PUBLICIDAD

La cámara hiperbárica puede paliar el daño que produce la radioterapia

La oxigenoterapia hiperbárica puede aliviar algunos efectos secundarios provocados por la radioterapia para tratar el cáncer en órganos situados en la zona pélvica, como dolor, incontinencia urinaria o sangrado rectal.
Escrito por: Caridad Ruiz

17/10/2019

Cámara hiperbárica

La terapia de oxígeno hiperbárico puede ayudar a mitigar los efectos secundarios que produce la radioterapia en los órganos afectados por el tratamiento de cánceres del área pélvica, como la próstata, el cuello uterino, los ovarios y el colon, según un estudio de la Universidad de Gotemburgo (Suecia). La oxigenación hiperbárica (OHB) se suele emplear para tratar lesiones deportivas o ciertas heridas, y consiste en administrar oxígeno puro en una cámara en la que la presión es superior a la de la atmósfera (dos veces y media más), lo que estimula el crecimiento vascular y mejora la oxigenación de los tejidos.

La radioterapia para tratar el cáncer de alguno de los órganos que se encuentran en la zona baja del abdomen puede provocar daños en los tejidos cercanos sanos de la vejiga, la vagina, el tracto urinario o el recto, y causar diarrea, sangrado rectal, incontinencia, irritación de la vejiga y necesidad de orinar con frecuencia, lo que a menudo reduce la calidad de vida del paciente. Estos efectos secundarios pueden aparecer incluso años después del tratamiento y generar molestias crónicas.

El tratamiento en la cámara hiperbárica alivió los síntomas

La investigación, publicada en The Lancet Oncology, se realizó con 87 pacientes con cáncer tratados con radioterapia que habían manifestado efectos secundarios severos y limitaciones en su calidad de vida, sobre todo por la necesidad de tener que orinar frecuentemente, y la presencia de sangrado, incontinencia urinaria y dolor.

Dos de cada tres pacientes tratados con la oxigenoterapia hiperbárica mejoraron, y en algunos casos incluso los síntomas llegaron a desaparecer

A 41 de estos pacientes se les suministró oxigenoterapia hiperbárica –entre 30 y 40 sesiones diarias de 90 minutos cada una, con una presión del oxígeno de 240 kilopascales (kPa), que equivale a la presión del agua a una profundidad de 14 metros–, mientras que los otros 38 pacientes recibieron los cuidados que se suelen administrar y que consisten en intentar tratar estos síntomas con farmacología y fisioterapia.

Dos de cada tres pacientes tratados con la oxigenoterapia hiperbárica mejoraron, y en algunos casos incluso los síntomas llegaron a desaparecer. En cambio, los pacientes que había recibido los tratamientos convencionales con medicamentos o fisioterapia apenas experimentaron cambios en la sintomatología.

Este estudio está relacionado con los descubrimientos de los ganadores del Premio Nobel de Medicina de este año, William G. Kaelin Jr., Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L. Semenza, sobre cómo las células se adaptan a la cantidad de oxígeno de que disponen.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD