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La glucosa alta en el embarazo provoca daños cardíacos en el bebé

Las mujeres con unos niveles elevados de glucosa en sangre durante el primer trimestre del embarazo son más propensas a que sus bebés presenten enfermedades cardiovasculares al nacer, incluso si no son diabéticas.
Escrito por: Natalia Castejón

05/01/2018

La glucosa alta en el embarazo

El corazón del bebé es de lo primero que se forma y puede verse dañado por la glucosa alta.

Tener unos niveles de glucosa en sangre altos durante las primeras semanas del embarazo aumenta el riesgo de que el bebé sufra daños en su salud cardiovascular, según revelan las principales conclusiones a las que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, y que se han publicado en The Journal of Pediatrics.

Según exponen estos científicos, este exceso glucémico durante el primer trimestre de la gestación podría dañar el corazón del feto, que se desarrolla justo en esas primeras semanas, algo que ocurriría incluso si la madre no padece diabetes. El riesgo de que los hijos de estas mujeres nazcan con un defecto cardiaco congénito aumenta un 8% si se produce un incremento de más de 10 mg/dl de glucosa en la sangre.

Un incremento de 10 mg/dl de glucosa en sangre durante el primer trimestre de embarazo se asocia a un 8% más riesgo de problemas cardiacos en el bebé

Pruebas de glucosa demasiado tardías

A día de hoy, las embarazadas se realizan revisiones para determinar su glucemia, como la prueba conocida como el test de O’Sullivan. El inconveniente que ve James Priest, uno de los autores del estudio, junto con el resto de investigadores, es que se realizan demasiado tarde, entre las semanas 24 y 28 de gestación, por lo que el corazón del feto ya está formado y puede haber sido dañado si no se ha detectado a tiempo.

La investigación se ha basado en pruebas de glucosa realizadas a 19.171 mujeres embarazadas con sus respectivos bebés, que dieron a luz entre el año 2009 y el 2015. El próximo paso que plantean los autores es llevar a cabo un estudio prospectivo con un número más elevado de mujeres gestantes para corroborar los resultados. Si se confirmasen, sería un gran paso para el diagnóstico precoz del riesgo cardíaco en los niños, que se podría descubrir gracias a una simple prueba.

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