Hacer taichí ayuda en la recuperación de mayores tras un ictus

La práctica habitual de un tipo de taichí que se realiza estando sentado podría mejorar el equilibrio, la salud mental y la calidad de vida de personas de la tercera edad que han sufrido un accidente cerebrovascular, como un ictus.
Escrito por: Natalia Castejón

13/04/2022

Grupo de personas practicando taichí

Las personas mayores que han sufrido un accidente cerebrovascular, como un ictus, podrían mejorar significativamente su salud mental, su equilibrio y su calidad de vida si practican de manera habitual un tipo de taichi –un arte marcial chino– que se realiza estando sentado, solo con movimiento de los brazos.

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La rehabilitación de los accidentes cerebrovasculares isquémicos agudos, según indican las recomendaciones internacionales, debe empezar de manera precoz, concretamente en un plazo de siete días y hasta seis meses después. Pero el gran problema de esto es que muchos de los pacientes no tienen la capacidad de utilizar bien los brazos para hacerlo o carecen de estabilidad física, lo que hace que muchos no cumplan esta recomendación.

Se sabe que algunos tipos de ejercicio que entrenan la fuerza muscular y la flexibilidad, como el yoga y el taichí, son beneficiosos en la recuperación tras un ictus. En esta investigación, que se ha publicado en Stroke, la revista científica de la Asociación Americana del Ictus, se analizó los efectos de la práctica de taichí sentado en 160 personas de 71 años de media que habían pasado en los últimos seis meses por un ictus isquémico y que presentaban debilidad en los miembros superiores o parálisis parcial.

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Menos síntomas de depresión tras hacer taichí

En base a esto, los investigadores de la Universidad de Medicina Tradicional China de Yunnan (China) descubrieron que una rutina de taichí sentados, en los que se hacen movimientos con el tronco superior, podían mejorar la fuerza de brazos y manos, la amplitud de movimiento de los hombros, el equilibrio, los síntomas de depresión y las actividades de la vida diaria después de practicarlo durante tres meses.

“El taichí sentado puede practicarse en una silla o en una silla de ruedas y es muy cómodo, ya que puede hacerse en casa”

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron cuestionarios a los participantes en función de sus capacidades físicas y psicológicas. Así encontraron que los del grupo que practicaron taichí sentados tenían mejor función en manos y brazos y un mayor control del equilibrio sentado, todo ello en comparación con los del grupo de rehabilitación de accidentes cerebrovasculares que no hicieron este tipo de ejercicio.

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Además, los participantes que hicieron taichí declararon haber tenido reducciones importantes en los síntomas de la depresión, mejor rango de movimiento del hombro y mostraron mejoras en las actividades diarias, lo que derivó en una percepción de que su calidad de vida había mejorado en comparación con el grupo estándar.

"El taichí sentado puede practicarse en una silla o en una silla de ruedas y es muy cómodo, ya que puede hacerse en casa. La práctica del programa no cuesta casi nada y no requiere ningún equipo especial ni tiempo de desplazamiento”, ha explicado la Dra. Jie Zhao, principal investigadora del estudio.

Actualizado: 13 de abril de 2022

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