Descubren cómo entra el coronavirus en el cerebro a través de la nariz

El coronavirus SARS-CoV-2 puede usar conexiones neuroanatómicas como el nervio olfatorio para llegar al cerebro desde la mucosa de la nariz, lo que podría explicar síntomas neurológicos típicos del COVID-19.
Escrito por: Eva Salabert

01/12/2020

Así entra el coronavirus al cerebro

Un nuevo hallazgo sobre el modus operandi del nuevo coronvirus podría dar luz sobre el por qué de la aparición de síntomas y secuelas neurológicas en los pacientes contagiados. Y es que, han descubierto que el SARS-CoV-2 se introduce en el cerebro humano a través de las células nerviosas de la mucosa olfatoria, según ha comprobado un equipo de investigación de Charité - Universitätsmedizin Berlin, tras analizar muestras de tejido de personas que habían fallecido con COVID-19. Estos investigadores han logrado tomar imágenes de partículas de coronavirus intactas en la mucosa olfativa por primera vez mediante un microscopio electrónico, y también han oservado cómo reacciona el sistema inmune al virus.

El coronavirus se detectó en varias estructuras neuroanatómicas que conectan ojos, boca y nariz con el tronco cerebral, y la carga viral más alta se encontró en la mucosa olfativa

Los resultados de este trabajo, que se han publicado en Nature Neuroscience, confirman que el COVID-19 no es únicamente una enfermedad respiratoria, ya que además de afectar a los pulmones, al sistema cardiovascular o al aparato digestivo, puede atacar al sistema nervioso central y, de hecho, más de un tercio de los pacientes con COVID-19 han referido síntomas neurológicos como pérdida de olfato y gusto, dolores de cabeza y musculares, fatiga, mareos y náuseas, e incluso se han reportado casos de accidente cerebrovascular.

Se sospechaba que estos síntomas de la infección por coronavirus se debían a que el virus penetra en el cerebro y ataca a algunas células, y por ello expertos de neuropatología, patología, medicina forense, virología y atención clínica, dirigidos por la Dra. Helena Radbruch del Instituto de Neuropatología de la Charité y el profesor Frank Heppner, director del mismo instituto, han examinado muestras de tejido de 33 individuos fallecidos en la Charité o en el Centro Médico de la Universidad de Gotinga a consecuencia del COVID-19, con una edad promedio de 72 años, para rastrear la entrada del virus en el sistema nervioso y el cerebro.

el SARS-CoV-2 se introduce en el cerebro humano a través de las células nerviosas de la mucosa olfatoria,
Foto: Michael Laue/RKI & Carsten Dittmayer/Charité

En concreto, estos científicos analizaron muestras de la mucosa olfativa y cuatro regiones cerebrales distintas en busca del material genético del SARS-CoV-2 y una proteína presente en la envoltura del virus, conocida como proteína de pico. De esta forma, detectaron el virus en varias estructuras neuroanatómicas que conectan los ojos, la boca y la nariz con el tronco cerebral, y observaron que la carga viral más alta se encontraba en la mucosa olfativa.

El SARS-CoV-2 no es el único virus que puede penetrar en el cerebro a través de ciertas vías, y “otros ejemplos de esto son los virus del herpes simple y el virus de la rabia”

El profesor Heppner ha explicado que en base a estos datos asumen que “el SARS-CoV-2 puede usar la membrana mucosa olfativa como un punto de entrada al cerebro”, algo obvio a nivel anatómico porque en esta zona las células de la membrana mucosa, los vasos sanguíneos y las células nerviosas están muy cerca unas de otras. El neuropatólogo añade que “desde la mucosa olfativa, el virus aparentemente usa conexiones neuroanatómicas como el nervio olfatorio para llegar al cerebro”.

Cómo entra el coronavirus en el cerebro a través de la nariz
Foto: Jonas Franz/Universitätsmedizin Göttingen

Este experto ha advertido sin embargo que los hallazgos no se pueden trasladar a todos los infectados por coronavirus, ya que ellos analizaron las muestras de un pequeño grupo de personas que habían muerto a causa del COVID-19, lo que indica que se trataba de casos graves de la enfermedad, por lo que los resultados del estudio “no se pueden transferir necesariamente a casos leves o moderados”.

Se desconoce la forma exacta en que el virus se mueve desde las células nerviosas aunque, según ha declarado la Dra. Radbruch, los “datos sugieren que el virus migra de una célula nerviosa a otra para llegar al cerebro", y que probablemente viaje al mismo tiempo a través del sistema de vasos sanguíneos, “ya que el virus también podría detectarse en las paredes vasculares del cerebro”. Como concluye la científica, el SARS-CoV-2 no es el único virus que puede penetrar en el cerebro a través de ciertas vías, y “otros ejemplos de esto son los virus del herpes simple y el virus de la rabia, que causa la rabia”.

Cómo reacciona el sistema inmune frente al SARS-CoV-2

Los autores del estudio también examinaron cómo reacciona el sistema inmune al SARS-CoV-2, identificaron células inmunes activadas en el cerebro y en la mucosa olfativa y descubrieron sus firmas inmunes en el agua cerebral. En algunos de los casos examinados, también encontraron daño tisular por accidentes cerebrovasculares que se habían producido a causa de una tromboembolia, es decir, un bloqueo de los vasos por coágulos de sangre.

“No se puede descartar que en el caso de cursos severos de COVID-19, la infestación del virus en estas áreas del cerebro dificulte la respiración”

"A nuestros ojos –afirma el profesor Heppner–, el ataque del SARS-CoV-2 a las células nerviosas de la mucosa olfativa proporciona una buena explicación de los síntomas neurológicos típicos de los que padecen COVID-19, como los trastornos del olfato y del gusto”. El experto ha señalado que el SARS-CoV-2 también se encuentra en “regiones del cerebro que controlan funciones vitales como la respiración”, por lo que “no se puede descartar que en el caso de cursos severos de COVID-19, la infestación del virus en estas áreas del cerebro dificulte la respiración, además del deterioro de la función respiratoria debida a la infestación del virus en los pulmones. Lo mismo puede aplicarse al corazón y la circulación”.

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