Protege tu piel del frío
Escrito por Gemma Paz del Pino

Protege tu piel del frío

A pesar de que la piel cuenta con sus propios medios de autodefensa, los factores climatológicos adversos, como el frío y el viento, la pueden debilitar provocando graves trastornos e incluso su envejecimiento precoz. Aprende a cuidarla también en invierno.

Los cambios bruscos de temperatura a los que es sometida nuestra piel en invierno deterioran su capa hidrolipídica, dejándola desnuda frente a las agresiones externas, con ello se acentúa la pérdida de agua y aparece la deshidratación. Los síntomas que la acompañan son: sequedad, descamación, falta de brillo e incluso pequeñas heridas.

Recomendaciones para cuidar tu piel

La Academia Española de Dermatología aconseja seguir las siguientes pautas para superar el invierno sin daños:

  • Las manos, la cara y el cuello (que al carecer de glándulas sebáceas se descama con mayor facilidad) han de ser hidratas a conciencia, ya que son las zonas que más expuestas a la inclemencias del tiempo. Para ello, conviene utilizar cremas altamente nutrientes que cuenten, como mínimo, con un factor de protección solar 15.
  • Los labios: si los sientes resecos evita humedecerlos con saliva, pues esto produce una irritación adicional, en su lugar opta por protectores labiales hidratantes.
  • Cambios de temperatura: cuidado con ellos, el paso del frío al calor es muy perjudicial para la piel, especialmente en el caso de las más sensibles, y puede aumentar las posibilidades de que aparezcan vasos dilatados y rojeces.
  • Ropa: si has de exponerte a climas fríos, elige prendas de tejido térmico, como el algodón, que además de conservar el calor mantiene la piel seca y permite la evaporación del sudor. El uso de prendas invernales demasiado ceñidas impiden la correcta transpiración del organismo, lo que a su vez puede provocar descamación en piel.
  • Deporte: los aficionados a los deportes de invierno deben extremar estas precauciones especialmente en las horas centrales del día (12-15 horas), mediante la utilización de un factor de protección solar adecuado.
  • En el baño: el frío invernal provoca que nada más llegar a casa apetezca tomar una ducha caliente, cuidado con  la temperatura del agua, pues los baños excesivamente calientes y prolongados remueven el manto hidrolipídico. Por ello los dermatólogos recomiendan tomar baños rápidos con agua tibia y jabones que respeten la estructura química de la piel.
  • Hidratación: tras la ducha es conveniente hidratar el cuerpo con una crema adecuada a su tipología (seca, grasa, o sensible). Aplícala en todo el cuerpo, con especial énfasis en codos y rodillas, éstas son regiones que se resecan con facilidad.
  • Temperatura ambiente: en casa la temperatura ambiente no debería sobrepasar los 22 grados y siempre que fuese posible se debería contar con un humidificador o sistema de humidificación ambiental, como colocación de toallas húmedas en radiadores y otros focos de calor.
 

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Actualizado: 15/11/2011

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