Solo el 25% de los vacunados de COVID tiene efectos secundarios leves

Las vacunas de Pfizer y AstraZeneca tienen menos efectos secundarios sistémicos leves en la población vacunada que la hallada en los ensayos: un estudio ha encontrado que solo afectan a uno de cada cuatro inmunizados.
Escrito por: Natalia Castejón

28/04/2021

25% vacunados tienen efectos secundarios

Son muchas las personas que están preocupadas por los efectos secundarios de las vacunas contra el COVID-19, después de que se hayan dado casos de trombos, eso sí, en un porcentaje muy pequeño en comparación al número de vacunados. Lo normal pasa por notar dolor de cabeza, cansancio o reacciones pasajeras en la zona de la inyección. Ahora, el primer estudio a gran escala realizado en Reino Unido por miembros del King’s College London ha determinado que solo una de cada cuatro personas desarrolla efectos adversos sistémicos leves y de corta duración después de recibir la vacuna Pfizer o AstraZeneca.

Concretamente, la investigación analizó las vacunas de Pfizer-BioNTech y la de AstraZeneca, y determinó que los datos de efectos secundarios sistémicos leves, es decir, los que excluyen la zona de la inyección, eran menos numerosos que los que se hallaron en los ensayos realizados como parte del control de seguridad de los fármacos.  La mayoría de los efectos secundarios alcanzaron su punto máximo dentro de las primeras 24 horas después de la vacunación y generalmente duraron de 1 a 2 días.

Los efectos secundarios más comunes fueron el dolor de cabeza, fatiga, fiebre, diarrea, escalofríos, náuseas, mialgia y artralgia

Esta investigación se ha llevado a cabo gracias a 627.383 usuarios de la aplicación ZOE COVID Symptom Study que informaron sobre los efectos sistémicos y locales que habían sufrido en los primeros ocho días tras la primera o segunda dosis de la vacuna. Los resultados se han publicado en la revista Lancet Infectious Diseases.

El 4% de los vacunados tuvo al menos un efecto secundario

Los efectos secundarios más comunes tras la vacuna son el dolor de cabeza, escalofríos, fatiga, fiebre, diarrea, mialgia (dolor muscular), artralgia (dolor articular) y náuseas, mientras que los que aparecen en la zona del brazo inyectado son hinchazón, enrojecimiento, sensibilidad, calor, picazón  e inflamación de las glándulas axilares.

Como resultados encontraron que el 4% de los vacunados con alguna de estas dos vacunas informó de haber tenido al menos uno de los efectos secundarios sistémicos y el 66,2% al menos un efecto secundario en la zona de la inyección. El dolor de cabeza fue el síntoma sistémico más común, el 7,8% de los que recibieron la primera dosis de Pfizer lo padecieron y el 13,2% después de la segunda. En el caso de la de AstraZeneca fue el 22,8% en la primera dosis.

La fatiga fue el segundo efecto secundario sistémico más informado. El 8,4% de los participantes informaron fatiga después de la primera dosis de la vacuna Pfizer y el 14,4% después de la segunda dosis; mientras que el 21,1% informaron cansancio después de la primera dosis de la vacuna AstraZeneca.

El efecto secundario local más informado fue el de dolor al tocar la zona de la inyección, el 57,2% y el 50,9% de los que recibieron la primera y segunda dosis de Pfizer respectivamente, y el 49,3% en la primera dosis de AstraZeneca. Todos estos efectos adversos ocurrieron en su mayoría en personas menores de 55 años y especialmente en mujeres.

Además, se encontró que los participantes del estudio que ya habían pasado el COVID-19 tenían hasta tres veces más de probabilidades de desarrollar estos efectos secundarios tras las dosis de las vacunas, y casi el doble de experimentarlo después de la primera inyección de Pfizer.

Los efectos posteriores de la vacuna suelen ser leves y de corta duración, especialmente en mayores de 50 años

“Los datos deberían tranquilizar a muchas personas que, en el mundo real, los efectos posteriores de la vacuna suelen ser leves y de corta duración, especialmente en mayores de 50 años que corren mayor riesgo de contraer la infección”, explica Tim Spector, científico de la app ZOE COVID Symptom Study.

En los ensayos clínicos de fase III de la vacuna Pfizer, los efectos secundarios más comunes fueron dolor en el lugar de la inyección (71-83%), fatiga (34-47%) y dolor de cabeza (25-42%); sin embargo, el análisis del mundo real encontraron que menos del 30% de los usuarios se quejaron de dolor en el lugar de la inyección y menos del 10% de fatiga y dolor de cabeza después de la primera dosis. De manera similar, en los ensayos de fase III para la vacuna AstraZeneca, se encontraron efectos secundarios sistémicos en el 88% de los participantes más jóvenes (18-55 años) después de la primera dosis, pero este estudio encontró una tasa significativamente más baja del 46.2% después de la primera dosis.

Las tasas de infección tras la vacuna son tranquilizadoras

Si bien las tasas de efectos secundarios encontrados en el estudio eran mucho más bajas que lo que se observó en los ensayos clínicos, las tasas de infección tras la vacuna fueron tranquilizadoras después de dos o tres semanas. Estos datos indicaron que en la vacuna Pfizer las tasas de infección se redujo un 58%, de 12 a 21 días, tras la vacuna, y en AstraZeneca esta cifra fue del 39%. El descenso de la infección al menos 21 días después de la primera dosis de Pfizer es del 69% y de AstraZeneca del 60%.

Estos resultados muestran hasta un 70% de protección frente al SARS-CoV-2 después de 3 semanas después de una dosis única. La Dra. Cristina Menni, primera investigadora del estudio ha explicado que “nuestros resultados apoyan la seguridad de las secuelas de ambas vacunas con menos efectos secundarios en la población general que los reportados en los ensayos experimentales de Pfizer y AstraZeneca y deberían ayudar a disipar las preocupaciones de seguridad de las personas dispuestas a vacunarse”.

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