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Los movimientos oculares ayudan al cerebro a recuperar recuerdos

Los movimientos oculares desempeñan un papel clave en la recuperación de recuerdos porque ayudan al cerebro a comparar las características más relevantes de lo que vemos con una imagen mental registrada en nuestra memoria.
Escrito por: Eva Salabert

09/03/2020

Movimientos oculares para recuperar la memoria

Analizar los movimientos oculares de una persona podría ayudar a detectar posibles problemas de memoria, ya que un nuevo estudio realizado por científicos del Baycrest's Rotman Research Institute (RRI) (Toronto, Canadá) ha comprobado que cuando necesitamos recuperar un recuerdo que nos permita confirmar que lo que observamos es algo que ya conocíamos, los ojos se mueven para facilitar esta tarea cerebral.

Cuando vemos una imagen o la cara de alguien que habíamos visto previamente, nuestros ojos tienden a mirar en la misma dirección en la que lo hicieron la primera vez, ha explicado el Dr. Bradley Buchsbaum, investigador del RRI, y esto ayuda a que el cerebro compare las principales características de lo que estamos viendo con una imagen mental grabada en nuestra memoria, e identifique ambas como la misma.

Si vemos a alguien a distancia o su rostro está parcialmente oculto el cerebro comparará las características visibles con una imagen mental para determinar si conocemos a dicho individuo

Jordana Wynn, la investigadora que ha dirigido el estudio y que actualmente es miembro de la Universidad de Harvard, ha puesto un ejemplo: si vemos a alguien a distancia o su rostro se encuentra parcialmente oculto por ramas, nuestro cerebro comparará las características visibles con una imagen mental para determinar si conocemos a dicho individuo. Este fenómeno se denomina completamiento o finalización de patrón, y cuando no se realiza correctamente podemos cometer errores como saludar a un extraño si él o ella tienen el cabello o la nariz similares a los de alguien a quien conocemos.

El vínculo entre los movimientos oculares y la memoria

El nuevo estudio se ha basado en trabajos anteriores de los investigadores del RRI –como el estudio publicado en Cerebral Cortex– en los que examinaron el vínculo entre los movimientos oculares y la memoria, incluyendo el papel que desempeñan dichos movimientos en la memorización, y el debilitamiento que se produce en la conexión entre los movimientos oculares y la actividad cerebral a medida que envejecemos.

Para realizar la actual investigación, que se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), se solicitó a los participantes que memorizaran una serie de 30 nuevas imágenes en una pantalla, y a continuación visionaron otras series que contenían tanto algunas de las imágenes previas, como nuevas imágenes de características similares.

Se les pidió entonces que indicaran si las habían visto antes, y se monitorearon sus movimientos oculares durante ambas fases del ensayo. Cada imagen se mostró brevemente –durante un periodo de entre 250 a 750 milisegundos– antes de que a los voluntarios se les dieran instrucciones para visualizarlas mientras miraban una pantalla en blanco.

Identificar imágenes, aunque estén incompletas

Los participantes lograron identificar con gran precisión las imágenes que habían visto antes, obteniendo una puntuación de casi el 90%, y los investigadores comprobaron que cuando sus movimientos oculares eran iguales a los que se habían registrado cuando vieron la imagen por primera vez resultaba más probable que acertaran en sus respuestas.

También descubrieron que el rendimiento de los participantes era inferior (solo llegaba al 70%) en el caso de enfrentarse a una nueva imagen que se parecía a otra que ya habían visto. En este caso cuanto más repitieron los participantes su inicial patrón de visualización, en vez de centrarse en los diferentes aspectos de la imagen, más propensos fueron a identificar la imagen de forma incorrecta como una de las vistas anteriormente.

Cuando los movimientos oculares de los participantes eran iguales a los registrados cuando vieron la imagen por primera vez resultaba más probable que acertaran en sus respuestas

Para imitar situaciones que se producen en la vida cotidiana, en las que no disponemos de información completa, los científicos emplearon versiones incompletas o degradadas de imágenes –entre el 0 y el 80% de degradación– cubriendo ciertas zonas de las imágenes con cuadros grises, y se sorprendieron al descubrir que incluso en los casos en los que la imagen se había degradado en un 80% el rendimiento de los participantes fue mayor que simplemente adivinar, lo que confirma el poder del proceso de finalización del patrón.

Analizar los movimientos oculares para detectar demencia

La Dra. Jennifer Ryan, investigadora sénior en el RRI y el Canada Research Chair in Cognitive Neuroscience of Memory, afirma que sus hallazgos indican que los movimientos oculares desempeñan un papel funcional en la recuperación de recuerdos y pueden revelar muchas cosas sobre la memoria de alguien.

Mejorar el conocimiento del papel de estos movimientos en la recuperación de recuerdos puede conducir a crear herramientas más efectivas para diagnosticar la demencia

Esta experta añade que los resultados del estudio tienen importantes implicaciones en la evaluación de la capacidad de memoria, porque muchas de las pruebas que se realizan habitualmente son fundamentalmente orales y requieren un manejo del idioma inglés que puede ser un problema en una ciudad multicultural como Toronto.
Según indica el Dr. Buschsbaum monitorear los movimientos oculares evitaría tener que preguntar a las personas qué es lo que recuerdan, ya que únicamente se tendrían que observar sus ojos porque esto ofrece mucha mayor información sobre la memoria de lo que se pensaba. Y añade que su objetivo es continuar estudiando el papel de estos movimientos en la recuperación de recuerdos porque esto podría conducir a desarrollar mejores herramientas para el diagnóstico de la demencia.

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