Identifican genes diana para el tratamiento del COVID-19 grave

Identifican cinco secuencias genéticas que son más comunes en los pacientes que desarrollan una forma grave de COVID-19, y que podrían ayudar a desarrollar nuevos tratamientos para combatir la infección por coronavirus.
Escrito por: Eva Salabert

16/12/2020

Genes diana para tratar el COVID-19 grave

Una nueva investigación en la que se ha analizado a más de 2.200 pacientes con COVID-19 ingresados en unidades de cuidados intensivos ha logrado identificar diferencias clave en cinco genes específicos, conocidos como IFNAR2, TYK2, OAS1, DPP9 y CCR2, que podrían explicar parcialmente por qué algunas personas que contraen la infección por coronavirus desarrollan síntomas más graves de la enfermedad, mientras que otras no se ven afectadas. El estudio ha sido realizado por un equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Edimburgo en el Reino Unido y se ha publicado en Nature.

En el trabajo se han identificado varias secuencias genéticas que son más comunes en aquellos individuos que desarrollan una infección potencialmente mortal, y que podrían ayudar a descubrir nuevos tratamientos del COVID-19, e incluso nuevos usos de medicamentos ya existentes y que resulten útiles para combatir esta enfermedad.

Dos mecanismos biológicos influyen para que un pacientes desarrolle un cuadro de COVID-19 grave: la respuesta inmune innata y los procesos inflamatorios del organismo

Y es que, como ha explicado el doctor Kenneth Baillie, consultor de medicina en el Instituto Roslin de Edimburgo y director del proyecto GenOMICC, “las vacunas deberían reducir drásticamente el número de casos de COVID-19, pero es probable que los médicos sigan tratando la enfermedad en cuidados intensivos durante varios años en todo el mundo, por lo que existe una necesidad urgente de encontrar nuevos tratamientos”.

Identificar dianas terapéuticas para evitar COVID-19

Los investigadores analizaron el ADN de 2.244 pacientes con COVID-19 en estado crítico ingresados en 208 unidades de cuidados intensivos en hospitales del Reino Unido. Realizaron un estudio de asociación de todo el genoma (GWAS), en el que se analizan variantes genéticas en individuos para determinar si pueden relacionarse con un rasgo específico.

Seleccionaron genomas de control emparejados por ascendencia del Reino Unido Biobanco –una base de datos genética de la población–, y para cada paciente de COVID-19 se seleccionaron cinco controles, excluyendo a los que tenían una prueba positiva de COVID-19. El GWAS reveló ocho secuencias genéticas que eran más comunes en los pacientes con COVID-19, y que fueron confirmadas con dos estudios poblacionales independientes.

Los hallazgos del estudio sugieren que hay dos mecanismos biológicos clave que influyen para que un pacientes desarrolle un cuadro de COVID-19 grave. En las primeras etapas de la enfermedad, la respuesta inmune innata del cuerpo a la infección viral; y en las últimas etapas, los procesos inflamatorios del organismo.

Las secuencias genéticas implicadas se relacionan con genes involucrados en procesos inflamatorios y con la respuesta del organismo frente a los virus invasores

Los investigadores comprobaron que las secuencias implicadas se relacionan con genes involucrados en procesos inflamatorios y con la respuesta del organismo frente a los virus invasores.”Por ejemplo, el gen TYK2 está asociado con las respuestas inflamatorias que se sabe que causan la 'tormenta de citocinas' que es responsable de la muerte de pacientes más jóvenes que contraen [esta] afección”, dijo el profesor clínico principal David Strain de la Universidad de Exeter y la Asociación Médica Británica, que no participó en la investigación.

“Hemos descubierto asociaciones genéticas nuevas y altamente plausibles con enfermedades críticas en COVID-19”, explican estos científicos, que señalan que “algunas de estas asociaciones conducen directamente a posibles enfoques terapéuticos para aumentar la señalización del interferón, antagonizar la activación y la infiltración de monocitos en los pulmones, o dirigirse específicamente a vías inflamatorias dañinas”.

Por ejemplo, un tipo de fármacos antiinflamatorios que ya se emplean actualmente para tratar enfermedades como la artritis reumatoide se dirige a este mecanismo biológico, incluido un fármaco llamado baricitinib, cuyo uso de emergencia ya ha sido autorizado por la FDA para tratar el COVID-19 y que, según el Dr. Baillie “puede ser un candidato muy plausible para un nuevo tratamiento”, aunque advierte que es necesario realizar ensayos clínicos para confirmarlo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD