Establecen 3 niveles de riesgo del COVID según factores inflamatorios

Establecen tres niveles (bajo, medio y alto) de riesgo de gravedad de los pacientes con COVID-19 al ingresar en el hospital basándose en parámetros inflamatorios, lo que puede ayudar a elegir el tratamiento más adecuado.
Escrito por: Eva Salabert

25/06/2021

Establecen 3 niveles de riesgo del COVID

Un nuevo estudio realizado por investigadores españoles ha clasificado el riesgo de gravedad del COVID-19 en tres niveles (bajo, medio y alto) basándose en los parámetros inflamatorios (recuento de linfocitos y de valores de proteína C reactiva, lactato deshidrogenasa, ferritina y dímero D) que presentan los pacientes infectados por coronavirus cuando ingresan en el hospital.

La investigación, que se ha publicado en Journal of Clinical Medicine (JCM), se ha realizado analizando los datos de 17.122 pacientes con infección por SARS-CoV-2 confirmada incluidos en el Registro SEMI-COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y, según sus autores, “la identificación temprana y el manejo clínico de pacientes en base a esta estrategia de estratificación del riesgo pueden ser cruciales para mejorar el pronóstico de los que requieren hospitalización”.

La mortalidad durante la hospitalización fue del 2,3% en el grupo de pacientes de bajo riesgo y del 6,2% en el de riesgo intermedio, y ascendió hasta el 23,9% en el de alto riesgo

Las categorías de riesgo se han establecido de acuerdo a los terciles del recuento de linfocitos y de los valores de proteína C reactiva, lactato deshidrogenasa, ferritina y dímero D registrados en el momento de la hospitalización; la categoría de bajo riesgo se definió cuando todos los parámetros se encontraban en el primer tercil, la de alto riesgo cuando alguno de los parámetros estaba en el tercer tercil, y la de riesgo intermedio cuando no se dieron las condiciones de riesgo bajo o alto.

Síntomas de los pacientes COVID según el riesgo

Los síntomas más frecuentes en los pacientes considerados de alto riesgo fueron fiebre, disnea (dificultad respiratoria) y vómitos. Además, necesitaron más a menudo cánula nasal de alto flujo (3,1% en el grupo de bajo riesgo en comparación con el 4,4% en el de riesgo intermedio y el 9,7% en el de alto riesgo), ventilación mecánica no invasiva (0,9% versus 3% y 6,3%), ventilación mecánica invasiva (0,6% frente a 2,7% y a 8,7%) e ingreso en UCI (0,9% frente a 3,6% y a 10,6%).

Respecto a la mortalidad durante el ingreso hospitalario el estudio indica que fue del 2,3% en el grupo de pacientes de bajo riesgo y del 6,2% en el de riesgo intermedio, y ascendió hasta el 23,9% en el de alto riesgo, un grupo en el que la mayoría eran personas mayores (la media de edad era 57,9 de edad en el grupo de bajo riesgo, versus 64,2 en el de riesgo intermedio, versus 70,4 años en el de alto riesgo) y en el que predominaban los hombres (37,5% frente a 46,9% y a 60,1%).

Los síntomas más frecuentes en los pacientes considerados de alto riesgo fueron fiebre, disnea (dificultad respiratoria) y vómitos

Los pacientes de este grupo también presentaban un grado de dependencia mayor antes de ingresar, así como otras enfermedades, especialmente hipertensión, niveles elevados de colesterol o triglicéridos, diabetes, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad hepática, insuficiencia renal crónica, cáncer y EPOC.

Una estrategia que ayuda a elegir el tratamiento del COVID

Los investigadores han recordado que desde que comenzó la pandemia, “la inflamación ha sido sinónimo de complicaciones clínicas durante el ingreso y, en última instancia, ha aumentado la probabilidad de muerte”. Este estudio –destacan– “no solo confirma esta observación, sino que también define tres grupos pronósticos claramente diferenciados, tanto en términos de uso de recursos (necesidad de cánula nasal de alto flujo, ventilación mecánica no invasiva o ventilación mecánica invasiva) como en términos de ingreso en UCI o muerte intrahospitalaria”.

El Dr. Manuel Rubio-Rivas, que ha liderado la investigación desde la Unidad de Enfermedades Autoinmunes de Medicina Interna del Hospital Universitario de Bellvitge y es el primer firmante del artículo ha afirmado: “Creemos que la utilidad de esta estrategia de estratificación del riesgo radica en que no solo es pronóstica, sino que puede servir como generador de hipótesis sobre qué régimen farmacológico puede ser mejor según el grado de respuesta inflamatoria”.

“Esta estrategia de estratificación del riesgo no solo es pronóstica, sino que puede servir como generador de hipótesis sobre qué régimen farmacológico puede ser mejor según el grado de respuesta inflamatoria”

Y añade que “los hallazgos de inflamación analítica preceden al deterioro respiratorio. Basar la estrategia terapéutica en el estado respiratorio del paciente es un error y no sacar partido de esa información analítica de la que disponemos unos días antes de ese deterioro se traduce en un aumento de mortalidad. Hay muchos pacientes ingresados con criterios analíticos inflamatorios que traducen una mortalidad de hasta un 20% y no están bajo ningún tratamiento inmunosupresor/antiinflamatorio porque su estado respiratorio todavía es correcto. Hay que ir por delante de la enfermedad y no por detrás”.

Los investigadores opinan que un minucioso seguimiento ambulatorio resultaría más adecuado para los pacientes en la categoría de bajo riesgo. Aunque los resultados en todos los desenlaces son peores para la categoría de riesgo intermedio con respecto a la categoría de bajo riesgo, y que es clave identificar a los pacientes alto riesgo desde el principio y “tomar medidas de manejo terapéutico más intensivas”. Los resultados muestran que “no solo es importante si los pacientes pertenecen o no a la categoría de alto riesgo”, sino también cuántos parámetros de alto riesgo se cumplen aunque, señalan “aún no está claro si alguno de los parámetros analizados tiene mayor importancia que los demás”.

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