Los anticoagulantes podrían reducir la mortalidad por COVID-19

La administración de medicamentos anticoagulantes a los pacientes con COVID-19 ingresados en el hospital puede reducir hasta un 50% su riesgo de morir por esta infección y un 30% las probabilidades de tener que ser intubados.
Escrito por: Eva Salabert

27/08/2020

Pastillas anticoagulantes

Los fármacos anticoagulantes podrían aumentar las probabilidades de supervivencia de los pacientes con COVID-19 ingresados en el hospital porque previenen posibles ictus o infartos asociados a la enfermedad por coronavirus, según indican los resultados de las autopsias realizadas a 26 fallecidos a causa de la infección, que revelaron que 11 de ellos (el 42%) tenían trombos (pulmonares, cerebrales o cardíacos).

En la investigación, que ha sido liderada por Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Instituto Mount Sinai Heart de Nueva York, se ha observado que aquellos pacientes a los que se administra tanto una dosis terapéutica o completa, como una dosis profiláctica o más baja de anticoagulantes, tienen aproximadamente un 50% más posibilidades de sobrevivir, y alrededor de un 30% menos de necesitar ser intubados, que los que no toman estos medicamentos.

Los datos mostraron una asociación significativa entre la toma de anticoagulantes y la disminución de las probabilidades de muerte intrahospitalaria

El nuevo estudio es una extensión de una investigación que se publicó en mayo y se realizó porque muchos de los pacientes hospitalizados a causa de la infección por SARS-CoV-2 desarrollaban trombos sanguíneos que podían ser letales. En dicho trabajo se estudió a 3.000 pacientes con COVID-19 y se descubrió que los enfermos hospitalizados respondían mejor al tratamiento con anticoagulantes.

La mortalidad por COVID-19 disminuyó un 50% con anticoagulantes

Los autores del trabajo, que se ha publicado en Journal of the American College of Cardiology, analizaron seis regímenes anticoagulantes distintos y comprobaron que la heparina de bajo peso molecular terapéutica y profiláctica y el apixaban terapéutico eran los que obtenían los mejores resultados.

Para llegar a estas conclusiones evaluaron el historial clínico de 4.389 pacientes con COVID-19 ingresados en cinco hospitales diferentes entre el 1 de marzo y el 30 de abril de 2020, analizando y comparando las tasas de supervivencia y mortalidad de los pacientes que recibieron dosis de anticoagulantes y de los que no tuvieron este tratamiento. Para estimar el riesgo de muerte se tuvieron en cuenta otros factores como la edad, el origen étnico o las enfermedades previas.

De estos enfermos, a 900 (20,5%) se les administró una dosis de tratamiento completo de anticoagulantes; a 1.959 (44,6%) una dosis más baja de estos, y 1.530 (34,5 %) no recibieron estos medicamentos. Los datos mostraron una asociación significativa entre la toma de anticoagulantes y la disminución de las probabilidades de muerte intrahospitalaria: las dosis terapéuticas y profilácticas de anticoagulantes redujeron la mortalidad en aproximadamente un 50% en comparación con los pacientes sin tratamiento anticoagulante.

Durante su ingreso hospitalario 467 de estos pacientes (10,6%) necesitaron intubación y ventilación mecánica, pero también en este caso se observó que los que tomaban anticoagulantes terapéuticos tenían un 31% menos intubaciones que los que no recibían estos fármacos, mientras que los que fueron tratados con anticoagulantes profilácticos tenían un 28% menos probabilidades de ser intubados, lo que revela que la diferencia entre los dos grupos de pacientes a los que se administró anticoagulantes no fue estadísticamente significativa.

Evaluar la relación beneficio-riesgo de los anticoagulantes

Una de las posibles complicaciones del tratamiento con anticoagulantes son las hemorragias, por lo que se evaluó su impacto en los pacientes y se comprobó que las tasas de hemorragia eran un 3% de media, lo que supone una incidencia muy baja, aunque fue ligeramente superior en los pacientes con terapia anticoagulante en comparación con los de los grupos profilácticos y sin anticoagulantes. Sin embargo, los médicos deberán estudiar cada caso concreto para evaluar la relación beneficio-riesgo del tratamiento en pacientes con COVID-19.

El Dr. Fuster ha declarado que "este estudio observacional proporciona nueva información sobre el papel de la anticoagulación en el manejo de pacientes ingresados con COVID-19, que confirmaremos con el estudio aleatorizado que hemos comenzado". Además, los datos se han empleado para diseñar un ensayo clínico aleatorizado internacional a gran escala, coordinado por el mismo equipo de científicos y centrado en esos tres regímenes antitrombóticos: heparina oral y subcutánea, y apixaban.

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