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Belleza y bienestar
Síndrome de la clase turista
La combinación de falta de espacio y de movilidad, deshidratación, y otros factores predisponentes del síndrome de la clase turista, puede hacer que un viaje largo pase de ser una tortura, a un problema mayor: una trombosis.
Escrito por Eva Salabert, Periodista experta en salud

Qué es el síndrome de la clase turista

Síndrome de la clase turista

En verano es habitual que tomemos al menos dos semanas de las vacaciones que nos corresponden anualmente, y aprovechemos entonces para realizar un viaje de larga distancia, que implica pasar más horas dentro de un avión. La Organización Mundial de la Salud (OMS), advierte que cuando un viaje dura más de seis horas se duplica el riesgo de sufrir una trombosis venosa, debido a la inmovilidad de los miembros inferiores y al descenso de la presión durante el vuelo. Este problema se conoce popularmente como Síndrome de la Clase Turista, seguramente en referencia a la escasez de espacio en las plazas de los aviones destinadas a la clase turista, que hace que muchas veces, y dependiendo del tamaño del viajero, apenas podamos cambiar de posición, y mucho menos estirar las piernas.

En resumen, el síndrome de la clase turista es un trastorno frecuente en las personas que padecen problemas circulatorios y viajan en avión durante más de seis horas, y consiste en la aparición de trombosis venosas, que pueden llegar a complicarse con una embolia pulmonar en los casos más graves.

Pero este síntoma también puede ocurrir cuando se viaja durante muchas horas en autobuses, trenes e incluso en los coches, pues la situación y combinación de falta de espacio y movilidad, o incluso de periodos de paradas para comer o hidratarse y estirar las piernas, es parecida. Aunque sí que es verdad que la disminución de la presión barométrica y la humedad escasa de los aviones potencia la aparición de estos síntomas.

Salvo en grupos de riesgos y con personas con problemas circulatorios no suele ser un problema muy frecuente, no obstante, si tras un viaje de estas características, notas síntomas como dolor en una pantorilla o el muslo, cambios en la coloración (azulada) de la piel, hinchazón de piernas o un incremento en la temperatura de la piel; así como fiebre, problemas para respirar con normalidad o dolor en el pecho, consulta cuando antes con un médico para descartar que estes sufriendo este síndrome trombótico.

Si quieres saber qué hacer para evitarlo, sigue leyendo…

Actualizado: 21 de Agosto de 2017

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