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Tercera edad
Teatro para mayores
Participar en un grupo de teatro es una de las mejores opciones que tienen las personas mayores que quieren envejecer de forma activa gozando de una buena calidad de vida, tanto física, mental y social.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Beneficios sociales de formar parte de un grupo de teatro

Grupo de mayores sonriendo

En los grupos de teatro estarás en contacto con personas de diferentes estatus sociales, pero con intereses culturales e intelectuales similares a los tuyos.

Uno de los pilares para hallar el bienestar personal y, por tanto, promocionar la salud mental en la tercera edad es establecer relaciones gratificantes con otras personas. Por lo general, estas relaciones son las que se mantienen con los familiares y amigos, pero no siempre es posible por diferentes razones, como es la viudedad, que los hijos estén ocupados o vivan en el extranjero, o no se disponga de recursos para seguir el ritmo de vida de los amigo. En un caso u otro, siempre es recomendable abrirse y conocer a personas de otro entorno, que aporten una savia nueva a nuestra vida y la enriquezcan.  

Esto lo puedes conseguir en un grupo de teatro, donde te reúnes con personas de diferentes estatus sociales, pero normalmente con intereses culturales e intelectuales semejantes, abiertos a seguir aprendiendo y a disfrutar de la vida. El simple hecho de establecer relación con un grupo de personas de la misma edad, con un actitud positiva y un objetivo común –como puede ser el día del estreno teatral–, genera la transmisión de buenas sensaciones y forman un ambiente totalmente beneficioso para todo el mundo.

A esto hay que sumarle que te resultará muy gratificante porque en estos grupos se crean vínculos de hermandad, amistad e incluso de amor que siempre resultan beneficiosos anímicamente, pero especialmente cuando nos vamos haciendo mayores que podemos experimentar sentimientos de soledad.

La satisfacción de subirse a un escenario

A las personas que nunca se han subido a un escenario les suele provocar cierto vértigo. Es el caso de las personas que pasados los 60 les pica el gusanillo de la interpretación, pero que, a pesar de su edad son amateurs en estas lides. Y es que no es fácil tener a un público delante que espera divertirse y pasar un rato agradable a costa de tu actuación.

Pero tranquilos, es muy común sentir miedo escénico, pensar que al comenzar la función se va a quedar la mente en blanco o que la obra va a ser un desastre por nuestra culpa. Lo importante es saber cómo afrontar ese momento mentalmente, algo que se aprende en los ensayos y con las técnicas de relajación que habremos practicado.

Sin embargo, cuando todo va sobre ruedas, y recibes la gran ovación del público, la satisfacción que sientes por haber superado su propio reto puede llegar a tener valor terapéutico. Además, ver a alguien reír, llorar o simplemente pasar un grato agradable por tu interpretación, también nos hace sentir útil y admirado dentro de la sociedad.

Junto con la satisfacción que genera superar un reto y divertir a un gran número de personas, actuar conlleva recibir otro “granito de arena” al bienestar que se busca para promocionar la salud mental. Los aplausos y ovaciones son gestos que automáticamente despiertan una sonrisa y aumentan la felicidad de quien lo recibe.

Y es que, ¿qué es el teatro sin un final sin aplausos? Estos momentos sueles ser inolvidables para los actores, y más aún si han tenido dificultades de aprendizaje o de interpretación durante la preparación de la obra, o es la primera vez que actúan, como puede ser nuestro caso. Recordar este momento y revivirlo con los compañeros del grupo teatral o con los familiares y amigos, es otro recurso que favorece la actividad mental y el bienestar personal.

Actualizado: 25 de Febrero de 2016

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