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Síndrome del cuello roto, el ‘dolor de smartphone’

El uso intensivo de los smartphones ha dado origen a nuevos trastornos de ansiedad, pero también al incremento de dolencias físicas como el síndrome del cuello roto. Descubre en qué consiste y cómo prevenirlo.
Persona con una mala postura al mirar su smartphone

Cuanto más inclinamos la cabeza hacia abajo para mirar el smartphone más peso soporta la columna.

Hoy en día, si andamos por las calles de cualquier ciudad, nos toparemos con un sinfín de personas que caminan sin mirar al frente, tecleando la pantalla de su smartphone. Si entramos a un metro o a un autobús, enseguida llaman la atención las cabezas agachadas pendientes de las notificaciones del móvil. En la era de la inmediatez, los teléfonos inteligentes se han apoderado de nuestro día a día, haciéndose imprescindibles y generándonos una dependencia que ha dado origen a nuevos trastornos de ansiedad como la nomofobia o el síndrome de la batería baja.

También a nuevas dolencias físicas derivadas del uso intensivo de los smartphones. Así, se habla ya de enfermedades como la del codo del teléfono o la del pulgar (conocida en el argot médico como osteoartritis), derivada de los movimientos antinaturales e incómodos que hacemos al desplazarnos con los dedos por la pantalla de los dispositivos. Otra de estas dolencias, causada por la posición de nuestra cabeza cuando usamos el teléfono, es la que se conoce como el síndrome del cuello roto.

Qué es el síndrome del cuello roto

El síndrome del cuello roto hace referencia a un dolor de espalda cada vez más extendido entre las personas jóvenes y que los expertos no dudan en relacionar con el uso continuado del móvil y, más concretamente, con la posición de nuestra cabeza y de nuestro cuello al hacerlo. Así, un estudio publicado en 2014 por la revista Surgical Technology International realizó diferentes test de estrés para conocer la fuerza a la que estaba sometida la columna cervical para soportar el peso de la cabeza, que aumenta conforme la inclinamos hacia abajo.

La prevalencia de la neuralgia occipital, una inflamación de los nervios occipitales, en la parte superior del cuello, se ha incrementado desde la aparición de los smartphones

Así, en una posición erguida normal, con una inclinación de la cabeza igual a 0 grados, la columna apenas debe soportar un peso de entre 4 y 5 kilos. Ese peso, sin embargo, se va incrementando conforme crece la inclinación de la cabeza (12 kilos a los 15º, 18 kilos a los 30º, 22 kilos a los 45º) hasta alcanzar los 27 kilos al inclinar la cabeza 60º, una posición que puede parecer incómoda al andar, pero que no es descabellado ver cuando vemos a personas usando el móvil en parado.

Amparándose en ese estudio, el periodista experto en nuevas tecnologías Adam Clarck hizo en 2015 un experimento en primera persona abusando de la utilización de su teléfono móvil. Este uso intensivo le llevó a experimentar fuertes y recurrentes dolores de cabeza. El diagnóstico médico dictaminó que sufría una neuralgia occipital, una inflamación de los nervios occipitales, en la parte superior del cuello, cuya prevalencia, según los médicos, se ha incrementado notablemente desde la aparición de los smartphones.

Cómo prevenir el síndrome del cuello roto

En el caso de sufrir una neuralgia occipital, el tratamiento médico incluye los masajes, la receta de antiinflamatorios y las terapias para corregir la postura. Sin embargo, antes de llegar a este extremo, hay acciones que podemos llevar a cabo para prevenir la aparición del síndrome del cuello roto. La primera, evidentemente, es usar menos el teléfono, pero si eso nos resulta imposible, también existen otras medidas.

La corrección postural a la hora de usar el smartphone es la más importante de ellas. Los expertos recomiendan en ese sentido que mantengamos una distancia de entre 25 y 30 centímetros entre los ojos y la pantalla y que ésta última quede a la altura de los ojos, para evitar de esa forma sobrecargar de peso al cuello al agachar la mirada.

Ilustración síndrome del cuello roto

Por último, también aconsejan hacer ejercicios y estiramientos con el cuello para poner remedio a los dolores, entre ellos el estirar la cabeza hacia atrás de vez en cuando, para de esa forma compensar el esfuerzo que realizan las vértebras cervicales cuando las sobrecargamos al inclinar nuestra cabeza hacia delante.

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