Los actos de bondad aportan beneficios saludables según la ciencia

Diversos estudios científicos concluyen que los humanos estamos programados para ser amables, y que los actos de bondad hacen que nos sintamos mejor física y emocionalmente y nos han permitido evolucionar como especie.
Escrito por: Eva Salabert

07/07/2020

Acto de bondad

Ser buena persona tiene recompensa y los actos de bondad no son tan desinteresados como podría parecer en un primer momento porque los seres humanos estamos programados para ser amables y este comportamiento hace que nos sintamos mejor, aporta beneficios a la salud y nos ha permitido sobrevivir y evolucionar como especie. Esto, al menos, es lo que revelan diversas investigaciones científicas sobre el tema.

“La bondad está tan arraigada en nuestros huesos como lo están nuestra ira, lujuria, pena o nuestro deseo de venganza”, afirma Michael McCullough, psicólogo de la Universidad de California San Diego y autor del libro que se publicará próximamente La bondad de los extraños, que añade que es también la principal característica que deberíamos dar por hecho.

La bondad, una cualidad muy valorada

Oliver Curry, antropólogo de la Universidad de Oxford, director de investigación, señala que la bondad parece ser universal y mucho más antigua que la religión, y atribuye esta cualidad humana a que “somos animales sociales”. De hecho, la bondad es la cualidad que más apreciamos, y aunque muchas veces nos quejemos de la falta de amabilidad de otros, Anat Bardi, psicóloga de la Universidad de Londres, lo atribuye a que recordamos más los gestos poco amables o a las personas groseras, pero asegura que “la gente realiza actos de bondad con regularidad” y que estamos motivados para ser amables.

La generosidad y la cooperación funcionan para muchas especies, como las bacterias las flores o nuestros 'parientes' cercanos, los primates bonobos

Los animales, por lo general, suelen ayudar únicamente a parientes cercanos o miembros de su grupo, por lo que la amabilidad es un rasgo que nos distingue de otras especies y, según Curry, se debe a nuestra capacidad de razonar y a que “bajo las circunstancias adecuadas todos nos beneficiamos de la amabilidad”. Y es que cuando se trata de la supervivencia de una especie “la bondad compensa”, añade Brian Hare, antropólogo evolutivo de la Duke University.

Voluntarios en un comedor social

La generosidad y la cooperación funcionan para muchas especies, como las bacterias las flores o nuestros parientes cercanos, los primates bonobos. Así, y según Hare, cuantos más amigos tengas y a más individuos ayudes, más éxito tienes. Hare, que ha estudiado a los bonobos y otros primates compara la agresividad de los chimpancés, que atacan a los forasteros, con los bonobos que no solo no matan, sino que ayudan a los extraños. Los machos bonobos tienen mucho más éxito en el apareamiento que sus homólogos chimpancés, dice Hare.

La amabilidad tiene recompensa

McCullough añade que nosotros nos damos cuenta de que si somos más amables con los demás, algún día esas otras personas podrían ayudarnos si fuera necesario. Un ejemplo de esta necesidad recíproca son las donaciones de sangre o los programas de voluntariado.

Un experimento reveló que los individuos que fueron amables con los demás eran más felices y se sentían más conectados con el mundo

No solo estamos predispuestos a realizar actos de bondad y generosidad, sino que según explica Richard Layard, un economista laboral que estudia la felicidad en la Escuela de Economía de Londres, "hacer el bien te hace más feliz y ser más feliz te hace hacer actos bondadosos".

Este concepto ha sido puesto a prueba por la profesora de Psicología de la Universidad de California en Riverside, Sonja Lyubomirsky, que en sus experimentos a lo largo de 20 años ha podido comprobar en numerosas ocasiones que las personas se sienten mejor cuando son amables con los demás, incluso más que cuando son amables consigo mismas.

En uno de sus experimentos, Lyubomirsky pidió a un grupo de participantes que hicieran tres actos de bondad adicionales a la semana para otros, y a un grupo distinto le pidió que esos tres actos de bondad los hicieran para sí mismos. Podía tratarse de gestos tan sencillos como ceder el paso o abrirle la puerta a alguien, o más importantes, pero los individuos que fueron amables con los demás eran más felices y se sentían más conectados con el mundo.

Beneficios físicos y emocionales de la bondad

Lyubomirsky opina que ayudar a los demás hace que la gente piense menos en sus propios problemas y deje de preocuparse tanto por sí misma. Curry también encontró al menos 27 estudios con resultados parecidos: ser amable hace que la gente se sienta mejor emocionalmente.

Además, los beneficios de la bondad no solo repercuten en el bienestar emocional, ya que otro estudio de Lyubomirsky realizado con pacientes con esclerosis múltiple comprobó que estas personas se sentían mejor físicamente cuando ayudaban a otros. La investigadora también descubrió que en las personas que realizan más actos bondadosos, los genes que desencadenan la inflamación se rechazan más que en las personas que no los hacen, y afirma que otras investigaciones han encontrado más genes antivirales en personas que hicieron actos de bondad.

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