Resiliencia inmunitaria, por qué tener este superpoder alarga la vida

Identifican a la resiliencia inmunitaria o capacidad del organismo para responder a enfermedades, controlar la inflamación y restaurar las funciones inmunes como un factor clave para enfermar menos, disfrutar de buena salud y vivir más tiempo.
Mujer de tercera edad feliz

15/06/2023

El proceso de envejecimiento deteriora nuestro sistema inmune, pero, con independencia de la edad, algunas personas tienen una mayor capacidad para combatir todo tipo de dolencias. Un ejemplo reciente lo tenemos en la infección por coronavirus SARS-CoV-2, que causó millones de muertes y, sin embargo, fue asintomática en muchos de los afectados. Factores genéticos y ambientales y la interacción entre genes y ambiente –epigenética– influyen en la respuesta a la enfermedad, pero la resiliencia inmunitaria es un factor clave en la longevidad e influye decisivamente en la mortalidad por VIH/SIDA, gripe, sepsis, cáncer de piel recurrente o COVID-19, según ha determinado una nueva investigación.

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El estudio ha sido realizado por investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio en colaboración con científicos de cinco países y ha mostrado que la capacidad para resistir o recuperarse de infecciones y otras fuentes de estrés inflamatorio, denominada “resiliencia inmune” es muy diferente en cada individuo. Para comprobarlo, estos científicos desarrollaron un conjunto único de métricas que les han permitido cuantificar el nivel de resiliencia inmunológica.

Sus hallazgos se han publicado en Nature Communications y ayudarán a los profesionales sanitarios a tomar decisiones de atención médica y a los investigadores a comprender las diferencias en la duración de la vida y los problemas de salud en personas con edades similares, ya que aunque la edad influye en la respuesta del organismo a factores estresantes inflamatorios e infecciosos, algunas personas mantienen o restauran la resiliencia inmunológica óptima con independencia de los años que tengan, ha señalado el Dr. Sunil K. Ahuja, profesor en UT Health Science Center San Antonio especializado en enfermedades infecciosas y primer autor del trabajo.

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Principales beneficios de la resiliencia inmunológica

“La resiliencia inmunitaria es la capacidad de mantener una buena función inmunitaria, llamada inmunocompetencia, y minimizar la inflamación mientras se experimentan factores inflamatorios estresantes”, ha explicado el Dr. Weijing He, coautor y científico investigador principal del Centro de Medicina Personalizada y la Fundación para el Avance de la Investigación en Salud de los Veteranos de la Administración de Veteranos. “Encontramos que durante el envejecimiento y cuando experimentan estrés inflamatorio, algunas personas resisten la degradación de la resiliencia inmunológica”.

“La resiliencia inmunitaria es la capacidad de mantener una buena función inmunitaria, llamada inmunocompetencia, y minimizar la inflamación mientras se experimentan factores inflamatorios estresantes”

Las pruebas de laboratorio diseñadas para evaluar los niveles de resiliencia inmunológica se llevaron a cabo en alrededor de 50.000 personas de diferentes edades y tipos de desafíos para sus sistemas inmunitarios y los resultados evidenciaron que aquellos individuos con niveles óptimos de resiliencia inmunológica tenían más probabilidades de:

  • Vivir más tiempo.

  • Resistir las infecciones por VIH y gripe.

  • Resistir el SIDA.

  • Resistir la recurrencia del cáncer de piel después del trasplante de riñón.

  • Sobrevivir al COVID-19.

  • Sobrevivir a la sepsis.

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Los investigadores midieron la resiliencia inmunológica de dos formas: una de ellas fue medir el equilibrio entre las células T CD8+ y CD4+, que son tipos de glóbulos blancos que se encargan de combatir las infecciones, pero en muchas enfermedades infecciosas y autoinmunes se produce un desequilibrio en sus niveles. El equilibrio entre las células T CD8+ y CD4+, divididas en cuatro categorías distintas llamadas grados de salud inmunitaria, se midió en diversas cohortes de infección y en todas las edades.

Midieron también los niveles de expresión de los genes relacionados con la inmunocompetencia y una mayor probabilidad de supervivencia frente a los relacionados con la inflamación y un mayor riesgo de muerte. Los marcadores de expresión génica que significan alta inmunocompetencia y baja inflamación se identificaron con el grado de salud inmunitaria que rastrea la resiliencia inmunitaria óptima.

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“Muchas personas piensan solo en la inflamación cuando consideran los resultados de la enfermedad”, ha destacado Grace C. Lee, investigadora del Centro de Medicina Personalizada de VA y profesora asistente en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Texas en Austin y coautora. “Sin embargo, el concepto de resiliencia inmunológica captura los niveles de inmunocompetencia e inflamación juntos”.

Equilibrio entre inmunocompetencia e inflamación

El estudio expone el novedoso concepto de resiliencia inmunológica, que analiza el equilibrio entre la inmunocompetencia y la inflamación como un factor decisivo en los resultados de salud, independientemente de la edad. “Esta es una ventaja y un paso adelante porque al mirar más allá de la inflamación, podemos descubrir nuevas estrategias de prevención y tratamiento para enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares, la COVID-19, el VIH/SIDA y el cáncer”, afirma Lee.

