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Analizar la capacidad auditiva puede ayudar a predecir la dislexia

La capacidad de escucha en los niños tiene un papel relevante en su posterior capacidad lectora, según una investigación reciente que podría mejorar el diagnóstico precoz de problemas del aprendizaje como la dislexia.
Analizar la capacidad auditiva puede ayudar a predecir la dislexia

El estudio ha demostrado que la lectura y las capacidades auditivas están relacionadas.

27 de Octubre de 2017

Entre los tres y los seis años, los niños comienzan a desarrollar su capacidad para leer. Y decimos ‘comienzan’ porque dependerá siempre del ritmo de cada niño que, sin prisa ni presiones, irá adquiriendo un mayor interés por los libros. Ahora, un equipo de investigación cuyos miembros pertenecen al Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje (BCBL) y al Centre National de la Recherche Scientifique, Ecole Normale Supérieure de Francia, acaba de confirmar que la relación que existe entre el desarrollo de este aprendizaje y la capacidad auditiva es más estrecha de lo que se pensaba, e incluso podría ayudar a predecir la dislexia y, por tanto, a diagnosticar precozmente este trastorno que, entre otras cosas, se caracteriza por la dificultad que tienen los afectados para distinguir o memorizar letras o grupos de letras ya que, según han comprobado estos investigadores, a mayores habilidades para escuchar, mayor capacidad lectora, y viceversa.

La percepción del ritmo del habla influye en la adquisición de la lectura

El proyecto, de tipo conductual, ha estudiado a un total de 40 niños –20 de 2º de primaria y otros 20 de 5º de primaria–, a los que se sometió a una prueba experimental. Según explica Paula Ríos-Lopez, responsable del trabajo e investigadora del BCBL, dicha prueba consistía en que los niños repitieran una palabra inventada (un conjunto de letras que forma una unidad sin sentido, por ejemplo ‘fállesu’) que estaba incluida en una frase (por ejemplo: “Mi hermana compró ayer la fállesu”).

“Utilizamos palabras inventadas porque cuando hablamos, muchas veces, aunque no escuchemos realmente lo que alguien ha dicho, podemos adivinarlo por el contexto. Lo que nosotros queríamos es que los niños utilizaran estrategias auditivas / fonológicas puras, sin intervención del léxico (o sea, de las palabras que conocen). El punto crítico del estudio fue que en una de las condiciones, antes de la frase que contenía la pseudopalabra, les pusimos una “prime”. La prime consistía en la misma frase que aparecería después, pero filtrada para eliminar la información fonética. En palabras simples, se escucha como un murmullo (el ritmo de la prosodia o pronunciación), pero no se puede entender porque hemos "eliminado los fonemas". En la otra condición, en vez de esta prime, los niños escuchaban solo ruido blanco antes de la frase. Lo que queríamos ver con esto era si la mera información prosódica contenida en la prime ayudaría a los niños a repetir mejor las palabras inventadas”, argumenta.

La capacidad para escuchar y procesar el lenguaje oral es determinante en la capacidad lectora posterior, y puede predecir la dificultad para comprender textos escritos que caracteriza a la dislexia

La hipótesis, según Ríos-López, era que esta capacidad estaba relacionada con la lectura, y así fue. “Los niños con habilidades lectoras más reducidas eran los que más ayuda recibían de la prime. De alguna forma, el tener por adelantado el ritmo (la prosodia) de la frase, les ayudaba a descodificar mejor las palabras inventadas”.

La conclusión principal del estudio –que ha sido publicado en Frontiers in Psychology– y que, según la investigadora del BCBL, “se añade a mucha otra literatura demostrando lo mismo”, es que la lectura y las capacidades auditivas están relacionadas, y “en concreto, que la percepción del ritmo del habla está relacionada con la adquisición de la lectura”.

Adelantar el diagnóstico de dislexia

La dislexia, tipificada como una de las Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA), es un trastorno cognitivo de origen neurológico que se presenta con acciones como cierta dificultad para reconocer algunas palabras, problemas para escribir, en la descodificación de palabras, o en la comprensión lectora, entre otros. Afecta a una de cada 10 personas en el mundo y, aunque el camino no es fácil, cada vez hay una mayor concienciación y mejores recursos para combatirla.

Dado que habitualmente el diagnóstico llega tarde, a partir de los nueve años que es cuando los niños ya han comenzado a leer, la conclusión de este estudio nos dice que la medición auditiva podría proporcionar pistas mucho antes acerca del riesgo de padecer dislexia; pudiéndose desarrollar así programas de capacitación para aliviar sus limitaciones lectoras por adelantado.

“Por ahora, tanto este estudio como otros demostrando cosas parecidas están en un estadio muy incipiente como para concluir nada definitivo. La idea de estas investigaciones es conseguir detectar qué niños podrían estar en riesgo de padecer un trastorno de la lectura incluso antes de empezar a leer, a través de la realización de pruebas que testeen capacidades auditivas específicas. En el BCBL tenemos en marcha varios proyectos longitudinales en los que estudiamos justo esto (también con técnicas electrofisiológicas como EEG), pero son proyectos abiertos y todavía no tenemos resultados concluyentes”, concluye Paula  Ríos-López.

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