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Mascotas
Collar isabelino para perros y gatos
El collar isabelino o pantalla se emplea para evitar que el perro o gato se autolesione accidentalmente tras una cura, operación o tratamiento. Descubre cuándo es necesario, cómo utilizarlo, y qué alternativas existen.
Escrito por Diana Oliver, Periodista especializada en mascotas, maternidad e infancia y vida sana

Alternativas al collar isabelino para perros y gatos

Alternativa al collar isabelino para gatos

También existen alternativas al collar isabelino, como el collar inflable.

Pese a que el collar isabelino es la herramienta veterinaria más empleada en la actualidad para evitar que el gato o el perro se dañen tras una operación, tratamiento o cura, tanto por su precio, como por su efectividad, existen alternativas a estos collares "tradicionales" o de plástico. Su uso deberá ser siempre recomendado por un profesional veterinario, ya que no todas las alternativas al collar isabelino pueden encajar con la patología o necesidades de nuestro compañero: “dependerá del caso, del temperamento del animal, de la colaboración del propietario y de la localización de la herida”, explica la veterinaria Sandra Llorens.

Si queremos saber cuáles son las principales alternativas que existen actualmente al collar isabelino de plástico, María Pifarré, veterinaria experta en mascotas, miembro del Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña nos detalla cuáles son:

  • Collares inflables. Son aquellos que se hinchan alrededor del cuello del animal con el mismo propósito que los collares isabelinos, pero no bloquean la visión ni cubren toda la cabeza. Suelen ser más caros, pero también más cómodos. No obstante, debemos saber que su tamaño más grande impide que el animal alcance la zona afectada, pero no es infalible: si nuestro perro tiene el hocico largo o las extremidades largas, puede ser que llegue a lamérselas o a rascarse. Están pensados sobre todo para perros, porque los gatos suelen arañarlos y los estropean antes.
  • Collares isabelinos fabricados completamente en nylon o neopreno. Este tipo de accesorios se adaptan mucho mejor a los animales por la naturaleza de sus materiales; mucho menos incómodos que los de plástico. Resultan más cómodos para el perro o gato a la hora de descansar, y les permiten liberarse de forma más fácil si se queda atrapado entre muebles.
  • Camiseta protectora. Se recomienda su uso en casos concretos de importancia menor; básicamente en heridas de poca relevancia, pero que requieren de un cuidado adicional. Cubre el cuerpo de la mascota o la parte de su anatomía que necesitemos, y mantiene algunas zonas aisladas de forma que no puedan llegar a lamerse, morderse, o rascarse. La ventaja es que permite el movimiento y no impide que el animal pueda relacionarse o pueda moverse con libertad.
  • Collarín inflable. A diferencia del collar inflable, más cerca al isabelino tradicional, éste rodea el cuello sin impedir la visión periférica. Se asemeja más a un collarín utilizado para patologías cervicales y, aunque no se desaconseja su uso, puede no ser adecuado para todos los casos por la inmovilización que se produce del cuello.
  • Collarín rígido. Se adapta al cuello del perro como si fuera un collarín, y le permite comer y beber con más facilidad, siempre y cuando levantemos comedero y bebedero un poco para facilitárselo. Gracias a su forma plana, el perro no queda atrapado entre sillas ni tiene problemas para pasar por una puerta. El collar debe ajustarse bien para que cumpla su cometido, por lo que algunos perros pueden sentirse incómodos. Al igual que los collares hinchables no protege la cara, ni tampoco impide que se lama las patas y, si tiene el hocico largo, podría alcanzar la parte posterior de su cuello e irritarse las heridas. 

Actualizado: 3 de Noviembre de 2017

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