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Sensibilidad química múltiple
La sensibilidad química múltiple es una entidad discutida aún por la medicina, que consiste en la aparición de ciertos síntomas cuando el afectado se expone a estímulos ambientales considerados inocuos.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Síntomas de la sensibilidad química múltiple

Síntomas de la sensibilidad química múltiple

Los síntomas atribuidos a la sensibilidad química múltiple (SQM) son numerosos, variados y heterogéneos, sobre todo porque, además, la SQM se asocia con mucha frecuencia a la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica. Estas tres entidades presentan peculiaridades que hacen que estén solapadas en muchas de sus características, incluyendo los síntomas y las dificultades diagnósticas y de tratamiento.

Los síntomas que aparecen en la sensibilidad química múltiple son habitualmente de naturaleza crónica. Pueden tener diversa intensidad de forma fluctuante. Habitualmente se relacionan con la exposición a diversas sustancias como productos químicos ambientales o alimentos. Otras veces la exposición dañina es, según el afectado, otros factores ambientales como las radiaciones electromagnéticas, compuestos orgánicos volátiles de hongos, micotoxinas, olores, e incluso al ruido. Se han llegado a describir hasta 258 síntomas asociados a la SQM.

Los síntomas comunes con la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica son la fatiga, y grados variables de dolor musculoesquelético generalizado, alteraciones del sueño, y síntomas cognitivos o neurológicos como dolor de cabeza, mareos y vértigos, sensación de niebla mental, falta de concentración y alteraciones de la memoria. También es frecuente la sensación de tener fiebre sin que la haya. La ansiedad y los ataques de pánico pueden ser también habituales.

Por lo demás, en la SQM son muy comunes los síntomas cutáneos como eccema, enrojecimiento, descamación o picor. Los síntomas respiratorios como molestias nasales (con picor, escozor, sequedad, rinorrea, estornudos), molestias de garganta (con dolor al tragar, alteraciones de la voz), la sensación de asfixia o ahogo, la tos seca, el dolor en el pecho y las palpitaciones, también se describen con frecuencia.

Son usuales, además, las alteraciones del aparato digestivo, empezando por la cavidad bucal (sequedad de boca, alteraciones del sentido del gusto…). Puede haber molestias gástricas e intestinales, con dolor después de comer, alteración del hábito intestinal (con diarrea y estreñimiento alternantes), y náuseas y vómitos. Las molestias oculares con picor, lagrimeo, irritación ocular, sequedad ocular y visión borrosa también son frecuentes, así como los síntomas genitourinarios con alteraciones menstruales y cistitis de repetición.

Actualizado: 20 de Julio de 2018

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