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Desequilibrios en la flora intestinal pueden ser una causa del lupus

Un desequilibrio en las bacterias del intestino podría ser el origen del lupus en algunos pacientes, según un estudio cuyos hallazgos podrían ayudar a desarrollar test de sangre para detectarlo y mejorar su seguimiento.
Escrito por: Eva Salabert

20/02/2019

Flora intestinal

Las causas del lupus eritematoso sistémico (LES) todavía se desconocen, aunque muchos apuntan a factores genéticos, pero un nuevo estudio liderado por investigadores de la NYU School of Medicine, en Estados Unidos, señala que esta enfermedad autoinmune que afecta desde la piel y las articulaciones a los riñones está estrechamente asociada a la disbiosis, es decir, a desequilibrios en las bacterias que forman parte de la flora intestinal.

Los desequilibrios bacterianos en el intestino ya se habían asociado a muchos problemas de salud, incluyendo la enfermedad inflamatoria intestinal, la artritis, y diversos tipos de cáncer, pero los autores de esta investigación –que se ha publicado en Annals of the Rheumatic Diseases– afirman que sus experimentos son la primera evidencia pormenorizada sobre la fuerte relación entre la disbiosis y el lupus.

Las filtraciones de bacterias desde el intestino podrían constituir un desencadenante del lupus por parte del sistema inmune

Los investigadores comprobaron que la cantidad de bacterias conocidas como Ruminococcus gnavus era casi cinco veces superior en el intestino de 61 mujeres diagnosticadas con LES en comparación con 17 mujeres sanas de edad y orígenes raciales similares. Además, los brotes de la enfermedad –que abarcan desde erupciones en la piel hasta una insuficiencia renal grave que requiera diálisis– se asociaron con los mayores crecimientos bacterianos de R. gnavus en el intestino, junto a la presencia en las muestras de sangre de anticuerpos especialmente diseñados para adherirse a estas bacterias.

Filtraciones de bacterias intestinales asociadas a brotes de lupus

El inmunólogo Gregg Silveman, uno de los autores del trabajo, ha explicado que sus hallazgos sugieren que en algunos pacientes el desequilibrio bacteriano en el intestino puede provocar lupus y se relaciona con los brotes de la enfermedad, y añade que los resultados también apuntan a que las filtraciones de bacterias desde el intestino podrían desencadenar la respuesta anómala del sistema inmune que da lugar a esta patología y sus brotes, por lo que la microbiota intestinal puede desempeñar un papel más importante que los factores genéticos en la aparición de trastornos renales.

Silverman señala que los resultados de este estudio pueden tener aplicaciones prácticas, como el desarrollo de análisis de sangre relativamente sencillos que permitirían detectar anticuerpos de las bacterias que se hubieran filtrado al torrente sanguíneo, lo que se podría emplear para diagnosticar el lupus y hacer un mejor seguimiento de la progresión de la enfermedad y los efectos del tratamiento, incluso en las etapas tempranas de la patología, ya que los test disponibles a menudo no son concluyentes, y dependen de síntomas que solo se manifiestan cuando la enfermedad se encuentra en estado avanzado.

Según este especialista –que en la actualidad es profesor en los departamentos de Medicina y Patología de la NYU Langone Health– aunque es necesario realizar nuevas investigaciones, si se confirman los datos obtenidos los futuros tratamientos del lupus podrían incluir probióticos y dietas especialmente destinadas a impedir el crecimiento de R. gnavus y a prevenir brotes, y el trasplante fecal procedente de individuos sanos podría ser otra posibilidad.

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