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Acogimiento familiar: requisitos para acoger a un niño
El acogimiento familiar es un mecanismo de protección para que los niños que no pueden vivir con sus familias biológicas tengan la oportunidad de desarrollarse en un entorno familiar. Conoce los requisitos para ser una familia de acogida.

Familias de acogida: qué son y por qué son importantes

Actualizado: 27 de diciembre de 2019

Una enorme generosidad y ganas de aprender son dos signos distintivos que caracterizan a las familias que han optado por el acogimiento familiar. Lo son porque se trata de abrirse como familia a la incertidumbre, siempre con la premisa de “dar al otro” y sin mayor objetivo que ese, dar. Y es que, el acogimiento familiar es un mecanismo de protección de niños, niñas y adolescentes a través del cual se evita su institucionalización y se les ofrece la posibilidad de crecer y desarrollarse al calor de un hogar. Sin embargo, a diferencia de la adopción, no se renuncia a la vinculación a la familia biológica del niño o la niña.

Tampoco se sabe qué necesidades psicológicas, emocionales, educativas o físicas podrá tener el niño o la niña acogida. Contar con información, apoyo de expertos en la materia y con las experiencias vitales de otras familias puede ser útil para que el camino hacia –o como– familia de acogida sea menos pedregoso. En el siguiente artículo os contamos en qué consiste, en qué casos se puede dar, requisitos para el acogimiento y recomendaciones para las familias que se estén planteando el acogimiento familiar.

Qué son las familias de acogida

El acogimiento familiar es un mecanismo de protección destinado a todos aquellos niños y niñas que no pueden vivir temporalmente con sus familias biológicas. Poder estar con una familia, en el calor de un hogar, supone un beneficio enorme a todos los niveles (personal, familiar y social) para estos niños y niñas. Desde la asociación Familias para la Acogida explican a Webconsultas que el acogimiento familiar es “abrir nuestra casa, nuestra familia” a niños que no pueden vivir en un determinado momento con su familia biológica y que “lo importante es proporcionarle al menor una familia donde poder crecer y desarrollar su afecto y su personalidad”. Insisten en que el acogimiento puede necesitarse por un periodo de tiempo, más corto o más largo –dependiendo del tipo de acogimiento–, pero nunca renunciando su vinculación a la familia biológica del niño. “No es una adopción. La adopción es un recurso definitivo. Menores que no tienen ninguna vinculación con su familia de origen y que pasan a formar parte de otra familia de manera definitiva a nivel legal y social”, cuentan.

familias de acogida

Y es que, este recurso de protección, que parece sencillo y ya muy conocido, no está exento de mitos. Según portavoces de Fundación Márgenes y Vínculos (FMyV) existen en la actualidad dos grandes mitos sobre el acogimiento familiar. El primero, como apuntaban desde Familias para la Acogida, es el que tiene que ver con la confusión de la función del recurso: “El acogimiento familiar tiende a confundirse con otras medidas de protección de menores como puede ser la adopción u otros recursos como la acogida de menores de otras nacionalidades en periodos estacionales y concretos (verano, vacaciones, navidad…)”. Según la fundación, esto ocurre porque “este tipo de ayuda ha calado más en la sociedad que los menores en desamparo”.

El segundo de los mitos que señalan desde Fundación Márgenes y Vínculos es el que tiene que ver con una percepción social que queda resumida en una frase: “Yo no soportaría tener a un/a niño/a un tiempo y que después me lo quiten”. Para la fundación se trata de una “idea superficial de la realidad y de la finalidad” del recurso de acogimiento familiar, y creen que dicha idea demuestra que “hay que seguir trabajando con la sociedad civil para dar difusión del recurso de acogimiento familiar, que desmitifique la idea de que los y las menores no son objeto de derecho, sino sujetos de derechos propios”.

En este sentido el papel de asociaciones de familias de acogida y entidades mediadoras se vuelve fundamental en nuestra sociedad. Para la asociación Familias para la Acogida, es importante saber que las asociaciones como la suya no tienen ánimo de lucro y suelen estar constituidas por familias cuya propuesta es “valorar, sostener y difundir la protección de menores en todas sus formas legales, la acogida familiar de adultos en situación de dificultad, y la promoción de la acogida y otros instrumentos de normalización e integración social de menores discapacitados”. Según explican, todas estas experiencias tienen en común la apertura del ámbito familiar para acoger a una persona extraña en la vida cotidiana de nuestra casa, algo que en nuestra sociedad no encaja dentro del modelo común de familia. “Sólo si tenemos conciencia de ser amados –clara o confusamente, implícita o explícitamente– podemos amar, es decir abrazar, acoger en nosotros, compartir”.

Algo diferente es el caso de la Fundación Márgenes y Vínculos, que se extiende a todo el territorio español, pero cuyos programas se encuentran fundamentalmente en la Comunidad Autónoma de Andalucía (donde funcionan como una de las Instituciones Colaboradoras de Integración Familiar (ICIF) de la Comunidad para la realización de funciones de mediación en el acogimiento familiar de menores). Es importante saber que cada Comunidad Autónoma tiene sus propios mecanismos en lo referente a la adopción y al acogimiento familiar. En este caso concreto de la Fundación, sus funciones son muy diversas ya que se encargan no sólo de tratar de crear una “cultura de acogimiento” desde la información y la visibilidad en la sociedad sino también animar a las familias potencialmente acogedoras a que opten por este generoso recurso, formarlas llegado el caso y hacer el seguimiento de la evolución de los acogimientos. También intervienen con las familias, los niños y las niñas en situaciones de crisis y supervisan las visitas de los menores y sus familias biológicas, entre otras.

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