La niebla mental tras el COVID-19 se debería al estrés postraumático

Algunos pacientes recuperados de COVID-19 aseguran tener niebla mental y síntomas neurológicos, como ansiedad, fatiga o problemas de sueño. Un estudio asocia estos problemas al estrés postraumático causado por la enfermedad.
Escrito por: Natalia Castejón

08/10/2020

La niebla mental tras el COVID-19

Son bastantes los pacientes que tras recuperarse del COVID-19 se han quejado de experimentar una niebla mental persistente u otros síntomas neurológicos, como fatiga, dolores de cabeza, ansiedad, dificultad para concentrarse o trastornos del sueño. Un reciente estudio realizado por miembros de UCLA Health ha encontrado que este tipo de eventos posteriores a la infección por coronavirus podrían deberse al estrés postraumático generado por la enfermedad.

Al parecer, según los investigadores, este efecto en pacientes recuperados de COVID-19 también se ha observado en el caso de otros coronavirus, como en el síndrome agudo respiratorio severo (SARS) y en el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV). En este artículo, publicado en The Clinical Neuropsychologist, han aclarado que no son daños permanentes en el cerebro, como muchos pacientes llegan a pensar, sino que pueden ser fruto del desarrollo del síndrome de estrés postraumático.

Los síntomas del estrés postraumático provocado por el COVID-19 pueden desarrollarse como una respuesta a las medidas invasivas del tratamiento de la enfermedad

Según explican, los síntomas de este estrés postraumático provocado por el COVID-19 pueden desarrollarse como una respuesta a las medidas invasivas del tratamiento de la enfermedad –como intubación y ventilación–, que pueden suponer un trauma para algunos pacientes. Además, el delirio también puede hacer que los pacientes sufran alucinaciones y el recuerdo de esta sensación puede continuar incluso después de la recuperación.

Los sanitarios también pueden verse afectados de manera similar

No obstante, los pacientes no son los únicos afectados, pues los profesionales sanitarios también pueden sufrir de manera similar debido al miedo y al estrés constante al que se enfrentan en el trabajo. También puede ser consecuencia de la ansiedad que genera vivir una pandemia, estar aislados de amigos o familiares, o por la lucha constante contra el miedo a una amenaza invisible, el SARS-CoV-2. Todo ello podría afectar a la memoria y al pensamiento.

Andrew Levine, uno de los autores de la investigación, ha recalcado la importancia de evaluar las dificultades cognitivas y emocionales de los pacientes que han pasado el COVID-19, para poder detectar a aquellos que van a desarrollar estrés postraumático y tratarlo cuanto antes, además de brindar una visión más clara de cualquier problema cerebral subyacente.

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