6 minutos de ejercicio a alta intensidad podrían retrasar el alzhéimer

Realizar ejercicio de alta intensidad a diario durante seis minutos protege el cerebro del deterioro cognitivo asociado a la edad y podría retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.
Escrito por: Eva Salabert

12/01/2023

Hombre montando en bicicleta a alta velocidad

Todos nuestros órganos se deterioran a medida que cumplimos años y eso incluye al cerebro, pero unos hábitos de vida saludable pueden retrasar los signos del envejecimiento, tanto internos como externos, y realizar ejercicio regularmente ayuda a prevenir problemas de salud. Los beneficios del ejercicio físico se han demostrado en muchos estudios, y una nueva investigación revela que realizar ejercicio de alta intensidad durante seis minutos al día podría mantener la salud del cerebro y retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.

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Los resultados del estudio se han publicado en The Journal of Physiology y muestran que una sesión breve pero intensa de ciclismo hace que aumente la producción de una proteína especializada que resulta clave para la formación del cerebro, el aprendizaje y la memoria, y podría prolongar la vida útil de un cerebro sano y protegerlo del deterioro cognitivo asociado a la edad. Los hallazgos apoyan el desarrollo de abordajes no farmacológicos, equitativos y accesibles para que todas las personas puedan disfrutar de un envejecimiento activo y saludable.

La proteína especializada llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) favorece la neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones) y la supervivencia de las neuronas. Los estudios en animales han demostrado que aumentar la disponibilidad de BDNF promueve la formación y el almacenamiento de recuerdos, mejora el aprendizaje y, en general, aumenta el rendimiento cognitivo. Estas importantes funciones y sus aparentes propiedades neuroprotectoras han convertido al BDNF en un elemento clave de la investigación sobre el envejecimiento.

Aumentar la disponibilidad de BDNF promueve la formación y el almacenamiento de recuerdos, mejora el aprendizaje y aumenta el rendimiento cognitivo

El autor principal, Travis Gibbons, de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), ha declarado: “BDNF se ha mostrado muy prometedor en modelos animales, pero hasta ahora las intervenciones farmacéuticas no han logrado aprovechar de manera segura el poder protector de BDNF en humanos. Vimos la necesidad de explorar métodos no farmacológicos, enfoques que pueden preservar la capacidad del cerebro que los humanos pueden usar para aumentar naturalmente el BDNF para ayudar con el envejecimiento saludable”.

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El ejercicio breve pero intenso que protege el cerebro

En el estudio participaron 12 individuos físicamente activos (seis hombres y seis mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 56 años) con el objetivo de que representaran mejor a la población, en lugar de indicar diferencias de sexo. Además, los investigadores separaron la influencia del ayuno y el ejercicio en la producción de BDNF y para ello compararon los siguientes factores para estudiar los efectos aislados e interactivos:

  • Ayuno de 20 horas.
  • Ejercicio ligero (ciclismo de baja intensidad de 90 minutos).
  • Ejercicio de alta intensidad (seis minutos de ciclismo vigoroso).
  • Ayuno y ejercicio combinados.

De esta forma pudieron comprobar que el ejercicio breve pero vigoroso era la forma más eficaz de aumentar el BDNF en comparación con un día de ayuno, con o sin una sesión prolongada de ejercicio ligero. El BDNF aumentó de cuatro a cinco veces (396 pg L-1 a 1170 pg L-1) más en comparación con el ayuno (sin cambios en la concentración de BDNF) o actividad prolongada (ligero aumento en la concentración de BDNF, 336 pg L-1 a 390 pg L-1).

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No descubrieron, sin embargo, cuál era la causa de las diferencias observadas, por lo que es necesario continuar investigando para entender los mecanismos que intervienen, aunque existe una hipótesis relacionada con el cambio de sustrato cerebral y el metabolismo de la glucosa, la principal fuente de energía del cerebro. El cambio de sustrato cerebral se refiere a cuando el cerebro cambia su principal fuente de energía por otra para asegurar que las necesidades de energía del cuerpo sean cubiertas, por ejemplo, metabolizando lactato en vez de glucosa durante el ejercicio. La transición del cerebro de consumir glucosa a lactato inicia vías que tienen como consecuencia niveles elevados de BDNF en la sangre.

El aumento de BDNF observado durante el ejercicio podría deberse al incremento del número de plaquetas (las células sanguíneas más pequeñas), que almacenan grandes cantidades de BDNF. La concentración de plaquetas que circulan en la sangre está más influenciada por el ejercicio que por el ayuno y aumenta en un 20%.

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Travis Gibbons ha destacado: “Ahora estamos estudiando cómo el ayuno durante más tiempo, por ejemplo, hasta tres días, influye en el BDNF. Tenemos curiosidad por saber si hacer ejercicio fuerte al comienzo de un ayuno acelera los efectos beneficiosos del ayuno. El ayuno y el ejercicio rara vez se estudian juntos. Creemos que el ayuno y el ejercicio se pueden usar en conjunto para optimizar la producción de BDNF en el cerebro humano”.

Actualizado: 12 de enero de 2023

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