Ansiedad, depresión o insomnio, secuelas psicológicas pos-COVID-19

Un estudio realizado en Italia encuentra alteraciones psiquiátricas en el 56% de los pacientes analizados que se habían recuperado del COVID-19, especialmente ansiedad, insomnio, depresión y trastorno de estrés postraumático.
Escrito por: Eva Salabert

05/08/2020

Secuelas psicológicas pos-COVID-19

Algunos pacientes que han superado el COVID-19 se enfrentan ahora a problemas psicológicos de diferentes clases y gravedad: desde trastorno por estrés postraumático o de ansiedad, a depresión o insomnio, según revela un estudio del Hospital San Rafael de Milán que se ha publicado en la revista Brain, Behavior and Immunity, y que ha analizado por primera vez el impacto psicológico de la infección por coronavirus.

La investigación, coordinada por el profesor Francesco Benedetti, psiquiatra y jefe de equipo de la Unidad de investigación en psiquiatría y psicobiología clínica, ha incluido a 402 pacientes del ámbito ambulatorio del seguimiento pos-COVID-19 activado en mayo por dicho hospital; un procedimiento de control de alrededor de seis meses para los pacientes recuperados de la enfermedad que serán examinados por especialistas en medicina interna y patologías infecciosas, neurólogos, psiquiatras, nefrólogos y cardiólogos.

COVID-19 y trastornos psiquiátricos: factores de riesgo

Según afirma Benedetti la inflamación causada por el SARS-CoV-2 podría tener repercusiones también a nivel psiquiátrico, ya que los estados inflamatorios que derivan de infecciones virales pueden constituir factores de riesgo para diversas patologías, especialmente la depresión.

El 28% de las personas recuperadas del COVID-19 sufría estrés postraumático, el 31% depresión, el 42% ansiedad, el 40% insomnio y el 20% síntomas obsesivo-compulsivos

Los investigadores emplearon los historiales clínicos y cuestionarios de autoevaluación para examinar los síntomas psiquiátricos de los pacientes (265 hombres y 137 mujeres) un mes después de haber superado la infección. De estos, alrededor de 300 se habían recuperado en el hospital San Rafael, y 100 habían sido seguidos en su propio domicilio. Los médicos encontraron que el 28% de ellos sufrían trastorno de estrés postraumático, el 31% depresión, el 42% ansiedad, el 40% insomnio, y el 20% síntomas de tipo obsesivo-compulsivo.

El 56% de las personas evaluadas manifestaron al menos uno de estos trastornos, que estaban relacionados con la gravedad de la inflamación que habían sufrido durante la enfermedad. Las mujeres eran las que más sufrían de ansiedad y depresión, a pesar de que su infección había sido menos grave en comparación con los hombres. La situación también era peor en los pacientes con antecedentes psiquiátricos.

Las consecuencias mentales de la enfermedad pueden deberse tanto a la respuesta inmune, como a factores de estrés como el aislamiento social o la preocupación por contagiar a otros

Los autores del trabajo llegaron a la conclusión de que existen varios factores de riesgo que influyeron en mayor o menor medida para que las personas que se habían recuperado del COVID-19 presentasen secuelas de tipo psiquiátrico. Benedetti señala, por ejemplo, que se confirmó que las mujeres tienen una mayor predisposición a desarrollar trastornos ansioso depresivos, lo que podría deberse a que su sistema inmune funciona de forma diferente respecto a sus componentes innatos y adaptativos.

El experto indica, además, que las repercusiones psiquiátricas también resultaron menos graves en los pacientes que se habían recuperado en el hospital en comparación con los pacientes ambulatorios, lo que revela el papel del apoyo sanitario a la hora de reducir el aislamiento social y la soledad que han caracterizado a esta pandemia, y que las consecuencias mentales de la enfermedad pueden deberse tanto a la propia respuesta inmune frente al virus, como a factores de estrés como el aislamiento social, la preocupación por contagiar a otros y el estigma que supone estar infectado.

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