Revelan los factores asociados a secuelas respiratorias pos-COVID

Ser mujer, el tabaquismo, o tener D-dímeros elevados –que están relacionados con trastornos vasculares y tromboembólicos– son factores de riesgo para sufrir secuelas respiratorias pos-COVID-19, según un estudio en 215 pacientes.
Escrito por: Eva Salabert

28/01/2021

Secuelas respiratorias pos-COVID-19

Un nuevo estudio ha determinado cuáles son los principales factores de riesgo que se asocian al desarrollo de problemas respiratorios tras superar la fase aguda de la infección por coronavirus. El trabajo ha sido realizado por el grupo de Infecciones Respiratorias del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia (IIS-La Fe) en este centro sanitario y se ha publicado en Annals of the American Thoracic Society.

En concreto, ser mujer, el tabaquismo (tanto si se trata de fumadores activos como exfumadores), o los D-dímeros elevados (un producto de degradación de la fibrina relacionado con trastornos vasculares y tromboembólicos), son los aspectos clínicos que se vincularon a una peor función pulmonar medida por DLCO, siglas en inglés de Diffusing capacity of the lung for carbon monoxide, (capacidad de difusión del pulmón para el monóxido de carbono), una medida con la que es posible detectar posibles secuelas o alteraciones en el intercambio gaseoso de los pulmones.

Conocer los factores de riesgo que influyen en la aparición de secuelas respiratorias pos-COVID-19 permitirá identificar a los pacientes con más probabilidades de sufrirlas

Conocer estos factores de riesgo, así como su relevancia y frecuencia, que influyen en la aparición de secuelas respiratorias pos-COVID-19 es fundamental para identificar cuanto antes a los pacientes que tendrán más probabilidades de sufrir los efectos de la enfermedad a largo plazo y ofrecerles la atención sanitaria que necesitan.

Raúl Méndez, que ha coordinado el estudio junto a Rosario Menéndez, ha explicado a Diario Médico que “la alta incidencia de casos ha saturado la asistencia clínica en atención primaria y a nivel hospitalario. Sin embargo, la necesidad de controlar y tratar las secuelas de los supervivientes está llevando también al colapso de los laboratorios de función pulmonar y las consultas externas de Neumología”.

Peor función respiratoria tras pasar el COVID-19

El objetivo del estudio era analizar los posibles problemas respiratorios experimentados por pacientes de COVID-19 tras superar la enfermedad, así como las variantes clínicas asociados a estos ya que, como ha señalado Méndez, carecían de referencias previas sobre estas posibles secuelas y su frecuencia o gravedad por tratarse de una patología nueva.

Para ello realizaron un seguimiento de estos pacientes en la consulta externa de Neumología dispuesta para ello, y en la que, como ha explicado Méndez, incluyeron a todos los pacientes adultos con un diagnóstico confirmado de COVID-19 que precisaron el ingreso hospitalario en el Servicio de Neumología o en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Se seleccionó a 239 pacientes, de los que participaron 215, por lo que se trata del mayor estudio realizado hasta ahora "que analiza las secuelas respiratorias de la COVID-19 mediante el análisis de la DLCO”, añade el investigador.

Aunque los hombres sufren síntomas más graves de COID-19, "las secuelas o síntomas persistentes en forma de lo que se ha llamado long-COVID es más prevalente en las mujeres”

Una vez que tuvieron los resultados de la DLCO, los investigadores evaluaron los datos de función pulmonar de los participantes. “Entre los principales resultados cabe destacar que un 24,7% de los pacientes tenían una alteración de la DLCO (se considera alteración tener una DLCO <80% de acuerdo a la población normal según edad, peso, sexo y estatura). De los pacientes con una DLCO alterada, un 75,5% tenían una alteración leve (DLCO entre el 80 y el 60%), un 24,5% una alteración moderada (DLCO entre el 60 y el 40%), y ninguno tuvo alteración grave (DLCO <40%)”, ha explicado Raúl Méndez.

El experto ha advertido que solo 40 pacientes de los analizados necesitaron el ingreso en UCI, y que “se necesitan más estudios y de mayor tamaño para analizar por ejemplo con más detalle las secuelas específicamente en los pacientes de UCI. Además, se desconoce si estas secuelas van a persistir o a remitir a largo plazo”. Por eso considera que “sería interesante ampliar la población a estudio con más pacientes procedentes de la UCI y con daño previo de la función pulmonar, como por ejemplo pacientes con enfermedades respiratorias crónicas (asma o EPOC, entre otras)”.

Factores que aumentan el riesgo de secuelas pos-COVID

Méndez ha señalado que los hallazgos del trabajo podrían estar relacionados con las particulares características de la infección por SARS-CoV-2. Así, por ejemplo el tabaquismo y las enfermedades respiratorias crónicas que provoca este hábito a veces se asocian con alteraciones de la DLCO, por lo que estas podrían deberse a un daño pulmonar que ya tuviera el paciente antes de infectarse, o que se hubiera visto agravado por el COVID.

Respecto a la elevación de los D-dímeros, diversos estudios ya habían mostrado una relación entre el COVID-19 y la aparición de problemas vasculares y trombóticos, y según el investigador “estos problemas vasculares a nivel pulmonar en ocasiones pueden dejar como secuela una alteración del intercambio gaseoso con un deterioro de la DLCO”.

Los resultados del estudio también han mostrado que las mujeres tienen un mayor riesgo de tener secuelas en la DLCO. A pesar de que durante la etapa aguda de la enfermedad los hombres sufren síntomas más graves, hay estudios que indican "que las secuelas o síntomas persistentes en forma de lo que se ha llamado long-COVID es más prevalente en las mujeres”, afirma Méndez. Además, los pacientes que fueron ingresados en la UCI también tuvieron tendencia a que su DLCO fuera peor. “Estos pacientes –ha dicho el investigador– han presentado una mayor gravedad y es esperable un mayor impacto a nivel respiratorio tras la fase aguda”.

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