Jugar a videojuegos a los 11 años reduce el riesgo de depresión

Los niños que juegan de forma regular a videojuegos a los 11 años tienen un 24% menos riesgo de depresión tres años después. Por el contrario, las niñas que interactúan en redes sociales muestran más síntomas depresivos.
Escrito por: Natalia Castejón

19/02/2021

Videojuegos y menos depresión en jóvenes

Los videojuegos han demostrado ser beneficiosos para mejorar ciertos problemas, como trastornos psicomotores o el ojo vago, y un estudio reciente llevado a cabo por miembros de la University College London (Reino Unido) y la Swinburne University of Technology (Australia), ha determinado que los niños que juegan regularmente a este tipo de juegos online a los 11 años tienen menos probabilidades de tener depresión después de tres años.

Esta investigación no solo muestra las ventajas de los videojuegos, sino que también expone el otro lado de la moneda, ya que indica que las niñas que tienen redes sociales y pasan mucho tiempo en ellas pueden llegar a desarrollar síntomas depresivos. Por tanto, el tiempo de uso de pantallas en los jóvenes puede afectarlos de manera positiva o negativa en función del sexo.

Durante la pandemia por COVID-19 los videojuegos están suponiendo un método de interacción social para los jóvenes

Aaron Kandola, principal autor del estudio, que se ha publicado en Psychological Medicine, ha explicado que “las pantallas nos permiten participar en una amplia gama de actividades. Las pautas y recomendaciones sobre el tiempo frente a la pantalla deben basarse en nuestra comprensión de cómo estas diferentes actividades pueden influir en la salud mental, y si esa influencia es significativa”.

24% menos síntomas depresivos gracias a los videojuegos

En esta investigación se analizó a 11.341 adolescentes que nacieron en Reino Unido entre el 2000 y el 2002. A los integrantes de este grupo de estudio se les preguntó sobre el tiempo dedicado a las pantallas usando videojuegos, redes sociales o internet cuando tenían 11 años, y además respondieron cuestionarios sobre síntomas depresivos, pérdida de concentración y bajo estado de ánimo cuando cumplieron 14 años.

Los resultados indicaron que aquellos niños que jugaban a videojuegos casi todos los días mostraban un 24% menos de síntomas depresivos a los 14 años, en comparación con aquellos que jugaban a estos juegos menos de una vez al mes. Este resultado solo se obtuvo en niños varones que tenían bajos niveles de actividad física. Los autores creen que los niños menos activos obtendrían más interacción social y diversión con este tipo de entretenimiento. Sin embargo, otra hipótesis es que el vínculo entre los videojuegos y la depresión se debe a las diferencias en la crianza y en el contacto social.

Por otro lado, en el caso de las niñas de 11 años que usaban las redes sociales la mayoría de los días de la semana, se observó que tenían un 13% más riesgo de depresión tres años después, que aquellas que usaban estas redes sociales menos de una vez al mes. Los autores no encontraron asociaciones claras entre el uso de internet y los síntomas de depresión en ninguno de los dos sexos.

Las niñas de 11 años que usan las redes sociales la mayoría de los días presentan un 13% más riesgo de depresión 3 años después

El investigador también ha aclarado que no se puede confirmar que los videojuegos realmente mejoren la salud mental, pero sí que puede tener algunos beneficios; por ejemplo, destacan que durante la pandemia por COVID-19 los videojuegos están suponiendo un método de interacción social para los jóvenes.

Kandola ha recalcado que “la relación entre el tiempo frente a la pantalla y la salud mental es compleja, y aún necesitamos más investigación para ayudar a comprenderla. Cualquier iniciativa para reducir el tiempo frente a la pantalla de los jóvenes debe ser específica y matizada. Nuestra investigación apunta a los posibles beneficios del tiempo frente a la pantalla; sin embargo, deberíamos animar a los jóvenes a que sean físicamente activos y que separen períodos prolongados de estar sentados con actividad física ligera”.

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