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Mas riesgo de labio leporino al tomar un anticonvulsivo en el embarazo

Las mujeres embarazadas que toman el anticonvulsivo topiramato (que se emplea para tratar la epilepsia, entre otras enfermedades), tienen un riesgo significativamente mayor de tener un bebé con labio leporino o paladar hendido.

02/01/2018

Mujer embarazada tomando anticonvulsivos

Lo mejor es no prescribir elevadas dosis de topiramato a las mujeres en edad fértil.

Superar una determinada dosis del fármaco anticonvulsivo topiramato durante el primer trimestre del embarazo puede incrementar el riesgo de que el futuro bebé tenga labio leporino o fisura palatina, en comparación con la ingesta de una dosis inferior, según ha descubierto un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de a Universidad de Harvard en Boston (Estados Unidos).

En la investigación se analizaron los datos de casi 1,4 millones de mujeres que dieron a luz a sus hijos durante un periodo de diez años. Los investigadores compararon a las embarazadas que habían seguido un tratamiento con topiramato durante el primer trimestre de la gestación, y las compararon con aquellas que no consumieron ningún fármaco anticonvulsivo. Además, también se las comparó con otro grupo de mujeres que habían tomado lamotrigina, otro medicamento que se usa para disminuir las convulsiones provocadas por la epilepsia.

El topiramato para combatir la epilepsia aumenta el riesgo de labio leporino

Del total de mujeres embarazadas analizadas, 1,3 millones no tomaron ningún anticonvulsivo, 2.425 consumieron topiramato, y 2.796, lamotrigina. Tras comprobar cuántas mujeres de cada grupo dieron a luz a bebés con diagnóstico de labio leporino o paladar hendido, se observó que en el numeroso grupo formado por las que no habían tomado medicamentos había 1.501 bebés con una de estas malformaciones –lo que representaba un riesgo de 1,1 por cada 1.000–, entre los 2.425 bebés cuyas madres tomaron topiramato en el primer trimestre, el riesgo de sufrir estas malformaciones fue de 4,1 por cada 1.000, y se redujo a 1,5 por cada 1.000 en el caso de los hijos de las mujeres que tomaron lamotrigina.

Los hijos de las mujeres con epilepsia tratadas con el anticonvulsivo topiramato en el embarazo, tenían hasta ocho veces más riesgo de tener labio leporino o paladar hendido

De acuerdo con las conclusiones del trabajo, las mujeres con epilepsia del grupo tratado con el anticonvulsivo topiramato presentó un riesgo hasta ocho veces superior de que sus hijos nacieran con labio leporino o paladar hendido, mientras que las que tomaban este medicamento para tratar otras patologías tuvieron un 50% más riesgo de que sus descendientes presentaran este tipo de malformaciones.

Los autores del trabajo atribuyen este resultado a que las pacientes epilépticas toman una dosis diaria promedio de 200 miligramos, mientras que el promedio de aquellas que no sufren esta enfermedad es de 100 miligramos. Sin embargo, incluso en el caso de aquellas que tomaban una dosis inferior a los 100 miligramos, siguieron teniendo un riesgo un 60% mayor a que sus hijos nacieran con labio leporino o paladar hendido en comparación con las embarazadas que no tomaron ningún fármaco anticonvulsivo.

Sonia Hernández-Díaz, una de las autoras del estudio ha recomendado que, según sus hallazgos, lo mejor es no prescribir elevadas dosis de topiramato a las mujeres en edad fértil, excepto en aquellos casos en los que se establezca claramente que los beneficios puedan superar a los riesgos.

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