El 34% de quienes pasan el COVID-19 tienen secuelas neuropsiquiátricas

Un amplio estudio muestra que tras superar el COVID-19 una de cada tres personas es diagnosticada con un trastorno psiquiátrico o neurológico en los 6 meses posteriores, algo más frecuente en los que tuvieron una infección grave.
Escrito por: Eva Salabert

07/04/2021

COVID: 34% con secuelas cerebrales

Las personas que han pasado la infección por coronavirus no siempre recuperan la salud por completo, ya que muchas tienen lo que se ha denominado COVID persistente, un conjunto de secuelas que suelen incluir dolor de cabeza o muscular, fatiga, insomnio, ansiedad, o niebla mental, entre otras. Un amplio estudio observacional realizado en Estados Unidos acaba de revelar, además, que un tercio de los individuos que han superado el COVID-19 es diagnosticado con algún trastorno psiquiátrico o neurológico en los seis meses posteriores a la infección con el virus SARS-CoV-2.

En la investigación, que se ha publicado en The Lancet Psychiatry, se han analizado los datos de 236.379 pacientes con COVID-19, la mayoría de los cuales residía en EE.UU., y se han encontrado diagnósticos de trastornos neuropsiquiátricos en un tercio de los que sobrevivieron a la enfermedad (el 34%). En el 13% de ellos se trataba del primer diagnóstico neurológico o psiquiátrico que recibían.

Las personas que sufrieron COVID-19 grave presentaron problemas de salud menos frecuentes y más graves, como accidente cerebrovascular isquémico, demencia y hemorragia cerebral

Los investigadores, liderados por el profesor Paul Harrison, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford (Reino Unido), buscaron 14 trastornos neurológicos y de salud mental en TriNetx, una red de registro médicos electrónicos con datos de más de 81 millones de personas, y comprobaron que tras pasar el COVID-19 se manifestaba una gran cantidad de alteraciones psiquiátricas como trastornos de ansiedad (en el 17% de los pacientes), trastornos del estado de ánimo (en el 14%), trastornos por abuso de sustancias (en el 7%) e insomnio (en el 5%).

Trastornos más graves en los que fueron hospitalizados por COVID

Las personas que desarrollaron un cuadro más grave de COVID-19 presentaron problemas de salud menos frecuentes pero más graves, como accidente cerebrovascular isquémico (2,1%), demencia (0,7%) y hemorragia cerebral (0,6%). Y entre los pacientes que precisaron hospitalización también hubo una mayor incidencia de trastornos cerebrales; de hecho, al 38% de estos se les diagnosticó un problema psiquiátrico o neurológico, un porcentaje que alcanzó el 46% entre los que estuvieron ingresados en la UCI, y el 62% en los que presentaron delirio o encefalopatía a causa de la infección por SARS-CoV-2.

Max Taquet, uno de los autores del estudio, ha afirmado que sus resultados “indican que las enfermedades cerebrales y los trastornos psiquiátricos son más comunes después de la COVID-19 que después de la gripe u otras infecciones respiratorias, incluso cuando los pacientes se emparejan por otros factores de riesgo. Ahora necesitamos ver qué sucede después de seis meses. El estudio no puede revelar los mecanismos involucrados, pero sí apunta a la necesidad de una investigación urgente para identificarlos, con miras a prevenirlos o tratarlos”.

“Aunque el riesgo individual para la mayoría de estos trastornos es pequeño, los efectos en la población total pueden ser relevantes para los sistemas de salud y cuidados”

El profesor Harrison, por su parte, ha explicado que los resultados del trabajo se han basado en “datos reales de un gran número de pacientes, que confirman las elevadas tasas de diagnósticos psiquiátricos tras el COVID-19, y muestran que también se producen alteraciones graves que afectan al sistema nervioso (como el ictus y la demencia). Aunque estas últimas son mucho más raras, son significativas, especialmente en aquellos que han tenido COVID-19 grave”.

Este experto ha añadido que “aunque el riesgo individual para la mayoría de estos trastornos es pequeño, los efectos en la población total pueden ser relevantes para los sistemas de salud y cuidados, debido a la magnitud de la pandemia y a que muchas de estas secuelas son crónicas. A consecuencia de ello, los sistemas sanitarios tienen que dotarse de recursos para anticiparse a las necesidades, tanto en atención primaria como en servicios especializados”.

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