Consumir anfetaminas causa alteraciones en el cerebro a largo plazo

El consumo de anfetaminas, especialmente si se inicia en la adolescencia, tiene efectos perjudiciales en el cerebro a largo plazo porque altera la estructura neuronal y los procesos cognitivos de memoria y aprendizaje.
Escrito por: Eva Salabert

06/07/2020

Consumo de anfetaminas

El consumo de anfetaminas, especialmente durante la adolescencia –una etapa en la que el cerebro continúa desarrollándose– tiene un impacto demoledor a largo plazo, según un estudio publicado en Molecular Psychiatry, que muestra que los efectos de esta droga con efectos psicoestimulantes –que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la segunda más consumida después del cannabis– se mantienen a largo plazo (durante los 39 días que duró el experimento) y causan cambios en el hipocampo que provocan una pérdida de la capacidad de aprendizaje y memorización

Hasta ahora se habían estudiado los efectos inmediatos –o agudos– que produce el consumo de estas drogas, pero había pocos que se hubieran centrado en sus consecuencias al cabo del tiempo. La nueva investigación, realizada por el Laboratorio de Neurociencia Celular y Plasticidad de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y por el profesor Gonzalo Flores, de la Benemérita Universidad de Puebla en México, confirma que hasta 39 días después del consumo de anfetaminas, se observa muerte neuronal en el hipocampo, la región del cerebro que regula estímulos, emociones, aprendizaje y memoria.

A largo plazo las anfetaminas causan “alteraciones en la estructura neuronal, en la actividad motora, en el comportamiento y en los procesos cognitivos, de memoria y aprendizaje”

Se estima que alrededor de 36 millones de personas en el mundo toman anfetaminas, cuyo uso provoca euforia, aumento de la energía y falsas sensaciones de lucidez, control y sociabilidad de forma inmediata pero que, según han encontrado los investigadores, a largo plazo tiene efectos peligrosos en el cerebro porque causa “alteraciones en la estructura neuronal, en la actividad motora, en el comportamiento y en los procesos cognitivos, de memoria y aprendizaje”, según ha advertido Antonio Rodríguez-Moreno, catedrático de Fisiología de la Universidad Pablo de Olavide, y uno de los autores del trabajo.

Alteraciones en el cerebro vinculadas a las anfetaminas

El análisis del cerebro llevado a cabo por los autores del estudio les ha permitido determinar que el consumo de anfetaminas provocaba una disminución del número de neuronas, una grave alteración del equilibrio entre oxidación y reducción por el exceso en la liberación de dopamina y una reducción de los niveles de cinc, una sustancia química que se concentra en las vesículas de las células nerviosas y resulta fundamental para la comunicación entre estas. Los científicos también observaron una disminución en el número de espinas dendríticas que ayudan a transmitir las señales eléctricas al cuerpo celular de la neurona.

Las secuelas neurológicas relacionadas con las anfetaminas son peores si su consumo se inicia entre los 14 y los 17 años y se asocia a otras sustancias como el alcohol

Este estudio ha confirmado y ampliado los resultados de otros trabajos realizados anteriormente por Gonzalo Herradón Gil-Gallardo, profesor de Farmacología de la Universidad CEU San Pablo, que ya había identificado alteraciones permanentes producidas por el consumo de anfetaminas, especialmente si se realizaba durante la adolescencia.

En este trabajo, que recibió el premio Ángel Herrera a la Mejor Labor de Investigación en Ciencias Experimentales y de la Salud, ya se advirtió que las secuelas neurológicas relacionadas con esta droga eran peores si su consumo se iniciaba entre los 14 y los 17 años con fines recreativos y asociada a otras sustancias dañinas como el alcohol (lo que se conoce como policonsumo).

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