención de la adicción a los opioides

Actualizado: 12 de julio de 2019

Para tratar la adicción a los opioides se utilizan fármacos que ayudan a aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia y a recuperar la función cerebral, junto a una terapia cognitivo conductual que ayude al paciente a modificar sus hábitos inadecuados y le proporcione herramientas para que sea capaz de controlar la necesidad de consumir la droga y evitar las situaciones de riesgo o los factores estresantes que aumentan el riesgo de recaída.

Las estrategias farmacológicas que han resultado más efectivas para abordar esta adicción a los opioides son la metadona, la combinación de buprenorfina y naloxona (Suboxone®) y la naltrexona. La metadona es un analgésico opiáceo que se utiliza desde hace más de 40 años en el tratamiento de la adicción a la heroína y que, al igual que la buprenorfina y la naltrexona, disminuye el deseo de consumir la droga sin provocar euforia, reduce el riesgo de sobredosis, y facilita que se restablezca el equilibrio en los circuitos cerebrales afectados por la adicción, aunque actúa sobre los mismos receptores opioides que otros analgésicos opioides y también puede generar dependencia.

Como explica el Dr. Ángel Nieto, médico internista del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y especialista en toxicología, en este caso se cambia un opiáceo por otro, pero con la particularidad de que “la metadona se puede ir suministrando de forma muy lenta, que es lo que se suele hacer en un proceso de deshabituación”, y “la adicción a la metadona es más fácil de manejar porque genera menos síndrome de abstinencia, y se puede suministrar a dosis más exactas y de forma rápida”.

Prevención de la adicción a los opioides

Si se tiene en cuenta que solo en 2017 en Estados Unidos se extendieron más de 191 millones de recetas de analgésicos opiáceos, resulta evidente que la prevención de la adicción a opioides de prescripción médica empieza por recetarlos únicamente cuando la intensidad del dolor lo haga necesario, y sustituirlos siempre que sea posible por otro tipo de analgésicos que no generen adicción. Las principales recomendaciones para prevenir este tipo de dependencia son:

  • Evaluar a cada paciente con dolor de forma personalizada para recetarle la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible, y siempre bajo un estricto control médico.
  • Seguir las pautas de la escala del dolor oncológico de la OMS para administrar la analgesia empezando por analgésicos no opioides, seguidos de opioides débiles, y utilizando los opioides fuertes cuando aumente el dolor.
  • Supervisar y limitar la prescripción de fármacos opioides en el tratamiento del dolor crónico no oncológico.
  • Establecer programas de tratamiento de adicción a los opioides que dispensen fármacos para la deshabituación como metadona, buprenorfina o naltrexona, y sean accesibles para todos los afectados, ya que en la actualidad la OMS señala que solo el 10% de las personas que necesitan tratamiento lo reciben.
  • Incluir en estos tratamientos terapias de comportamiento y conductuales y apoyo psicosocial y psicológico, y un seguimiento al paciente a largo plazo tras la desintoxicación para prevenir recaídas.

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