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La lactancia prolongada reduce el riesgo de hígado graso en la madre

Dar el pecho al bebé durante más de seis meses reduce hasta un 52% el riesgo de que la madre desarrolle hígado graso no alcohólico, según un estudio que confirma los beneficios de la lactancia para la salud materna.
Escrito por: Caridad Ruiz

19/12/2018

Lactancia prolongada de una mujer

Un estudio de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), publicado en la revista científica Journal of Hepatology, que buscaba la posible relación entre la lactancia materna y el menor riesgo de esteatosis hepática o enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA) –que está relacionada con la obesidad y ciertos hábitos alimenticios–, sugiere que las madres que amamantan a sus hijos durante seis meses o más pueden tener un menor índice de grasa en el hígado y, por tanto, un menor riesgo de sufrir EHGNA.

Los investigadores siguieron a 844 mujeres durante 25 años después del parto. El 32% había dado el pecho durante un mes; el 25%, de uno a seis meses, y el 43%, más de seis meses. Al final del estudio, cuando las mujeres tenían un promedio de 49 años de edad, 54 de ellas (alrededor del 6%) habían desarrollado enfermedad del hígado graso no alcohólico. Tras analizar los datos, comprobaron que las mujeres que habían amamantado durante al menos seis meses tenían un 52% menos probabilidades de desarrollar una enfermedad hepática, que aquellas que solo lo habían hecho durante menos de un mes.

Los niños de madres obesas que tomaban lactancia materna menos de seis meses tenían más riesgo de padecer EHGNA

La EHGN es la patología hepática más frecuente en los países desarrollados, ya que afecta a uno de cada cuatro adultos. Ocurre cuando se produce una acumulación de ácidos grasos libres en las células del hígado en personas no alcohólicas, y se asocia a la obesidad y a la resistencia a la insulina. Generalmente no presenta síntomas.

La lactancia materna también protege la salud del hígado

Con esta investigación se demuestran una vez más los beneficios que la lactancia materna aportan al bebé y a la madre. Por ejemplo, dar el pecho se ha relacionado en la madre con un menor nivel de glucosa y de triglicéridos en sangre, y con un aumento de la sensibilidad a la insulina.

Respecto a la salud del bebé amamantado, un estudio realizado por varios centros de investigación australianos, publicado el año pasado en Journal of Hepatology, señalaba que los niños que tomaban lactancia materna menos de seis meses y cuyas madres eran obesas tenían más riesgo de padecer EHGNA en la adolescencia.

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