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Los investigadores dividieron en cuatro grupos a los participantes del Estudio del Corazón Framingham en función de los marcadores de expresión génica de la resiliencia inmunológica y comprobaron que aquellos “con una resistencia inmunitaria óptima, definida por marcadores de expresión génica que significan alta inmunocompetencia y baja inflamación, vivieron más tiempo después de controlar los efectos de la edad y el sexo”, ha declarado Muthu Saravanan Manoharan, MS, coautor y científico investigador sénior en el Centro de Medicina Personalizada de VA y el Centro de Ciencias de la Salud de UT en San Antonio, que señala que, por el contrario, “Los participantes con métricas que significaban baja inmunocompetencia-alta inflamación murieron antes, mientras que aquellos con una combinación de alta inmunocompetencia-alta inflamación o baja inmunocompetencia-baja inflamación, tuvieron una esperanza de vida intermedia”.

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Resiliencia inmunitaria y respuesta a la infección

En una de las cohortes, los autores observaron una rara capacidad para mantener un alto nivel de inmunocompetencia con un bajo nivel de inflamación a pesar del estrés inflamatorio crónico, denominado estado de salud inmunitario de élite. “Curiosamente, descubrimos que algunos adultos jóvenes conservaron marcadores óptimos de resiliencia inmunitaria a pesar de la infección por VIH”, dijo Jason F. Okulicz, médico de enfermedades infecciosas de la Fuerza Aérea de EE.UU. y miembro principal del equipo de estudio. “La preservación de estos marcadores asociados con la resistencia a desarrollar el SIDA y un bajo nivel de VIH en la sangre. Sorprendentemente, descubrimos que después de comenzar la terapia antiviral temprano, algunas personas con VIH manifestaron marcadores de resistencia inmunológica óptima que generalmente se observan en adultos más jóvenes sin infección por VIH”.

“Los factores estresantes inflamatorios como la gripe pueden degradar la salud inmunitaria de una persona vulnerable a largo plazo”

El equipo examinó también los marcadores de expresión génica de la resistencia inmunitaria en un grupo de estudiantes universitarios sanos y personas de la comunidad, todos menores de 50 años, a los que extrajeron sangre antes de que comenzara la temporada de gripe. El día que manifestaron los primeros síntomas, la mayoría de los participantes, incluidos aquellos con una resistencia inmunitaria óptima antes de la infección gripal, presentaban perfiles de expresión génica que indicaban una inmunocompetencia baja y una inflamación alta, lo que se observa en personas con una vida más corta.

Muchas personas recuperaron su nivel inicial de resistencia inmunitaria; sin embargo, incluso algunas de las que tenían una resistencia inmunitaria óptima antes de la infección gripal no lo consiguieron. “Seis meses después de la gripe, algunas personas seguían presentando signos de expresión génica de mala salud inmunitaria”, asegura Nathan Harper, bioestadístico sénior en el Centro de VA para la Medicina Personalizada y la Fundación para el Avance de la Investigación en Salud de los Veteranos. “Esto es bastante sorprendente, porque significa que los factores estresantes inflamatorios como la gripe pueden degradar la salud inmunitaria de una persona vulnerable a largo plazo”.

En el caso del COVID-19 observaron que alrededor del 80% de las personas tenían grados de salud inmunitaria deficientes al presentarse con COVID-19 agudo, y su grado inmunitario predecía la mortalidad, independientemente de la edad. “Incluso entre los pacientes con neumonía grave adquirida en la comunidad y sepsis, aquellos que tenían niveles más altos de marcadores de expresión génica de resiliencia inmunológica al momento de la admisión a la unidad de cuidados intensivos tenían más probabilidades de sobrevivir”, ha destacado el coautor Justin Meunier, científico investigador de la Centro VA de Medicina Personalizada.

Las mujeres disfrutan de una mayor resiliencia inmunitaria

Los investigadores comprobaron en todas las poblaciones estudiadas que la edad no era el único factor determinante en la respuesta de una persona al estrés inflamatorio. Algunas personas más jóvenes con poca resiliencia inmunológica tenían las mismas firmas y grados de salud inmunológica que se suelen observar en los adultos mayores. Este hallazgo sugiere que la capacidad de restaurar y mantener la inmunocompetencia a edades más tempranas puede estar relacionada con la duración de la vida.

En las poblaciones y especies también observaron que las hembras presentaban niveles más altos de resiliencia inmunológica óptima con más frecuencia que los machos. Los estudios genéticos en humanos y la evaluación de ratones con una base genética para tener una menor resiliencia inmunológica sugieren que la resiliencia inmunológica puede ser calibrada por variaciones en los genes. En particular, los ratones con menor resiliencia inmunológica eran más susceptibles a una infección grave por ébola.

Los controles inmunológicos podrían tener una gran repercusión en la salud pública, asegura Ajuja, que indica que la evaluación de los grados de salud inmunitaria estimada por los recuentos de CD8+ y CD4+ es una forma sencilla de controlar la resiliencia inmunitaria. Estas evaluaciones son útiles para identificar a las personas con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades que afectan el sistema inmunitario, cómo responden los pacientes al tratamiento y si se recuperarán y en qué medida.

Actualizado: 15 de junio de 2023

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