AstraZeneca paraliza los ensayos de su vacuna por una reacción adversa

La farmacéutica británica Astrazeneca ha interrumpido los ensayos en fase III sobre la vacuna frente al COVID-19, desarrollada por la Universidad de Oxford, al detectarse una enfermedad inexplicable en uno de los participantes.

09/09/2020

Investigador de Astrazeneca manejando la vacuna anti-COVID-19

Uno de los participantes en el ensayo clínico en el que se probaba la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por la compañía farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford ha sufrido "una enfermedad potencialmente inexplicable", tal y como ha explicado un portavoz de la farmacéutica a The Guardian y Stat News, que ha asegurado que "se mantiene la integridad de los estudios", añadiendo que "en los ensayos grandes, los participantes a veces enferman por casualidad, pero deben revisarse de forma independiente para verificar esto con cuidado".

Por el momento se han pospuesto los ensayos hasta que los datos sean revisados por una investigación independiente y se compruebe que es posible continuar con los mismos. Se desconoce todavía la naturaleza de la enfermedad, aunque se espera que este voluntario se recupere, según se recoge en Stat News. En un artículo del The New York Times se cita a una persona familiarizada con lo sucedido que señala que al participante de Reino Unido se le ha diagnosticado mielitis transversa, un síndrome inflamatorio que afecta a la médula espinal que con frecuencia puede estar desencadenado por una infección viral.

"En los ensayos grandes, los participantes a veces enferman por casualidad, pero deben revisarse de forma independiente para verificar esto con cuidado"

Recordemos que en agosto España se aseguró la adquisición de 30 millones de dosis de esta vacuna como parte de la compra conjunta realizada por la Unión Europea, y el lunes pasado el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declararon que esperaban que se comenzara a administrar 3 millones de dosis de esta vacuna a una parte de la población en diciembre, si bien los expertos dudaban de que esto fuera viable.

Una de las vacunas más avanzadas contra el SARS-CoV-2

La vacuna experimental de AstraZeneca frente al coronavirus es una de las que se encuentra en fase más avanzada de la investigación y que ha obtenido mejores resultados hasta ahora, ya que ha superado con éxito las dos primeras fases de prueba, demostrando que cada dosis induce una potente respuesta inmune sin provocar efectos adversos graves, tal y como revelan los resultados del primer ensayo realizado con humanos y que se publicó el 20 de julio en la prestigiosa revista científica The Lancet.

Esta vacuna se ha elaborado a partir de una versión debilitada de un adenovirus del resfriado común de los chimpancés, que se ha modificado genéticamente para impedir que se multiplique y añadir genes con instrucciones para fabricar únicamente las proteínas de la espiga del coronavirus que permiten que el patógeno se introduzca en las células humanas. Las proteínas producidas por la vacuna entrenan al sistema inmunitario y, según los nuevos resultados, generan la creación de una doble barrera: a los 14 días los pacientes desarrollan anticuerpos neutralizantes que bloquean las partículas extrañas, y al cabo de 28 días desarrollan linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco que elimina las células infectadas.

Las proteínas producidas por la vacuna entrenan al sistema inmunitario para generar anticuerpos neutralizantes del coronavirus y linfocitos T

En los ensayos en fase 3 han participado alrededor de 30.000 personas en Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Según afirma el editor de medicina de la BBC, FErgus Walsh, esta sería la segunda vez en la que se suspenden las pruebas de la vacuna anti-COVID-19 de AstraZeneca y Oxford porque cada vez que uno de los voluntarios ingresa en el hospital la causa de su enfermedad no es detectada de inmediato.

¿Supone este parón malas noticias para la vacuna? Ellie Murray, epidemióloga en la Escuela de Salud Pública de Boston opina que eso "dependerá de qué haya provocado este evento inesperado y de si hay alguna forma de descartar a la vacuna como causa del mismo. Hay que ser pacientes. Es por esto que realizamos ensayos en Fase 3. Significa que el sistema está funcionando".

Actualmente, unas 30 vacunas experimentales contra la infección por coronavirus se encuentran ya en fase de ensayos clínicos. A pesar de la urgencia en encontrar un fármaco que proteja contra esta enfermedad, es imprescindible confirmar su seguridad y eficacia antes de autorizar su uso. Por ello, este martes nueve de los principales desarrolladores de vacunas de Estados Unidos y Europa –entre ellos AstraZeneca– han querido tranquilizar a la población anunciando un "compromiso histórico" para mantener los estándares científicos y éticos en la búsqueda de una vacuna.

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