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Dieta y nutrición
Dulces navideños
En esta época de excesos, conoce todo lo que tienes que saber sobre los típicos productos navideños, sus orígenes y, sobre todo, las calorías que nos aportan para hacer un consumo inteligente de ellos.
Escrito por Redacción de Webconsultas,

Orígenes y calorías de los dulces navideños

No hay mesa que se precie que estas fiestas no esté presidida con un buen surtido de mazapanes, turrones, polvorones, bombones y, cada vez más, sofisticadas preparaciones que hacen relamerse a los paladares más golosos. Los dulces navideños son una tentación que nos hace perder los sentidos, pero cuidado, porque un consumo excesivo puede producir problemas para nuestro organismo.

Orígenes y calorías de los típicos dulces navideños

Turrón

Se presume que ya en la época griega se preparaba una masa compuesta por frutos secos y miel, la cual servía a los deportistas griegos como producto energético para participar en las olimpiadas. También se habla de que fueron los árabes los primeros en introducirlos en nuestro país. El hecho de que solo podamos encontrarlos en estas fechas se debe a que los jijonencos aprovechaban los meses más fríos, octubre, noviembre y diciembre, en donde se paraba la agricultura, para elaborarlos y después venderlos, formando parte así de la tradición de las fiestas navideñas.

Para los amantes de contar calorías, según la BEDCA (Base de Datos Española de Composición de Alimentos) cien gramos (aproximadamente media tableta) de turrón duro tipo Alicante nos aporta 486 calorías, siendo una porción (25 gramos) 121 calorías. Para que os hagáis una idea, la misma cantidad de bacon a la parrilla sólo aporta 292 calorías frente a las casi 500 del turrón.

Mantecados y polvorones

Producto que nace a mediados del siglo XVI en Estepa (Sevilla, Andalucía) para aprovechar los excedentes de los cereales y de la manteca de cerdo, materias primas protagonistas de estos dulces. Además de estos ingredientes, es común que incorporen frutos secos como la almendra y algunas especias. La diferencia entre ambos es su forma y que en los polvorones se utiliza azúcar en polvo (de ahí su nombre).

Cien gramos nos aportan 462 calorías; con lo cual podemos calcular que dos piezas (40 gramos) equivalen aproximadamente a 185 calorías, lo mismo que un donut de chocolate. Dicho esto, cuidado con hacer un consumo excesivo.

Los mazapanes

Pocos alimentos tienen tantas nacionalidades atribuidas como ellos. Desde Italia, pasando por Grecia, los países árabes y España, pero si nos quedamos con la historia más cercana, sabremos que surgieron en el convento de San Clemente (Toledo) cuando asediaba una terrible hambruna derivada de la batalla de Navas de Tolosa. Fue entonces cuando las monjas decidieron dar de comer a los más necesitados un producto, que en ausencia de cereales, llevaba azúcar y almendras. En la actualidad, todavía podéis adquirirlos en este lugar y certificar esta historia. Ahora, en su composición también se utiliza clara de huevo, agua, ralladura de limón, canela, frutos secos para su decoración, etcétera.

Son famosos además de por su dulzura por sus figurillas, de animales especialmente, que hacen las delicias de los más pequeños de la casa. Algunas de sus variedades más consumidas son el famoso Pan de Cádiz o los pastelitos de gloria.

Una figurita de mazapán aporta en torno a las 150 calorías, lo mismo que una magdalena.

Alfajores

De origen andalusí, y realizado a base de una pasta de almendras, nueces y miel (también suelen incluir piñones o especias, canela en polvo, anís…), es habitual encontrar este dulce en las casas andaluzas y murcianas en fechas navideñas. Aunque también en algunas zonas castellanas encontramos variantes reconocidas de este dulce, donde en algunos casos es más conocido como alajú. Es el caso del arajul de Miranda del Castañar (Salamanca), o variantes de alfanjoras de Cuenca o la Alcarria (Guadalajara) donde se suele incluir entre dos obleas (pan de ángel).

 Una pieza de unos 50 gramos aporta aproximadamente entre 150 y 200 calorías, en función del relleno con el que esté hecho. Una buena bomba, sin duda.

El roscón de Reyes

Dulce por excelencia del día seis de enero, como pasa con todos estos productos su origen también es incierto, pero se habla de que en el Imperio Romano, durante las fiestas en honor al dios Saturno, se escondía un haba en algún lugar de la casa y el esclavo que la encontrase se ganaría la libertad durante los días que duraba el festejo. Otra historia que intenta explicar sus inicios es que deriva de unas tortas redondas que se hacían con higos, dátiles y miel y que escondían un haba seca, el que la encontrase, era proclamado “rey por un día”. Durante la Edad Media, su uso se cristianizó, en donde el haba simbolizaba al niño Jesús.

Independientemente de su origen, lo que está claro es que tanto niños como mayores disfrutan con este bollo hecho de huevos, harina, azúcar, leche, agua de azahar, mantequilla y levadura, decorado por frutas escarchadas, azúcar o frutos secos y, a veces, relleno de nata o trufa.

Aunque es de los productos navideños menos calóricos (108 calorías por ración, equivalentes a dos onzas de chocolate) su consumo no debe ser excesivo, quedando relegado al desayuno de la mañana de Reyes y a alguna merienda ocasional.

Actualizado: 28 de Mayo de 2017

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