Las gotitas con coronavirus duran en el aire más tiempo del previsto

Las pequeñas gotas cargadas con SARS-CoV-2 permanecen en el aire mucho más tiempo de lo que se pensaba y la humedad del aire dificulta su evaporación, por lo que es más fácil infectarse en invierno que en verano.
Escrito por: Eva Salabert

20/09/2021

Gotitas con SARS-CoV-2 duran bastante

De acuerdo con lo sugerido por modelos anteriores se creía que solo las gotas grandes con coronavirus suponían un riesgo importante para contagiarse, debido a que las pequeñas se evaporan con gran rapidez. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en TU Wien ( Austria) en colaboración con la Universidad de Padua (Italia) ha comprobado que la elevada humedad del aire que respiramos permite que incluso las pequeñas gotas se mantengan en el aire mucho más tiempo de lo que se creía, lo que aumenta el riesgo de contagio en presencia de un infectado.

Es más fácil contagiarse con un virus en invierno que en verano, y esto es algo que no solo sucede con el SARS-CoV-2, sino también en el caso de la gripe y otras enfermedades víricas. La humedad relativa desempeña un papel clave para ello, ya que en el exterior es mucho más alta en invierno que en verano, tal y como demuestra el hecho de que nuestro aliento se condensa en gotitas en el aire frío.

La humedad del aire aumenta la permanencia de gotitas infectadas

El profesor Alfredo Soldati, del Instituto de Mecánica de Fluidos y Transferencia de Calor TU Wien, ha explicado: “Descubrimos que las gotas pequeñas permanecen en el aire un orden de magnitud mayor de lo que se pensaba”, y añade que “hay una sencilla razón para esto: la tasa de evaporación de las gotas no está determinada por la humedad relativa promedio del ambiente, sino por la humedad local en la ubicación de la gota”. El aire exhalado es mucho más húmedo que el aire ambiental y esta humedad exhalada hace que las pequeñas gotas se evaporen más lentamente. Cuando las primeras gotas se evaporan, esto conduce a una mayor humedad en la zona, lo que ralentiza aún más el proceso de evaporación de otras gotas.

El aire exhalado es mucho más húmedo que el aire ambiental y esta humedad exhalada hace que las pequeñas gotas con SARS-CoV-2 se evaporen más lentamente

“Esto significa que las gotitas son infecciosas durante más tiempo de lo que se supone, pero eso no debería ser motivo de pesimismo”, añade Soldati. “Simplemente nos muestra que hay que estudiar tales fenómenos de la manera correcta para comprenderlos. Solo entonces podremos hacer recomendaciones científicamente sólidas, por ejemplo, con respecto a las mascarillas y las distancias de seguridad”.

Para realizar el estudio, que ha sido publicado en PNAS, el equipo del profesor Soldati investigó sobre flujos con diferentes componentes, denominados “flujos multifásicos”, entre los que se incluye el aire que exhala un individuo infectado cuando estornuda. En este caso, los virus infecciosos se encuentran en gotitas líquidas de diferentes tamaños, con gas en el medio. Las gotas y el gas se mueven y se influyen entre sí, y las gotitas se pueden evaporar y convertir en gas.

Los investigadores desarrollaron simulaciones informáticas con las que pudieron calcular la dispersión de las gotas y el aire respirable con diferentes parámetros ambientales, por ejemplo, en condiciones de temperatura y humedad diferentes. Para llevar a cabo el experimento instalaron una boquilla con una válvula en un cabezal de plástico que se controlaba electromagnéticamente para pulverizar una mezcla de gotitas y gas de una manera precisa. Registraron todo el proceso con cámaras de alta velocidad y así pudieron medir con exactitud qué gotas permanecían en el aire y durante cuánto tiempo.

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